<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885</id><updated>2012-01-31T12:14:53.302+01:00</updated><category term='Amistad'/><category term='Poemario'/><category term='Curso de narrativa'/><category term='Mujeres'/><category term='Narrador protagonista'/><category term='Trabajo'/><category term='Con dedicatoria'/><category term='Infidelidades'/><category term='Las baldosas grises'/><category term='Breve'/><category term='Notarios'/><category term='Narrador testigo'/><category term='Politiqueo'/><category term='Rumores'/><category term='Tribulaciones de un hereje I'/><category term='Sangre'/><category term='Tribulaciones de un hereje II'/><category term='Fantasmas'/><category term='Narrador cuasi omnisciente'/><category term='Sociedad'/><category term='Navidad'/><category term='Narrador autorial'/><category term='Ángeles'/><category term='Metrópoli'/><category term='Surrealismo'/><category term='Religión'/><category term='Demonios'/><category term='Escatología'/><category term='Humor negro'/><category term='Testamentos'/><category term='Así lo pienso'/><category term='Homosexualidad'/><category term='Neurosis'/><category term='Cambio horario'/><category term='Ironía'/><category term='Buitres'/><title type='text'>Historias a destiempo</title><subtitle type='html'>«Un pueblo sin literatura es un pueblo mudo». Miguel Delibes</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>79</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-5219886690742528813</id><published>2012-01-22T22:00:00.000+01:00</published><updated>2012-01-23T09:43:59.203+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Curso de narrativa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rumores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narrador testigo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Infidelidades'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Humor negro'/><title type='text'>Poca diestra</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Si me preguntan por Rogelio &lt;em&gt;carahuevo&lt;/em&gt;, o Rogelio &lt;em&gt;caratomate&lt;/em&gt;, o Rogelio &lt;em&gt;el cornudo&lt;/em&gt;, debo reconocer que fui parte creativa de los tres apodos. En el barrio todos conocíamos la historia de aquel esperpento de matrimonio, pero jamás pudimos imaginar que un juego de rumores entre vecinos, ya fueran falsos o verdaderos, llegaran a desencadenar el trágico suceso.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;No negaré que los motes que le puse a ese pobre hombre fueron estimulados por el mío propio. Me llaman Casimiro el codillo, soy carnicero y en lugar de antebrazo derecho tengo un muñón de nacimiento. Los niños del vecindario no paran de aclamarme cada vez que me ven despiezar con maña un cabrito, un cochinillo o un pollo. Siempre me he sentido un fenómeno de barrio, y todo por culpa de Rogelio. Aún recuerdo cuando se pavoneaba con su reciente esposa y miraba con sorna mi brazo inacabado. «¡Qué no harías si tuvieras los dos brazos completos, Casimiro!», me decía cada vez que venía a comprar. «Ponme un poco de codillo, Casimiro, pero ten cuidado y no te confundas con el tuyo, ¡ja ja!» Y así, de tanto repetirlo, el binomio Casimiro–codillo perduró y se convirtió en mi nombre y apellido para deleite de las malas lenguas. Como venganza, conseguí que mi sobrino martilleara a Rogelio con sus motes &lt;em&gt;carahuevo&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;caratomate&lt;/em&gt; en el autobús escolar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Hace unos años, antes de consumarse el matrimonio de Rogelio, Tecla, una viuda bastante informada, me contó que el hombre había ganado el premio gordo de la lotería, pero que era tan avaro que lo guardaba en alguna parte de su casa y que moriría siendo el conductor del autobús escolar. No se hicieron esperar las pretendientas de Rogelio, que por entonces aún se afanaba por disimular la calvicie con un bisoñé. Una de las mujeres fue Romina, la futura esposa caída en desgracia.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–Hay que ver lo que son las cosas, Casimiro –me comentó Tecla–. Qué casualidad que esta mujer, viniendo de la familia que viene, se fije en un hombre así. Seguro que lo de su familia es pura fachada y crían telarañas en las billeteras, y, claro, como resulta que por ahí se rumorea lo de la lotería, la mujer le ha puesto en el punto de mira. ¡Menuda pendona está hecha!&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Fuera como fuese, la cuestión es que se casaron y ni fueron felices, ni comieron perdices, por mucho que él presumiera de esposa y ella de tener clase. Rogelio seguía conduciendo el autobús escolar y Romina se paseaba por los parques y las cafeterías, haciendo ostentación de no se sabía qué.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Mientras tanto, Tecla seguía proporcionándome información de primera mano.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–¡Le han visto con otro, Casimiro! ¡Qué desvergüenza, Señor! –La mujer se persignaba cada vez que clamaba a Cristo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–¿A quién, mujer? ¿A quién han visto con otro?&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–¿A quién va a ser? ¡A Romina! Resulta que Rogelio se queda de rodríguez en casa mientras la pendona de su mujer llega a casa a las tantas. Al pobre hombre hasta se le enfría la comida en la mesa. Total, que el otro día le pillaron bajándose de un taxi a dos calles de su casa, y en los asientos de atrás vieron la cabeza de otro hombre. ¡Qué indecencia y qué desvergüenza, Señor!&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Me froté las manos, en sentido figurado, y aproveché la situación para seguir vengándome, de modo que induje a mi sobrino para que martirizara a Rogelio con un nuevo mote, el cornudo. Yo comprobaba que el juego surtía efecto porque el hombre cada vez venía a la carnicería con peor cara, y entonces me divertía realizando algún comentario jocoso.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–¿Qué pasa, Rogelio? Qué mala cara llevas, últimamente estás de cuernos con todo el mundo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Su rostro se encendía y se limitaba a recitarme la lista de la compra.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Por otro lado, la beata de Tecla no cesaba en su empeño de transmitirme las novedades.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–¡Qué desvergüenza, Señor! Ya ni se esconde. El otro día le vieron dando tumbos por la calle con una cogorza de órdago. Dicen por ahí que está pensando en dejar tirado a Rogelio por un perito que vive en la capital, pero entretanto no siente pudor por gastarse el sueldo del marido en irse de copas. De verdad, qué pena me da ese hombre. Y encima, los niños del autobús se burlan de él. ¿Sabes cómo le llaman, Casimiro? ¡Rogelio el cornudo! –En ese momento miré hacia otra parte–. ¡Qué desvergüenza, Señor! ¿Dónde les habrán enseñado ese lenguaje?&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Unos días después llegó Rogelio a la carnicería con el semblante tranquilo y me pidió una buena pieza de cordero para asar. Su serenidad no me dio buena espina. Le ofrecí la mejor pieza que pude y le deseé las buenas tardes con una cortesía que incluso a mí me sorprendió.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Al día siguiente, Tecla llegó agitada y me dio la noticia.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–¡Le ha matado, Casimiro! ¡El cornudo le ha matado!&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–¿Qué dice usted, Tecla? –pregunté alterado.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–Los médicos dicen que se ahogó con un trozo de carne mientras cenaba, pero seguro que ese desalmado le hizo algo. ¡Ay, Señor! Esto es castigo divino, Casimiro, si ya lo decía yo...&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-5219886690742528813?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/5219886690742528813/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2012/01/poca-diestra.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5219886690742528813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5219886690742528813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2012/01/poca-diestra.html' title='Poca diestra'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-3704307859377239153</id><published>2012-01-18T22:00:00.000+01:00</published><updated>2012-01-18T22:00:00.130+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Curso de narrativa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rumores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narrador protagonista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Infidelidades'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Humor negro'/><title type='text'>La última cena</title><content type='html'>&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;El sonido de la llave en la cerradura me hizo pegar un brinco. ¿Estaba todo según lo planeado? Las luces proporcionaban un clima tenue en el salón. Eché un rápido vistazo a la mesa. Una fuente de cordero asado la presidía, rodeado de patatas e impregnando el aire de un delicioso aroma a pimienta y romero. Durante largos años me había dedicado a perfeccionar recetas de cocina, cuando aún ignoraba los flirteos de mi esposa con desconocidos, y podía asegurar que me encontraba ante mi obra maestra. ¿Con qué si no habría de dar fin a un episodio que venía torturándome en los últimos tiempos? Había descorchado la botella de oporto para que oxigenara hacía apenas un par de minutos. Los cubiertos y las servilletas estaban dispuestos con pulcritud, y el cuchillo de trinchar brillaba con una malicia que estremecía.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Cuando mi esposa apareció por el marco de la puerta se me revolvieron las tripas. Una mujer tan peripuesta, de familia acomodada, sociable e inteligente, y con un punto de maldad, no se pudo fijar en mí sin algún motivo oculto. ¡Qué ingenuo fui! Había llegado a pensar que se había enamorado de alguien como yo, que a duras penas le llegaba al hombro –siempre que ella usara zapatos planos–, lampiño de la nuca hasta el hoyuelo de la barbilla, obeso, con escasa formación y el apasionante oficio de la conducción de autobuses escolares.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–¿Qué tenemos hoy para cenar, pequeñín? –me preguntó con despecho mientras se desprendía de un abrigo que no me sonaba de nada. «Ni se molesta en ocultar los regalos que le hace», pensé.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–Cordero asado, ¿no recuerdas este olor, cariño? –respondí. Me frotaba las manos sudorosas y dejé escapar una mirada de soslayo al cuchillo de trinchar–. Es mi receta predilecta.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Nos sentamos a la mesa, cada uno en un extremo. Acto seguido volví a levantarme para servir el vino y trinchar la carne. Ejecutaba mis movimientos con torpeza manifiesta. No podía quitar de mi cabeza los escarnios con que los niños del bus escolar se burlaban de mí. Rogelio el cornudo, así me llamaban los de doce años, los más mayores. Me senté de nuevo y tomé la copa de vino para brindar con mi esposa, pero cuando alcé la vista hacia ella vi que ya había apurado la suya y alargaba el brazo para alcanzar la botella.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–Rogelio.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–Dime, querida –respondí con voz entrecortada de nerviosismo. No me encontraba cómodo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–¿No crees que deberíamos terminar con esta farsa?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–No te sigo, querida.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Aquello no pintaba bien. ¿No era yo quien debería haber dicho las palabras que ella acababa de poner en su boca? Para mi sorpresa, continuó con el discurso que yo había ensayado ante el espejo&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–Sé lo que comentan en el barrio y no quiero seguir sirviendo de comidilla.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–¿Por qué dices eso, querida? –pregunté. Veía cómo mis planes se estaban yendo al traste a las primeras de cambio. Mi esposa suspiró, se rellenó la copa hasta el borde y se la bebió de un trago.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–Por ahí llevan años diciendo que eres millonario, que una vez ganaste una fortuna en la lotería de Navidad y escondes el dinero en alguna parte de la casa. ¿Es eso cierto? Porque si es así, dime qué leches andas tú conduciendo el autobús de los futuros delincuentes del vecindario, y qué hago yo aguantándote, cuando bien sabes de la familia que vengo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Aquellas palabras me encendieron el ánimo. No me veía, pero podía sentir la sangre coloreando de ira toda mi cabeza sin pelos, como cuando los niños del bus escolar me llamaban Rogelio &lt;i&gt;carahuevo&lt;/i&gt;, y acto seguido pasaban a decirme Rogelio &lt;i&gt;caratomate&lt;/i&gt;. De modo que ese había sido el motivo por el cual se había fijado en mí, la muy zorra. ¡Si en mi vida había jugado a la lotería!&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–Esos rumores no son ciertos, querida –me limité a replicar con un hilo de voz que me sonó ridículo. ¿Por qué narices tenía que defenderme ni desmentir nada, si el agraviado era yo? Incluso el manco del carnicero, ese mercachifle de Casimiro el codillo, se reía de mí.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Proseguimos cenando en silencio, acelerados, si bien mi esposa parecía beber más que comer. La botella estaba a su lado. Decidí arremeter con un comentario para ver su reacción.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–Los niños del autobús me llaman cornudo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Soltó una carcajada descomunal e impregnó de oporto toda la mesa. Yo continuaba rojo de ira. Miré a mi esposa. Después miré el cuchillo de trinchar. Me levanté, lo así con mano temblorosa y corté otro trozo de cordero que dejé caer con menosprecio sobre su plato. Comenzó a devorarlo con avidez mientras procuraba reprimir la risa. Yo aún aferraba con fuerza el cuchillo. «Ahora es el momento, Rogelio, un mandoble y se acabaron las burlas», me dije. Sin embargo, conforme me arengaba, comprobé con sorpresa que mi esposa ya no reía. Sus ojos apuntaban hacia mí. Estaban blancos. Tosía, señalaba su garganta y daba puñetazos en la mesa. Luchaba por expulsar una esquirla de hueso que se le había atravesado. Yo me limité a contemplar su hermoso cuello violáceo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Y se acabaron las burlas.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-3704307859377239153?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/3704307859377239153/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2012/01/la-ultima-cena.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3704307859377239153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3704307859377239153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2012/01/la-ultima-cena.html' title='La última cena'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-202595337324449282</id><published>2011-12-21T12:51:00.000+01:00</published><updated>2011-12-22T17:59:40.226+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Curso de narrativa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narrador cuasi omnisciente'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Infidelidades'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Testamentos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notarios'/><title type='text'>Tommy querido</title><content type='html'>&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;El sonido del abrecartas rasgando el sobre cortó el silencio del despacho. Los dos hijos del difunto y sus respectivas madres prestaron atención. Tommy era quizás quien se encontraba más nervioso de los cuatro. Y resentido. Al fin y al cabo, había tenido que llegar a conocer a su verdadero padre en la esquela que le mostró su madre días antes.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–Tommy, querido –le había dicho su madre mientras desayunaban en la mesa de la cocina. A pesar de tener veinticinco años, ella aún se refería a su hijo con ese ridículo diminutivo–, mira esto.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Le extendió el periódico, abierto por el obituario y señalando una de las esquelas. Él la leyó en voz alta:&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–«Don Leocadio Muniesa Rebollo. Falleció a la edad de sesenta y siete años. Hombre generoso y atento para con sus familiares, amigos y conocidos. Tu esposa e hijo no te olvidan». –Tommy se encogió de hombros–. Vale, mamá, ¿y quién se supone que es ese Leocadio?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;A su madre se le había contristado el gesto. «Seguro que es uno de esos viejos amigos suyos y tendremos que ir al velatorio», se lamentó Tommy. «Otra vez a peinarme con la raya al lado...»&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–Ese Leocadio era tu padre.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;La respuesta llegó en el instante en que una galleta rebelde se resistió a descender por la garganta de Tommy al tiempo que la leche volvía a ascender en torrente. La mesa del desayuno quedó alegremente salteada.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–¿Qué? –preguntó entre golpes de tos–. Pero, mamá, ¿no me habías dicho que mi padre había muerto en la guerra, antes de yo nacer?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–Sí, mi Tommy querido… Te mentí en su momento para protegerte.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Fue un duro golpe. Recibir por segunda vez la noticia de la muerte de su padre no resultó fácil de digerir, y aquella vez parecía ir en serio. La madre aprovechó la situación para explicarle de forma breve las circunstancias en que conoció a Leocadio, si bien tampoco había demasiado que contar: Ella fue su secretaria durante un tiempo, él le concedió todos los caprichos, y el día en que le confesó que estaba embarazada, Leocadio se comprometió a pasarle una pensión todos los meses con tal de no abrir la boca. Por mucho que fuese su madre, Tommy la miraba y no comprendía cómo una mujer así, tan falta de gracia femenina, había conquistado el corazón de su padre.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;De forma inesperada, habían citado a Tommy y su madre en una notaría para proceder a la lectura del testamento del fallecido. En la puerta de la calle se encontraron con otra mujer mayor y un muchacho que aparentaba la misma edad que él. Siguieron el mismo camino hacia el despacho del notario y entonces Tommy empezó a atar cabos. «Estos dos tienen que ser mi madrastra y mi hermanastro», dedujo. Miró de reojo a su madre y a la otra mujer y percibió la tensión. Los cuatro se acomodaron frente a un hombre con aspecto de reverendo con corbata sentado en un sillón enorme tras una mesa señorial. El aposento se encontraba atestado de archivos empolvados y olía a perro mojado.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Mientras el notario, displicente, tanteaba con sus dedos humedecidos las hojas del documento, Tommy echó un rápido vistazo a la viuda y el muchacho, y tuvo la desagradable sensación de que las dos mujeres se habían intercambiado los hijos. «Me parezco más a esta gorda que a mi madre, y este parece más hijo de mi madre que yo mismo...». Después, al ver el escaso atractivo de la viuda, obviando los deterioros provocados por la edad, llegó a la conclusión de que su padre, Leocadio, había sido un hombre de gustos mujeriegos un tanto dudosos. Volvió a mirar a su hermanastro, desgarbado, rubio y escuálido, todo lo contrario que él, y sintió que aquel momento sería la primera y última vez que lo llegaría a ver. «Esta es la típica historia en que la secretaria y el hijo secreto se llevan el botín», pensó, «y la viuda y el hijo legítimo se quedan con un palmo de narices, ¡ja! ¡Si supieras cuánto te detesto, &lt;i&gt;hermano&lt;/i&gt;! El piso del centro y el de la playa serán para mí». Ya ni siquiera pensaba en la parte de beneficio que pudiera llevarse su madre. «Que le den, por pelandusca y por ocultarme la existencia de mi padre».&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;El notario estaba prolongando el momento de forma excesiva, se le veía bastante cómodo en su rol. Tommy comenzaba a ponerse impaciente, y tanto su madre como los otros dos parecían experimentar la misma inquietud. Al fin, el hombre carraspeó y alzó la vista.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–¿Señora Manríquez? –preguntó.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;La viuda miró con desconcierto a la madre de Tommy. Esta, a su vez, le devolvió el gesto.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–¿Ninguna de ustedes dos es la señora Dorotea Manríquez? –volvió a preguntar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;No hubo respuesta. «Ya verás tú... Al carajo mis pretensiones», se lamentó Tommy al tiempo que desviaba la atención a una mosca errante.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;–Eh... Ruego acepten mis disculpas –continuó el notario, con su tono ceremonial–. El difunto expresó sus deseos de que acudieran, a la lectura del testamento, la viuda y su hijo legítimo, su antigua secretaria y el hijo de esta... –Hizo una pausa y volvió a carraspear. Tommy creyó atisbar un conato de risa–: Y una tercera mujer con sus pequeños trillizos. Me ha sido imposible ponerme en contacto con ella. ¿Alguno de ustedes conoce a la señora Dorotea Manríquez? Aquí, en el testamento, figura como única heredera.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-202595337324449282?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/202595337324449282/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/12/tommy-querido.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/202595337324449282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/202595337324449282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/12/tommy-querido.html' title='Tommy querido'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-5392614616174374714</id><published>2011-12-20T00:02:00.000+01:00</published><updated>2011-12-20T10:17:02.630+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Curso de narrativa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Infidelidades'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Testamentos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narrador autorial'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Buitres'/><title type='text'>Aves de rapiña</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El sonido del abrecartas rasgando el sobre cortó el silencio del despacho. Los dos hijos del difunto y sus respectivas madres estiraron el cuello cual si fueran una bandada de buitres al acecho de carroña. Parecía como si aquel sobre contuviera los mismísimos restos del fallecido y los pajarracos estuvieran dispuestos a darse picotazos entre ellos con tal de llevarse el mejor pedazo. El notario parecía disfrutar del momento. Sabía quiénes eran los presentes y quiénes los ausentes, aunque no dijo nada. En su lugar, extrajo el documento y comenzó a contar las hojas con evidente fruición, relamiéndose los finos, casi inexistentes, labios.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Estaba acostumbrado a aquellos ceremoniales, había nacido para ello, e incluso sus gestos habían alcanzado cierto grado de solemnidad con el transcurso de los años. Era un tipo estirado que, en lugar de ojos, tenía dos puñaladas. Su nariz aguileña se encorvaba en pos de alcanzar la boca, una suerte de hucha que hedía a dinero y a la sangre que extraía a sus pobres víctimas, como la mayoría de sus compañeros de profesión. Aquel lustroso despacho que, con dudosas artes, había conseguido agenciarse tiempo atrás se había convertido en el escenario de continuas representaciones teatrales. Los familiares de los difuntos se disfrazaban de alimañas y él, el notario, se erigía como el repartidor de los restos. Allí se descubría el lado más usurero de la condición humana, se olvidaban los plañidos del velatorio y el muerto tan solo significaba ganancia. Más de una vez, el notario había presenciado, y disfrutado por dentro, el despecho de las viudas que recibían con sorpresa quedar mal paradas tras la lectura del testamento. «Serás desagradecido, fulano», decía más de una, clamando al aire, «qué callado te tenías el favoritismo hacia esa arpía de hermana que tienes». La arpía, evidentemente, se encontraba presente y procuraba disimular una sonrisa. ¡Cuánto disfrutaba el notario con su profesión!&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En aquella ocasión, la función prometía diversión. Los actores eran ni más ni menos que sus dos hijos y sus dos madres. El difunto se las había ingeniado en vida para que las familias no se conocieran entre ellas. Había sido el prototipo de hombre mujeriego, esclavo del trabajo y de su secretaria; más concretamente, de los caprichos de esta. Un día, veinticinco años atrás, a la joven se le había antojado un hijo y el hombre no pudo sino concedérselo. Eso sí, el mismo día también se lo concedió a su esposa, pues él, ante todo, había sido un caballero como Dios manda, ecuánime, salomónico. Desde luego, se fue tranquilo a la tumba. Había alimentado a dos mujeres y dos hijos, y si no hubiera sido por aquel pinzamiento en el pulmón, a saber a cuántas más habría podido dar sustento. «Ya se conocerán», le había dicho hacía años a sus amigos en el bar, «nunca he sido bueno con esto de las presentaciones, ¡ja, ja!». Y tanto que llegaron a conocerse. En la puerta del notario.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La antigua secretaria, a pesar de sobrepasar la cuarentena, aún conservaba leves retazos de su juventud. Se la veía alta, delgada, rubia natural y con el cutis resistente a la edad, si bien poseía formas poco femeninas, pues carecía de caderas, pechos y nalgas sobresalientes. En definitiva, resultaba un cirio de metro ochenta. No se comprende cómo el difunto pudo llegar a encapricharse de ella. Por otro lado, la viuda era la antítesis de la secretaria. Baja, entrada en carnes, con el pelo teñido de negro y una permanente que pretendía disimular la escasez de cabello, y la piel arrugada. Era un garbanzo en remojo, aunque sus formas hacían vislumbrar el brillo que otrora tuvo su voluptuosa silueta. No se le podía pedir más a una mujer que daba histéricos tumbos por su sexta década de vida.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Irónicamente, por veleidades del destino, las mujeres parecían haberse intercambiado los hijos. El de la antigua secretaria tenía todos los rasgos de la viuda, mientras que el de la viuda, todos los de la secretaria. Rondaban el cuarto de siglo y lo primero que habían recibido en herencia del padre era la incipiente calvicie.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Las miradas que se lanzaban las dos madres refulgían en el espacio que se interponía entre ellas. Minutos antes, en la puerta del edificio se habían dado un cordial saludo, lo normal entre gente educada. En el ascensor, cuando una pulsó el botón de la cuarta planta, la otra dejó escapar una sonrisa hipócrita, gesto común entre vecinos. En cuanto se vieron caminando en la misma dirección y esperando ante la puerta del notario, las frentes se tornaron grises, una reacción previsible entre competidores. Y ya dentro, sentadas en sendas sillas, aún no se habían presentado pero sabían de qué iba la película. Se detestaban, lo normal entre dos candidatos a un único puesto de trabajo. No obstante, sin saberlo, ambas compartían opinión: «Menudo zorro ha sido... ¡Y qué cara de pendón tiene esta!».&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Los hijos pasaban un poco de las madres. A decir verdad, incluso les hacía gracia la situación. Se veían ganadores, con las llaves del piso del centro y de la casa de veraneo donde consumar sus banales conquistas. Ni siquiera imaginaban a sus progenitoras siendo partícipes de la ganancia.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El notario carraspeó para hacerse notar. Las cuatro aves de rapiña dejaron sus elucubraciones para más tarde. Se retorcían las zarpas con nerviosismo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–¿Señora Manríquez? –preguntó conforme alzaba la vista del testamento.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La viuda miró con desconcierto a la secretaria. Esta, a su vez, le devolvió el gesto.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–¿Ninguna de ustedes dos es la señora Dorotea Manríquez? –volvió a preguntar, sabedor de que allí no se encontraba una mujer que se llamara así. Su ayudanta se lo había comunicado con anterioridad.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;No hubo respuesta. Los hijos desviaron la mirada a una mosca errante que ya captaba el olor.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–Eh... Ruego acepten mis disculpas –continuó el notario. En ningún momento perdía su tono solemne–. El difunto expresó sus deseos de que acudieran, a la lectura del testamento, la viuda y su hijo legítimo, su antigua secretaria y el hijo de esta... –Hizo una pausa y volvió a carraspear para simular su risa–: Y una tercera mujer con sus pequeños trillizos. Nos ha sido imposible contactar con ella. ¿Alguno de ustedes conoce a la señora Dorotea Manríquez? Aquí, en el testamento, figura como única heredera.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-5392614616174374714?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/5392614616174374714/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/12/aves-de-rapina.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5392614616174374714'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5392614616174374714'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/12/aves-de-rapina.html' title='Aves de rapiña'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-4618959928464708777</id><published>2011-12-13T10:27:00.000+01:00</published><updated>2011-12-15T10:09:58.790+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Curso de narrativa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ángeles'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Demonios'/><title type='text'>Iteraciones</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Cada noche realizaba el mismo trayecto, caminaba por las mismas calles de vuelta a casa. Le resultaba indiferente el clima que hubiera; él recorría, sí o sí, su itinerario fijo. Tenía tan apuradas la frecuencia y amplitud de los pasos que siempre realizaba la misma marca de tiempo. Tomaba las curvas de forma milimétrica, casi como un piloto profesional. Había veces, incluso, que se imaginaba derrapando con las suelas de los zapatos, pero jamás lo hacía, no por vergüenza, sino porque no quería arriesgarse a perder unas valiosas décimas. De hecho, si aparecía algún obstáculo en mitad de su camino – una alcantarilla abierta, un cochecito de bebé, un par de señoras orondas de andares pendulares –, lo esquivaba y aceleraba el paso para recuperar el tiempo perdido. Sabía perfectamente la duración del rojo y el verde de cada semáforo con que se topaba. «Ahora cuento hasta tres y el semáforo se pondrá en verde: Una... Dos... ¡Tres! ¿Ves?». Aquella repetitividad lo tranquilizaba, le transmitía la sensación de que todo funcionaba según las reglas de la lógica y la física. Necesitaba que todo fuera previsible. A veces, cuando esperaba la transición de los colores de los semáforos, se turbaba al pensar que podrían no funcionar según lo calculado. ¿Qué pasaría entonces?&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Sucedió una noche de invierno. Llovía como si se tratara de la última vez que fuera a caer agua sobre el mundo. Iba bajo su enorme paraguas, donde podía dar cabida a una familia de cuatro miembros; le gustaba porque no se mojaba por encima de los tobillos. Se apostó ante el semáforo y comenzó su cuenta. «Ahora cuento hasta tres y el semáforo se pondrá en verde: Una... Dos... ¡Tres! ¿Eh?». No había cambiado de color. Miró nervioso a izquierda y derecha, como buscando a quien le diera las explicaciones por el desajuste. Sin embargo, con lo que encontró fugazmente fue con un par de ojos que lo miraban tras los largos cabellos del flequillo. Era una chica sin paraguas, aunque no le prestó mayor atención. Una vez que el semáforo cambió a verde se dispuso a cruzar, pero una voz a su espalda lo detuvo en seco.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–Por favor, llévame contigo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El ruego removió algo en su interior. «Mierda, ya sí que llego tarde», pensó.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–Por favor –insistió–, no tengo paraguas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Nunca supo explicar el motivo por el cual se giró y le acercó el paraguas. Bien pudo ser su aparente estado de indigencia; o su voz moteada con ladinas notas musicales; o un acto involuntario de lástima; o una forma de evitar perder más tiempo allí. Cualquier excusa antes que reconocer que aquella mirada le había robado su inquebrantable estoicismo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–Te llevaré al bar más cercano y así podrás resguardarte de la lluvia –le dijo con brusquedad e hizo amago de comenzar a cruzar la calle, pero la réplica de ella lo retuvo un poco más.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–No, no me has entendido. Te he pedido que me lleves &lt;em&gt;contigo&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–¿Conmigo? ¿Adónde? –se extrañó. «Esto se está alargando... He de irme», pensó agitado.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;–A tu casa –respondió sin alterar lo más mínimo la modulación de la voz.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;No pudo suponer aquella respuesta. Para no acumular tanto retraso, aceptó tácitamente y aceleró el ritmo, pero ella lo ralentizaba y al cabo de cinco minutos ya se había resignado. Durante el camino no volvieron a dirigirse la palabra.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Llegaron a casa quince minutos sobre la hora de siempre. Ahora que la iluminación no se distorsionaba a través del aguacero, el aspecto de la joven era poco menos que lamentable, si bien bajo aquella capa desaliñada se dejaba entrever un rostro hermoso. La chica dibujó una sutil sonrisa. Él notó cómo sus axilas y sus manos comenzaban a transpirar en exceso. En el momento en que iba a hablarle, ella fue diligente hacia el cuarto de baño y, sin cerrar la puerta, se desnudó y accedió a la ducha. Apenas pudo reaccionar. «¿A quién he metido en mi casa?», se preguntó. Sin embargo, ya era tarde para cuestionarse nada. Movido por impulsos al margen de toda voluntariedad racional, se acercó al cuarto de baño. Se le aceleraba el pulso. Necesitaba verla, tocarla, poseerla. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última? En cuanto se apoyó en el marco de la puerta y descorrió la cortina de la ducha, se quedó de piedra. El chorro de agua caía, pero bajo este solo había vapor. Se había esfumado como un ángel.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Desde aquella noche su mente se ofuscó. «Los ángeles no existen, no tienen explicación», se decía y, de tanto repetírselo, dejó de realizar el trayecto de vuelta a casa con obsesiva precisión. En ocasiones se perdía en los matemáticos pensamientos que procuraban explicar lo extraordinario y acababa modificando, sin quererlo, el itinerario. Aunque no hubiera una sola nube en el cielo, siempre iba con paraguas. Caminaba por calles diferentes, pero aquel semáforo formaba un punto fijo del recorrido. Se paraba en él, abría el paraguas – lloviera o no –, seis segundos antes del cambio de color contaba hasta tres y después miraba a izquierda y derecha. El ángel, sin embargo, no volvía a aparecer.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-4618959928464708777?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/4618959928464708777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/12/iteraciones.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4618959928464708777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4618959928464708777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/12/iteraciones.html' title='Iteraciones'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-3423144733860389732</id><published>2011-11-17T15:40:00.001+01:00</published><updated>2011-11-17T15:46:26.841+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Curso de narrativa'/><title type='text'>Clementine</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Clementine vivía en la buhardilla de un edificio antiguo de seis plantas situado en el centro histórico de la ciudad. Era un lugar reducido de apenas diez metros cuadrados, equipado con lo esencial: Cama, ropero, mesa, silla, frigorífico, fregadero, fogón y una pequeña despensa, todo ello ubicado en un mismo espacio; aparte, separado por un arco con cortinilla, el aseo con un plato de ducha. Las paredes estaban forradas, desde el suelo hasta el bajo techo de vigas de madera, con fotografías de toda la gente a la que amaba y conocía. En el suelo, a los pies de la cama, descansaban unos cuantos libros apilados junto a un quemador de incienso. Cuando Clementine no estaba presente, la pareja de gatos que, un día de lluvia, había recogido de la calle cuidaban de la buhardilla.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Era feliz así, no necesitaba más. Al menos, nada más material, pues, en realidad, el sueldo que tenía le permitía un mayor nivel de vida. Sin embargo, Clementine había decidido vivir de aquella manera. Para ella, lo único importante eran las personas; y las que más, las que sonreían desde las fotografías de las paredes. Si se le preguntase a cada una de ellas por un rasgo de Clementine, todas coincidirían diciendo el mismo. Y es que Clementine, siempre que podía, e incluso cuando no, jamás dudaba en ayudar al prójimo. No era religiosa, pero poseía un código moral basado en el enriquecimiento personal a partir del ajeno. De pequeña, su madre siempre le reprochó su empeño por compartir el desayuno con sus compañeros de colegio y que después volviese hambrienta a casa.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Regalaba su tiempo libre a los demás. Los domingos por la mañana madrugaba y preparaba alegremente una ración de bocadillos. Después salía a la calle y los repartía entre los pobres que el domingo anterior se habían quedado sin ellos. Cuando llegaba la tarde acudía ilusionada a ver a su amiga Antònia. Vivía sola en la planta baja de su edificio. Era una mujer octogenaria, viuda y sin hijos; no tenía a nadie. A Clementine le gustaba pasar el rato con aquella mujer, tomar el té con pastas y charlar con añoranza acerca de los tiempos pasados y de su difunto marido.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Tenía una mirada grande y despierta, atenta a cuanto sucedía a su alrededor. Su abrazo era cálido, pleno, te cubría a pesar de tener unos brazos pequeños, como ella. En aquellas muestras de afecto se intuía una capacidad innata: Sanaba el espíritu mediante la imposición de manos. Si bien siempre había alguien que intentaba sacar más tajada, Clementine no se veía afectada por ellos. No dudaba en acudir y prestar su oído a quien lo necesitase, o a dar consejo a quien lo pidiese.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Pero ofrecer toda su energía a cambio de nada tenía un precio. A menudo se sentía agotada y necesitaba descansar, aislarse del mundo y refugiarse en los libros que tanto apreciaba. Muchos decían que era una inconsciente, que sería pobre toda su vida y que no podría ir a ninguna parte sin ahorros. Clementine no lo veía así; sencillamente, sentía que no necesitaba nada más que el amor de las personas con quienes compartía cuanto tenía.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Por todo esto, quizás llegue a comprender el motivo por el cual, cuando estuvimos saliendo juntos, Clementine jamás pudo focalizar al completo su amor en mí.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-3423144733860389732?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/3423144733860389732/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/11/clementine.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3423144733860389732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3423144733860389732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/11/clementine.html' title='Clementine'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-5759524855887790651</id><published>2011-11-14T21:56:00.001+01:00</published><updated>2011-11-14T22:11:46.209+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Curso de narrativa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><title type='text'>Autorretrato</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Repasó con satisfacción lo que había escrito:&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;i&gt;«Ingeniero en Informática sin vocación camina apresurado hacia la salida de emergencia.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;i&gt;Me miro al espejo y lo primero que me llama la atención es la nariz y la boca, inclinadas educadamente hacia un lado, como si quisieran olisquear alguna cosa que acabaran de dejar atrás y la cara insistiera en tirar hacia otra parte. Como buen libra, soy persona en pos del equilibrio y la excelencia, pero tiendo a caer hacia la izquierda, en todos los sentidos.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;i&gt;Mi mirada es firme e inquisitiva, aunque expresiva. Mis ojos color verde tierra hablan, nunca he necesitado dar entonación a mis palabras; invito al oyente a afinar oído e ingenio para captar mi mordacidad, mis sutilezas y sarcasmos. ¡Que no es tan difícil, hombre! No obstante, reconozco que esto me causa problemas; de hecho, me han dicho que por teléfono soy tan dulce como la voz de una máquina de tabaco, y eso sí que no. ¡Detesto el tabaco!&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;i&gt;¿Algún rasgo físico que me confiera personalidad? La ceja, sin duda. Si aún me hablara con mi madrina, no dudaría en agradecerle la vez que corrió tras de mí en casa de mis abuelos a la edad de tres años. Tropecé con un obstáculo imaginario y mi ceja devoró con ansia el mármol de la mesa que tenía delante. Si aquello no hubiera sucedido, ahora no sería el mismo, sin una cicatriz tan evidente, el orgullo de alguien que no ha vivido la gloria de una mili o una guerra.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;i&gt;En cuanto a mi pelo azabache, bueno, no es que sea precisamente modelo de peluquería. ¡Con lo que fue mi cabellera! Unida a mi perilla, ambas me conferían el porte de todo un mosquetero. Sé que ya no conserva la lozanía de antaño, tiende a engrasarse con facilidad y se aferra a mi cabeza a base de pastillas. Si bien sé que estas son un placebo, prefiero no revelárselo a mi pelo, pues no quiero asustarle y provocar su inexorable caída. Pero ¡ojo!, no soy un adicto: Dejaré de tomarlas cuando consiga pareja estable, ya que, a buen seguro, me querrá igual con o sin melena. Irónicamente, no paro de arrancarme pelos de la barba; y digo yo que en lugar de tirarlos podría haberlos usado como injertos en mi coronilla doble.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;i&gt;Soy de complexión delgada, pero siempre que un médico ha palpado mi estómago ha dicho lo mismo: Vientre blando y depresivo. Yo opino que no es blando, es tierno, y ni mucho menos depresivo, ¡pues menudas panzadas de comer se da! Y luego se pone a hacer ruidos y, cuando contemplo mi estómago hinchado en un espejo, me digo &lt;i&gt;"esto no es chicha, chaval, lo que tú tienes son gases, a ver si aprendes a comer más pausado y a masticar bien antes de tragar"&lt;/i&gt;. Sobre mi barriga, las costillas flotantes sobresalen más que los pectorales, como sucede a los niños pequeños. Y no creo que sea por la baja actividad física, que yo subo por las escaleras mis tres plantas diarias, oye, sino porque me niego a crecer. Colecciono Lego de forma compulsiva y quien me quiera, deberá aceptar las mini figuras como si fueran mis cuatrocientos veintinueve hijos perfectamente alineados; por cierto, no se te ocurra desplazarlos un solo milímetro.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;i&gt;Para terminar, he de reconocer, a mi pesar, que de vez en cuando tengo la fea costumbre de leer y escribir. No obstante, son pequeños defectos que iré limando con el tiempo, como lo de las pastillas.»&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Sin duda, era una magnífica carta de presentación. No se demoró más y envió el formulario de registro a la web de contactos, ansioso ya por recibir los mensajes de sus pretendientas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;(Este texto ha servido como ejercicio el segundo día de clase del curso de narrativa)&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-5759524855887790651?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/5759524855887790651/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/11/autorretrato.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5759524855887790651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5759524855887790651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/11/autorretrato.html' title='Autorretrato'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-2383906790776361484</id><published>2011-10-30T21:28:00.001+01:00</published><updated>2011-10-30T21:31:04.859+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cambio horario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Déjà vu</title><content type='html'>&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;«Esto ya lo he vivido antes», se dijo. La molesta sensación le había llegado mientras contemplaba absorto el rostro de reprobación de su esposa. Tenía la capacidad de marearlo y hacerle olvidar, tanto lo que ocurría a su alrededor como cuanto había ocurrido a corto plazo. No obstante, en ello se sustentaba su relación, una sarta de reproches con un único sentido, de ella a él. Pero le resultaba cómodo.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Al fin y al cabo, ella era quien desgastaba su lengua, aunque más bien se diría que, como cualquier otro músculo, la ejercitaba y cada vez se veía más poderosa, hasta el punto de que él podía asegurar que, en el transcurso de los últimos tiempos, el volumen le había aumentado hasta el doble y ya casi ni le cabía en la boca. Mientras, él, simplemente, se dejaba hipnotizar. El momento en que abandonaba Babia era como despertar después de un sueño largo y profundo donde jugaba al mus con perros parlantes encorbatados, y ello le encantaba. En aquel momento acababa de salir de una nueva hipnosis y veía cómo a ella se le movían los labios aún cuando a él todavía no se le había reactivado el sentido del oído. Sin embargo, aquella vez notaba bastante cansancio y dolor de cabeza. «La perorata tiene que estar siendo de órdago», pensó.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;– Oye, ¿me estás escuchando? – preguntó ella.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;– Sí... – respondió él y, al comprobar que ya había recuperado la capacidad auditiva, añadió para sus adentros: «Lamentablemente».&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;– ¿Ves? No me escuchas, pero bueno, yo te lo repito, porque no podemos seguir así, que parece que no piensas en mí ni muestras interés, con la de años que llevamos juntos, y yo sin embargo he hecho tanto por ti, pero tú ni mueves un músculo, ni una pestaña, ni siquiera se te encoge el corazón cuando me ves triste, o feliz, o estresada, o relajada, o melancólica, o apática, o hiperactiva, y te crees que con que echemos un polvo salvaje, o dos, o tres, se me va a quitar toda esta comezón que tengo por dentro, ¡como si yo necesitara los polvos!, si lo único que quiero es estar bien y tranquila, pero bien contigo, sí, contigo, porque te quiero, ¿sabes?, te quiero, y sin embargo yo no estoy tan segura de que tú me correspondas, porque verás, el otro día me puse a pensar y me di cuenta de que nunca ha habido atracción pura y dura, porque tú no me echas polvos, tú me haces el amor y, qué quieres que te diga, a veces se echa en falta un poco de sexo sucio, cosa que tú no me das, pero ¡qué más da!, si el sexo aquí es lo de menos, aunque tú lo consideras demasiado importante, cuando lo que aquí importa es que parece que yo vivo en el quinto piso y tú en el sótano...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Mientras ella proseguía con su discurso, él sentía como si su cabeza estuviese siendo mecida con la delicadeza de un hipopótamo en celo haciendo equilibrios sobre un martillo mecánico.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;– ¿Qué tenías que repetirme? – preguntó tras una nueva sacudida de su niñera paquidermo que lo hizo salir de su abstracción. Posiblemente hubiera interrumpido la letanía de su novia, cosa de la cual no andaba muy seguro, pues había perdido el hilo argumental. De todos modos, hizo un gran esfuerzo por inhibir un bostezo que habría significado el fin de su gaznate.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Ella lo observó con ojos vidriosos, pero no por la emoción, sino por la irritación que le provocaba la falta de frecuencia en el pestañeo. Esto solía sucederle cada vez que lo reprendía. Hizo ademán de seguir hablando, pero la lengua parecía haberse quedado bloqueada a la altura de la campanilla. Él comenzó a temer por su vida. Lucía unas ojeras de no dormir y la barbilla, acabada en punta, le temblaba de pura tensión. Sin embargo, después de unos segundos de duda, recuperó el habla y, hastiada, esgrimió una orden.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;– Maldita sea tu estampa... Que te decía que son ya las tres de la madrugada y hoy toca atrasar los relojes una hora, ¿no? ¡Pues venga, hale, a mover el culo y las agujas! No me escuchas, es que no me escuchas...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;«Esto ya lo he vivido antes», se dijo. La molesta sensación le había llegado mientras contemplaba absorto el rostro de reprobación de su esposa.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-2383906790776361484?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/2383906790776361484/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/10/deja-vu.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/2383906790776361484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/2383906790776361484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/10/deja-vu.html' title='Déjà vu'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-7483453611592643150</id><published>2011-10-25T08:30:00.000+02:00</published><updated>2011-10-25T09:44:08.974+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Curso de narrativa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fantasmas'/><title type='text'>Mi primer día de clase</title><content type='html'>&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;«Pobres ilusos, creen que llegarán a ser algo y apenas son conscientes de que, para lograr el ansiado éxito, tan solo hace falta un golpe de suerte. ¡Ay! Si pudieran verme, si pudiera contarles... Yo también lo intenté en su momento, no cejé en mi empeño por alcanzar el súmmum de la narrativa contemporánea, mas lo único que conseguí fue una plaza post mórtem en el Ateneo para toda la eternidad. Y heme aquí, no más que un espectro errante entre libros y generaciones efímeras de alumnos esperanzados.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Mi memoria no es capaz, y de hecho nunca lo fue, de poner nombre a las caras que vi por primera vez un diecisiete de octubre de dos mil once. Éramos, si mal no recuerdo, once personas de diferente condición y edad, acotadas entre los soñadores veinte años de una joven estudiante de periodismo y los robustos sesenta y dos de un contador bilbaíno. Cada cual había aterrizado en el curso con diferentes pretensiones; mientras que unos solo buscaban una afición con que evadirse del tedio cotidiano, otros tenían las miras altas y veían pingüe negocio en la narrativa. Sin embargo, con mayor o menor ambición, con o sin vocación, todos íbamos a caminar de inicio por el mismo sendero; todos íbamos a compartir la mesa donde devoraríamos libros, desmenuzaríamos textos, nos alimentaríamos de la sapiencia de los demás. Aún recuerdo con cierto amargor mi torpeza a la hora de darme a conocer, fruto de mi crónico miedo escénico. Fui yo quien hubo de romper el hielo de las presentaciones, pero apenas si lo raí con la uña. Como agravante, los mocos, la afonía y la fiebre hicieron mella, y se me quedaron en el tintero muchas cosas por decir. Y así, conforme mis compañeros lucían por momentos mayor verborrea, yo me sentía más abandonado en una esquina junto a Dostoievski, con la sensación de que la oportunidad de salir volando se esfumaba.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Nunca me consideré hombre de término medio, y reconozco que, en el fondo, tras la primera clase, al dilucidar que jamás lograría convertirme en una eminencia, sentía cierto morbo por consumar, al menos, una muerte como los grandes, una muerte por literatura. Así pues, los estertores del terrible resfriado me nublaron el juicio y me robaron la fuerza física. Los mocos y la fiebre me condenaron a los delirios de la perfección, aquellos que me recluyeron en mi habitación en pos de mejorar mis textos hasta el infinito. Mi salud cayó en picado y las puertas de mis sentidos se sellaron para no ser molestado por el mundo. Ni siquiera me enteré del momento en que fui despedido del trabajo. Me convertí en un ser huidizo, fotosensible, de piel cetrina y ojos ratoneros.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Un día me percaté de que mi corazón ya no latía. Y sonreí. Así dispondría de toda la eternidad para leer, imaginar, repasar, estudiar, escribir, perfeccionar... Una lástima que los derechos de autor solo pertenezcan a los vivos.»&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;palign="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;(Este texto me ha servido como ejercicio de presentación en mi primer día de clase del curso de narrativa)&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-7483453611592643150?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/7483453611592643150/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/10/mi-primer-dia-de-clase.html#comment-form' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7483453611592643150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7483453611592643150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/10/mi-primer-dia-de-clase.html' title='Mi primer día de clase'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-4871949596586980091</id><published>2011-10-24T00:03:00.001+02:00</published><updated>2011-10-30T21:32:24.744+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amistad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><title type='text'>El próximo en llegar</title><content type='html'>&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Hace tiempo me preguntabas por qué no te dedicaba algún texto, o por qué no presentaba en algún relato un personaje a tu imagen y semejanza, o, al menos, con ciertas reminiscencias tuyas. Amigo, creo que el día ha llegado. Y no lo haré desde la nostalgia, ni desde palabras fatuas. No, amigo, lo haré desde la alegría que supone volver a reunirme – reunirnos – contigo.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Reconozco que hemos ejercido cierta presión sobre ti para que te vengas de una vez, pero has de entender, amigo, que lo hacemos por tu bien. Porque, a pesar de que allí vayas a dejar un considerable grupo de amistades de toda la vida, aquí volverás a encontrarte con dos que no te deben resultar indiferentes. Y te prometo que encontrarás tu sitio, porque en esta ciudad hay oportunidades para todos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Yo hablaré por mí.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Qué quieres que te diga, amigo, pero el otro día, mientras oía la canción &lt;i&gt;"Por verte sonreír"&lt;/i&gt; en el coche, de pronto fui consciente de la noticia que nos dabas: Volveremos a estar juntos. Y se me nublaron los ojos, y se me hizo un nudo en la garganta, cosa que pocas veces he experimentado en momentos de alegría. Saboreé de nuevo la frase. Joder, ¡es que volveremos a estar juntos! Entonces me di cuenta de que hemos vivido nuestra amistad con verdadera intensidad – como a mí me gusta –, de hasta qué punto estamos unidos, a pesar de la distancia y el escaso contacto durante este último año. Contigo, y con nadie más, he pasado los mejores y peores momentos que se pueden tener entre dos grandes colegas. He sacado lo más sucio que llevo dentro a la par que he visto lo peor que tú guardabas en su momento. Sin embargo, también he visto tu lado más humano, y tú, o eso quiero creer, el mío. No sé si lo recuerdas, pero incluso vivimos casi a la par la muerte de nuestros abuelos. Eso es cosa del destino, compañero. Te debo mucho, muchísimo, de lo que ahora soy. Fuiste mi trampolín y mi abismo, mi compañero de viajes, juergas, conciertos y sufrimientos, mi confidente y conspirador, mi aliado y enemigo. Lo fuiste todo, ¿lo ves?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;El diecisiete de noviembre me encontrarás en el aeropuerto, esperándote con los brazos abiertos. Desde entonces, y hasta que decidas lo contrario, mi casa será tu casa; mi familia de Barcelona, la tuya; mis amigos, tus amigos; mi cama... la tuya también, vale, pero cuando yo no esté, que solo es de ochenta. En definitiva, amigo, me tendrás – nos tendrás – para todo, porque vienes para seguir creciendo, de forma independiente o con nosotros, para triunfar, para engrosar la cada vez más larga lista de andaluces en tierras catalanas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Eso sí, a la primera invitas tú.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-4871949596586980091?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/4871949596586980091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/10/el-proximo-en-llegar.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4871949596586980091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4871949596586980091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/10/el-proximo-en-llegar.html' title='El próximo en llegar'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-915630369681191271</id><published>2011-10-06T21:05:00.000+02:00</published><updated>2011-10-06T21:06:44.169+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>La gran manzana</title><content type='html'>&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Esta mañana, con pocas horas de descanso y el ojo izquierdo renqueante por una pequeña conjuntivitis, tomé el metro, como siempre, escuchando música. A mis auriculares llegó una compilación de piezas musicales un tanto extraña: &lt;em&gt;Lacrimosa&lt;/em&gt;, del réquiem de Mozart; &lt;em&gt;Stairway to heaven&lt;/em&gt;, de Led Zeppelin; &lt;em&gt;Imagine&lt;/em&gt;, de John Lennon; &lt;em&gt;Ich will bei meinem Jesu sachen&lt;/em&gt;, de la Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach; &lt;em&gt;Hallelujah&lt;/em&gt;, de Jeff Buckley, y unas cuantas más del mismo palo. Todas las canciones muy bonitas, sí, pero no eran la mejor forma de afrontar una jornada de trabajo, parecía como si fuese haciendo el trayecto hacia mi muerte.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Pero cuál fue mi sorpresa al ponerme frente al ordenador, consultar las noticias por Internet y leer que Steve Jobs fue quien murió la pasada madrugada. Sí, señores, por si no lo sabéis, STEVE JOBS HA MUERTO. Y, claro, como mi reproductor de música es un &lt;i&gt;iPod&lt;/i&gt;, el pequeño se encontraba afligido y no tenía ánimos para proporcionarme canciones capaces de inyectarme endorfinas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Para quien no lo conozca, aclaro quién fue Steve Jobs: Resultó ser un hombre poderoso, bueno, generoso, querido por todos y alabado por muchos, que hizo el bien a gente tan dispar como Bill Gates, los desarrolladores de &lt;i&gt;Android&lt;/i&gt;, Mariano Rajoy – véase esta imagen: &lt;a href="http://t.co/jtU5uDs4"&gt;http://t.co/jtU5uDs4&lt;/a&gt; –, mi abuela, los niños de Somalia e incluso a los afectados por cáncer de testículos. Un hombre que, de la nada, creó una religión dedicada al consumismo de tendencia casi esnob, construyó sus templos de culto, llamadas &lt;i&gt;Apple Store&lt;/i&gt;, y a cuyas puertas han marchado en peregrinación sus incontables discípulos. Estos están realizando ofrendas de flores, velas y manzanas mordidas, se postran con sus &lt;i&gt;iPad&lt;/i&gt; y sus &lt;i&gt;iPhone&lt;/i&gt; mostrando en las pantallas la aplicación del cirio virtual, rotulan con dedicatorias los vidrios de los escaparates, y no tienen reparos en nombrarlo el Leonardo da Vinci de la era digital. Tal es su influencia que, coincidiendo el día de su muerte con el de la concesión del premio Nobel de Literatura, ha conseguido que se cuestione el merecimiento del poeta sueco Tomas Tranströmer, teniendo como pieza de bella factura la arenga con que emocionó a unos cuantos estudiantes durante la graduación de Stanford de dos mil cinco.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Lo siento, pero creo que se ha rebasado el esperpento. Reconozco que, al ver la noticia, me ha apenado desde una sincera admiración, porque fue un hombre que no tuvo una infancia fácil y consiguió, de una manera u otra, llegar a convertirse en una de las personas más influyentes de la humanidad. Y sin embargo, la avalancha de dedicatorias gratuitas está consiguiendo que, cada vez que pulso las teclas de mi flamante &lt;i&gt;MacBook Pro&lt;/i&gt;, sienta que estoy tamborileando sobre los dientes de un cadáver y lo mire con cierta aprensión.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify" style="font-family: times new roman;"&gt;Compañeros, si tanto lo desean, déjenlo descansar en paz, pero de verdad.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-915630369681191271?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/915630369681191271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/10/la-gran-manzana.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/915630369681191271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/915630369681191271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/10/la-gran-manzana.html' title='La gran manzana'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-5131238069630967603</id><published>2011-09-13T12:15:00.002+02:00</published><updated>2011-09-13T20:00:15.177+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemario'/><title type='text'>Cinegética</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;i&gt;(o cómo jugar por primera - y última - vez a ser poeta)&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hoy quiero jugar al poeta cinegético,&lt;br /&gt;disparar al ave que no quiere volar&lt;br /&gt;y se pliega en un gesto hermético,&lt;br /&gt;celosa de su ideología contumaz.&lt;br /&gt;Ideología que no es más&lt;br /&gt;que la consecuencia de su experiencia,&lt;br /&gt;que impide que la luna acicale su pecho,&lt;br /&gt;que pone la máscara sobre el rostro&lt;br /&gt;de quien no la quiere llevar.&lt;br /&gt;¿Qué es amar sin confiar,&lt;br /&gt;ni saber,&lt;br /&gt;ni desconfiar,&lt;br /&gt;ni querer saber?&lt;br /&gt;Me hablas de libertad y espiritualidad&lt;br /&gt;mientras te obstinas en continuar&lt;br /&gt;con los pies y la cabeza bajo un arenal.&lt;br /&gt;Pero entiéndelo, nada te pido,&lt;br /&gt;solo quiero que me escuches,&lt;br /&gt;aceptes mi entrega,&lt;br /&gt;y no rechaces con tu boca&lt;br /&gt;el alimento que te quiero ofrecer,&lt;br /&gt;como metralla de puré&lt;br /&gt;en boca de una niña&lt;br /&gt;a quien le robaron las ganas de comer.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-5131238069630967603?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/5131238069630967603/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/09/cinegetica.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5131238069630967603'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5131238069630967603'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/09/cinegetica.html' title='Cinegética'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-8998305230377308786</id><published>2011-07-29T23:39:00.003+02:00</published><updated>2011-07-29T23:48:38.226+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las baldosas grises'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><title type='text'>Veintinueve</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Existe una librería en mitad del camino de baldosas grises. No es una librería corriente, pues, para empezar, no hay dependientes y los libros no se compran. Además, no existen libros disponibles en tantas otras, se trata de un lugar donde cada libro es único y a cada cual le corresponde el suyo. Rara vez se te aparece la puerta de acceso, pero no dudes que, si te brinda la oportunidad, debes entrar y dejarte llevar por el tacto de los libros usados, de páginas amarillentas y aroma a humedad, encuadernaciones precarias, manchas de café y esquinas dobladas. Permite que el sentido que en numerosas ocasiones te eriza el vello sea quien elija en tu lugar.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Cuentan que hubo una persona que encontró un libro muy especial. Llevaba tiempo sin leer, apenas si le motivaban las lecturas pues no llenaban su vacío interior. Entonces encontró la puerta de acceso a la librería en mitad del camino de baldosas grises y, una vez dentro, sus dedos comenzaron a recorrer de forma inconsciente los abultados lomos de libros usados, libros antiguos, libros ancestrales. Las yemas se detuvieron en uno en concreto. Recordó. Una vez tuvo aquel libro entre sus manos, lo había leído y vuelto a leer una y otra vez, hasta prácticamente memorizar el texto, pero ya había olvidado el favoritismo que por él llegó a tener. Lo retiró de la estantería y lo abrió por una página aleatoria. Su espalda se estremeció con un escalofrío. Allí estaba, la dedicatoria escrita del puño y letra de quien fue su más intenso romance. Después de haberlo arrojado a la basura, tras mucho tiempo alejado de su perfume envenenado, aquel regalo de amor que a la postre se convirtió en un charco de resentimiento había vuelto a él. Recordó un poco más. Él, en respuesta a aquel libro, le había escrito otro, usando dedos y labios, en su espalda, directo a la espina dorsal. Cuando todo hubo terminado, él se pudo deshacer del libro, pero ella, en cambio, tuvo que llevar el recuerdo acariciado en su espalda para toda la vida. Y sin embargo, la historia de aquel libro volvió a él cual bumerán. Poco importaba lo que las palabras dijeran en cada página disecada, pues sin darse cuenta se encontraba leyendo de forma compulsiva lo que no se veía, las historias que encerraban los espacios en blanco como impresas con zumo de limón.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Leyó el pasaje de los nervios antes de la primera cita, y después el del primer amanecer mirándola embelesado a la cara  mientras ella dormía. A continuación se trasladó al capítulo donde se embriagaban con vino blanco sentados en el suelo de una rambla al tiempo que escuchaban música, cada uno con un auricular, aislados del mundo. Se estremeció con el recuerdo de una noche de San Joan en la playa, aún conservaba arena en los bolsillos. También se pudo deleitar con la descripción del atardecer de una civilización extinta en un mirador para dos, oculto a los ojos de los transeúntes, donde por primera vez se atrevió a recitar poesía. Y entre muchos más episodios, ojos que reían, bocas que miraban, narices que besaban, mejillas que acariciaban, piernas que abrazaban, un torbellino de sensaciones que lo elevaban impetuosamente a la cima de su plenitud.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Y de pronto, en cuanto llegó a la que siempre había considerado la última página del libro, descubrió que aún quedaban muchas más por leer y que además tenía sed.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;PD: Dejaremos reposar las teclas durante el mes de agosto. Hasta entonces, feliz verano, ¡y no olvidéis leer las entradas que os quedan pendientes!&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-8998305230377308786?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/8998305230377308786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/07/veintinueve.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8998305230377308786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8998305230377308786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/07/veintinueve.html' title='Veintinueve'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-72685443909797408</id><published>2011-07-07T11:36:00.002+02:00</published><updated>2011-07-07T11:49:26.319+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Surrealismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Breve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sangre'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Mar de la desconfianza</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En mitad del infinito desierto se encontraba un casi infinito mar con un islote rocoso en el centro, a cuya escarpada y yerma superficie hubieron llegado, tiempo ha, dos náufragos nativos de un lugar que quedó selectivamente olvidado por sus cerebros. Llevaban la cuenta de los días por medio de una larga serie de incisiones efectuadas con un cuchillo sobre el suelo pétreo, hasta que llegaron a circundar el área, el último día alcanzó al primero, y tuvieron que iniciar una segunda hilera. No tenían comida ni bebida, se alimentaban e hidrataban con la rica conversación mutua.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Un día, situado ya en la tercera hilera de incisiones, vieron que no tenían nada más de qué hablar ni filosofar y comenzaron a padecer los delirios de la hambruna. No tardó en surgir la desconfianza, cada cual sospechaba que su compañero se guardaba los mejores pedazos de conocimiento para sí. Entonces hicieron acopio de civismo y tomaron una decisión. Uno de los dos habría de morir y dejar su cerebro al descubierto, al servicio del otro, de modo que adquiriría la sabiduría necesaria para poder escapar de aquella isla en mitad del desierto de agua.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Ajironaron una de sus camisetas y en uno de aquellos retales hicieron una pequeña marca con el cuchillo de que disponían. Los arrebujaron y fueron seleccionando por turnos; aquel que extrajera el retal marcado habría de delegar al otro todo su conocimiento. Ambos tuvieron suerte en el primer turno, y en el segundo, y en el tercero también; de hecho, tuvieron suerte en todos, pues el retal marcado nunca apareció.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Y allí se quedaron, en silencio y completamente inmóviles, mirándose con avidez las frentes despejadas, celosos continentes de sabroso conocimiento, hasta el punto que perdieron la cuenta de los días y el cuchillo, huérfano de manos, fue deslizándose paulatinamente hacia la orilla del mar.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-72685443909797408?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/72685443909797408/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/07/mar-de-la-desconfianza.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/72685443909797408'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/72685443909797408'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/07/mar-de-la-desconfianza.html' title='Mar de la desconfianza'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-3786439050924854436</id><published>2011-07-03T21:46:00.004+02:00</published><updated>2011-07-03T22:42:17.368+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Surrealismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Armageddon</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La pasada madrugada se acabó el mundo. Varios asteroides colisionaron contra nuestro arcaico y extinto planeta y este se resquebrajó por los cuatro costados – con lo cual acabó por confirmarse que ni era esfera, ni geoide, sino un perfecto cubo de seis caras –. No se quejó, suficientes achaques tenía ya, y al fin descansa en paz, empero, el hombre se dio cuenta de cuán miserable había sido su alma e insignificante su cárcel de piel y hueso. Los astros se rieron de su efímera existencia y lo aplastaron con sus enormes zapatos como un elefante a una hormiga.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El hombre, mientras trabajaba, recibió la noticia en forma de teletipo por Internet y pronto se hicieron eco las radios, televisiones e incluso las megafonías de todos los edificios que disponían de ellas: En apenas unas horas, una familia de colosales rocas extraterrestres  solucionaría los sempiternos problemas de la Humanidad; hambre, guerra, enfermedad, crisis económica, el hombre en sí mismo, todo se terminaría con una violenta vaharada venida del exterior. Y sin embargo, las principales potencias mundiales, obstinadas en la búsqueda de un milagro, reunieron a sus recalcitrantes gobernadores para tomar una decisión urgente y llevar a cabo un desesperado plan de salvación. En cada observatorio, en cada embajada, en el Pentágono, cómo no, la información bullía, inundaba los pasillos y se filtraba como humedades a través de las paredes. Pero nada podía hacerse, la Fuerza Universal se había empeñado en eliminar este molesto planeta y ni misiles, ni cohetes, ni ondas electromagnéticas, ni oraciones podrían desviar la trayectoria de sus diligentes emisarios. Los gabinetes de crisis se convirtieron en una cruel pantomima, una comedia de próximo estreno en los cines de una galaxia muy, muy lejana; lo mismo podrían hacer los poderosos jefes de Estado que los indigentes que vivían bajo los puentes, ajenos a todo salvo a su cartón de vino.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En cuanto recibí la trágica noticia, no pensé en nada, mi mente quedó en blanco. Me consta que hubo quienes tan solo pensaron en un conato de última aventura con sus amantes, mientras que otros desearon comunicarse con sus seres queridos para darles el último adiós, pero todo se quedó en fútiles intentos; los amantes quedaban lejos, mientras que los satélites de comunicaciones se encontraban saturados y de tanto perseverar, estos entraron en éxtasis de información y cayeron a tierra firme como avanzadilla de los asteroides. Las últimas promesas de los Jefes de Estado no podrían llevarse a cabo y la traca no se haría esperar. Irónicamente, algunos hombres aprovecharon la coyuntura y liberaron sus instintos más cleptómanos, irrumpiendo en las tiendas abandonadas a su suerte para hacerse con televisores de última generación.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;A mí, en cambio, en cuanto escapé de mi ensimismamiento, solo me reverberaba una pregunta en la cabeza: ¿Y esto es todo? Resultaba inconcebible que yo, cuando apenas acababa de iniciar una nueva vida y comenzaba a ganar los envites, tuviera que asumir el auténtico final de la Historia. No sentía pena ni estremecimiento alguno, nada me importaba. Si el mundo se acabara, qué más daría despedirme de alguien si nunca volveríamos a vernos, ni uno ni otro seguiría con vida, es más, en cuestión de minutos habríamos sido extinguidos de la memoria colectiva, pues ninguna mente sobreviviría, todo resultaría en un jamás de la existencia del hombre. Ni estando tan cerca del momento era capaz de hallar la respuesta del eterno dilema: ¿Adónde vamos? Eso era, quizás, lo único que me preocupaba, dejar en blanco la última pregunta del examen.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Caminé en línea recta, sin prisa, por entre la muchedumbre histérica, ajeno a ellos, hasta cruzar los límites de la ciudad, y me senté sobre una duna de la inhabitada playa. Observé imperturbable el agitado mar rojizo, los cielos humeantes, los satélites y aviones precipitándose a las aguas. Se respiraba verdadera tranquilidad, la ciudad era demasiado ruidosa para recibir el abrazo final.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Y ahora... Ahora pienso que ha sido una bonita etapa la que he pasado en la Tierra. Una más de tantas que habrá que pasar.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-3786439050924854436?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/3786439050924854436/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/07/armageddon.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3786439050924854436'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3786439050924854436'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/07/armageddon.html' title='Armageddon'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-4944381792932880626</id><published>2011-06-27T23:08:00.001+02:00</published><updated>2011-07-04T11:32:18.967+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Breve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Homosexualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>Príncipe azul</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;A sus oídos habían llegado poemas acerca de un lugar lejano donde yacía un corazón dormido durante largos años y que esperaba ser despertado. Por lo que se contaba, se trataba de la oportunidad que había anhelado desde hacía tiempo. Él, un príncipe de cuento, se encontraba hastiado de sus tierras y de las princesas de los reinos vecinos que solo sabían perder zapatos, morder manzanas envenenadas y pincharse con ruecas. Había rescatado de las fauces del cruel destino a todas ellas, empero ninguno de aquellos romances hubo durado más que unos insípidos años que algunos trovadores, mediante hipérboles, convirtieron en por siempres. Necesitaba un cambio de aires, de modo que se había lanzado a la aventura a lomos de su refinado corcel.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Y tras duras, pero sobre todo aburridas, jornadas, tras romper rutinariamente los corazones de todas las doncellas de las tabernas donde había reposado, allí estaba, en un claro de un bosque, rodeado por siete mujeres que no levantaban un palmo del suelo y velaban el cuerpo yacente de un hermoso príncipe. En cuanto vio su rostro sereno sintió que era una víctima de los cuentistas homófobos, al igual que él había resultado víctima de los machistas. Los cuentos de hadas no tenían lugar para ellos. Lo tomó en sus brazos, aún dormido, y se lo llevó a un lugar de la espesura del bosque que los hermanos Grimm se habían dejado en el tintero.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-4944381792932880626?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/4944381792932880626/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/06/principe-azul.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4944381792932880626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4944381792932880626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/06/principe-azul.html' title='Príncipe azul'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-2364640111013023385</id><published>2011-06-22T22:06:00.003+02:00</published><updated>2011-06-22T22:08:04.385+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las baldosas grises'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Surrealismo'/><title type='text'>Casiopea</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Un montón de chatarra se agita entre una cantidad inmensa de basura. Por aquel lugar, un inmenso estercolero con montañas de basura en mitad de un infinito terreno yermo, no resulta común ver semejante hecho, dado que lo único que por allí se mueve suele ser el camión de reciclaje y sus ingentes toneladas de aparatos obsoletos que otrora vivieron tiempos mejores, si el verbo vivir, como ya ha quedado claro, puede ser aplicado a un montón de chatarra. Lo cierto es que dicha chatarra se mueve, y además parece nerviosa. En ella se intuye una bombilla cuya tímida luz parpadea a intervalos.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Casualmente, el lugar lo sobrevuela un cuervo de origen incierto, casi con seguridad desesperado, dado que parece aletear con el último halo de esperanza que le resta en pos de hallar algún pedazo de carroña que llevarse al pico, y al tiempo que la bombilla parpadea por enésima vez se queda inmóvil, tal cual, en mitad del aire, como un mosquito atrapado en ámbar. Enseguida piensa que quizás haya encontrado tan ansiado bocado - pues, aunque no disponga de boca, picotear no es precisamente lo que aquel cuervo anhela.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El montón de chatarra se revuelve, probablemente aquejado de fuertes dolores en las articulaciones por haber adoptado una incómoda postura durante el letargo al que se ha visto abocado. Emite unos ruidos parecidos al de un módem telefónico, y sin embargo evocan un quejido humano, algo en él exhala vida. El cuervo se ha percatado de ello, todo el montón de chatarra es metal, cables y óxido, salvo una pequeña masa informe que pende de un cordel, y sabe que, si bien no es precisamente una &lt;em&gt;delicatessen&lt;/em&gt;, resulta más apetecible que una oblea de cobre. Así pues, se lanza en picado hacia su rancio manjar, pero cuando apenas restan unos centímetros, una sombra fugaz se cruza en su camino y atrapa el colgante. El cuervo se acaba estrellando contra una lavadora sin alcanzar a ver el motivo que le ha privado una vez más de su comida.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;A espaldas del infortunado cuervo, una tortuga aterriza en el suelo sobre sus dos patas traseras, satisfecha por haber salvado con su pico el corazón de su amigo, el hombre de hojalata.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-2364640111013023385?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/2364640111013023385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/06/casiopea.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/2364640111013023385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/2364640111013023385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/06/casiopea.html' title='Casiopea'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-7836564899398666545</id><published>2011-06-07T23:20:00.002+02:00</published><updated>2011-06-11T20:45:47.528+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las baldosas grises'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Surrealismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Politiqueo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Metrópoli'/><title type='text'>Politicosis</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Sucedió que se extendió una nueva enfermedad a la que los epidemiólogos bautizaron como &lt;em&gt;politicosis&lt;/em&gt;. A raíz de la misma, en la comarca se formó un auténtico escándalo, pues quienes se aquejaban de tan peligroso síndrome eran ni más ni menos que los más excelsos vecinos, gobernantes de confianza, de toda la vida. La mayoría silenciosa, los no infectados, se dejaron invadir por el pánico y enseguida tomaron cartas en el asunto, organizaron un levantamiento espontáneo y declararon en cuarentena el Ayuntamiento, sellando sus puertas para no dejar salir a nadie. Al cabo de los días, los enfermos, enajenados por su mal, comenzaron a arrojarse desde las ventanas y los desafortunados que sobrevivieron a la caída tuvieron que huir hacia un lugar donde fuesen admitidos. Al parecer la mayoría emigró a la Metrópoli, donde quizás encontraron a muchos como ellos, pero de entre los supervivientes hubo un único hombre que decidió ponerse bajo tratamiento. El médico de la comarca le aconsejó que se fuera distanciando de las prácticas políticas de forma gradual, pues el síndrome de abstinencia provocado por la interrupción de la actividad tendría efectos devastadores en su psique. Asimismo, le recetó trabajos sociales como medicación para combatir los síntomas.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El primer trabajo al que se encomendó fue el de cocinero en un restaurante de postín. Se afanaba en conseguir platos deleitosos, no había compañero que le igualara en intención. Sin embargo, apenas pudo demostrar sus dotes culinarias durante una semana, pues el dueño del local, incapaz de mostrar más conmiseración, se vio obligado a despedirlo al recibir de los clientes continuas quejas por el regusto metálico de la comida.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;De modo que, para no entregarse a la locura de su mal, tuvo que buscar urgentemente otra labor social. Así encontró vacante en un poyo de la plaza del Ayuntamiento para trabajar como oyente. Su misión era pasar los días sentado junto a alguien que necesitara ser escuchado, alguien a quien prestar el oído. Sin embargo, apenas pudo demostrar sus dotes de oyente durante una semana, pues enseguida se le bloqueaban los tímpanos y de su boca salía alguna disertación de su repertorio de discursos harto pronunciados.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Apocado, buscó un tercer empleo, el más difícil todavía, niñero. Inesperadamente, al comienzo sí tuvo éxito en este, pues los niños se azorraban con tan solo ver su figura. Sin embargo, los padres pronto decidieron prescindir de sus servicios, pues con tanto sueño sus hijos ni aprendían, ni jugaban, y estaban dejando pasar una penosa infancia en brazos de Morfeo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Después del tercer fracaso, se dirigió al médico con talante pusilánime. Este, al verlo entrar, reconoció de inmediato que aquella enfermedad difícilmente tendría cura. Por más que se lavara las manos, el olor a dinero aún las impregnaría; por más que se esforzara, tampoco sería capaz de mantener la atención en las plegarias de sus semejantes; y por más que mostrara su lado jovial, no podría entretener a un niño. Aquel hombre no comprendía por qué un día, de la noche a la mañana, se había convertido en un marginado si la historia siempre había sido así, los gobernantes por un lado, la mayoría silenciosa por otro.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Finalmente, se marchó resignado de su ciudad, su comarca, y tomó un camino de baldosas grises hacia cualquier lugar, pero con el maletín rebosante de dinero. Después de vagar durante días, llegó a un extenso campo de cultivo donde buscaban trabajadores urgentemente. Seguro de poder dar todo lo que llevaba dentro, aceptó el trabajo, y desde entonces solo tuvo que enterrar los pies, colocarse cara al sol durante el día y agachar la cabeza durante la noche. Lo único que le molestaba eran esas pipas que le salían por las orejas.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-7836564899398666545?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/7836564899398666545/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/06/politicosis.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7836564899398666545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7836564899398666545'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/06/politicosis.html' title='Politicosis'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-5303689800756802077</id><published>2011-06-05T22:56:00.003+02:00</published><updated>2011-06-08T11:08:23.778+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las baldosas grises'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Surrealismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sangre'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Metrópoli'/><title type='text'>Campos de cultivo</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El niño recorrió en pañales las calles del barrio musulmán, un arrabal de la metrópoli, salió de él y continuó decididamente hasta una vía de escape en la frontera, era demasiado joven para entender de normas. En ningún momento había aflojado la presión inconsciente con que aferraba el maletín, como si contuviera el último botín de su civilización.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Prosiguió con su incierto itinerario a través de un embaldosado gris, a cuyos lados se extendían brunas planicies sin más decorado que interminables surcos de tierra removida, y cuando ya no pudo dar un paso más se sentó en la linde del camino y volvió a abrir el maletín con curiosidad gatuna. Sus dedos rollizos exploraron más detenidamente y descubrieron un doble fondo donde se ocultaba un pequeño sobre con la inscripción &lt;em&gt;"anti alopecia"&lt;/em&gt;. Dentro del mismo reposaban unas cuantas píldoras diminutas, imaginó que eran semillas y se puso a jugar a los granjeros, las enterró en el suelo, siguiendo los surcos del terreno arado pero aún por cultivar, cual si fuesen la simiente de un vegetal, y cuando hubo terminado con ellas cayó dormido allí mismo, exhausto.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Lo primero que vio al despertar fueron unos ralos brotes de césped ennegrecido, como todo el paisaje, en la tierra donde había estado jugando el día anterior. Unos segundos después el césped había crecido en pingües montículos que se habían ido alzando y desplazaban la tierra labrada alrededor de sus faldas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Lo siguiente fue un par de ojos inquisitivos bajo uno de los montículos de césped, el cabello. La arena se fue apartando lentamente y en cuestión de minutos quedó al descubierto una colección de cabezas humanas cuyos rictus dibujaban el tedio de sumisos maniquíes encerrados en un escaparate, conscientes del transcurrir de las estaciones solo por el cambio de vestimenta. Cada cual se encontraba acompañada por otra cabeza a su izquierda, y otra a su derecha, y otra más delante, y otra detrás, así hasta completar la siembra. Allá donde mirase, el niño solo veía cabezas que continuaban su ascenso renuente a un cielo desolado, cual girasoles, y daban paso a los tallos, lampiños torsos desnudos, los pies clavados al suelo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Una vez que el ascenso de los cuerpos hubo cesado, la explanada se había convertido en una disposición perfecta de cipreses antropomorfos, inertes. Eran cuerpos henchidos de corporativa rectitud en cuyas manos derechas sostenían pistolas de pequeño calibre y, en las izquierdas, maletines de la más refinada peletería. Ninguno pestañeaba, ni siquiera respiraban. Pero, en el momento en que una leve brisa comenzaba a escabullirse entre los espacios silenciosos de aquel escaparate, las manos que sostenían las pistolas se alzaron lentamente hasta que los cañones llegaron al nivel de las sienes. Se apuntaban a sí mismos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Y entonces apretaron los gatillos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Los cuerpos explotaron como globos de helio en una exacerbada orgía de sangre, y la impoluta tonalidad gris del paisaje quedó deslustrada por la viveza del rojo. Bajo lo que antes habían sido trajes de ejecutivo ahora se mostraban afligidos bebés recién nacidos, todos abrazados a sus respectivos maletines de piel. Unos escrupulosos aspersores iniciaron el trabajo de limpieza.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El niño, tras haber asistido impasible al espectáculo, se acercó a uno de los bebés y tomó entre sus manos el maletín para comprobar que era exactamente igual al suyo.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-5303689800756802077?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/5303689800756802077/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/06/campos-de-cultivo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5303689800756802077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5303689800756802077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/06/campos-de-cultivo.html' title='Campos de cultivo'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-4125338922492945572</id><published>2011-05-31T16:37:00.002+02:00</published><updated>2011-06-08T10:48:49.295+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las baldosas grises'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Breve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Despertar entre el barro</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;No podía calcular cuánto tiempo había permanecido boca abajo, saboreando el barro. Solo recordaba una densa oscuridad, no la generada por la ausencia de luz, que la había, sino la provocada por la certeza de haber perdido el rumbo en una efímera y torpe batida de alas. A su mente logró traer de regreso las causas de aquella posición tan comprometida. Una larga caída después de haber posado los pies en el vacío que llenaba un abismo. Y una gran explosión, y palomas muertas, y ataúdes vacíos flotando en la lava. Y algo más lejano, una luctuosa celda. Tras él, una pared interminable rasgaba las nubes de un cielo que se le venía encima.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Escupió en sus manos para librarse del barro que las cubría cual si fuese un guerrero de terracota y hacer lo propio con su rostro, y entonces comprobó desazonado que sus negras alas se encontraban quebradas, ya no servían y habría de agenciarse otras. Se mordió el labio inferior y tiró fuertemente de ellas. Contuvo un alarido cuando la carne de su espalda se desgarró y las heridas estallaron en llanto. Las lágrimas recorrieron su espalda a través del sendero abierto por un electrizante escalofrío de alivio y humedecieron sus pantalones.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Más allá del barrizal contempló un dibujo en carboncillo. Un camino de baldosas de tonalidades grises partía de sus mismos pies, atravesaba un paraje rico en elementos, aunque igualmente pendiente de colorear, y moría más allá del horizonte. Nada se movía y la soledad protestaba con un molesto susurro. Sintió todo aquello como suyo y se dijo que le urgía un remozamiento, de modo que decidió ayudar a aquel sombrío paisaje y se dispuso a pintarlo con el rojo que le tintaba espalda y piernas.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-4125338922492945572?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/4125338922492945572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/05/despertar-entre-el-barro.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4125338922492945572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4125338922492945572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/05/despertar-entre-el-barro.html' title='Despertar entre el barro'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-907066547467338210</id><published>2011-05-25T20:04:00.003+02:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.134+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Breve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><title type='text'>Stairway to heaven</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Acaban de modificar el mecanismo de los ascensores en mi empresa. Ahora solo ascienden, y directamente hasta la azotea. Los jefes han dicho que, si alguien decide dar por concluida su jornada laboral, ya sabe por dónde está la puerta.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-907066547467338210?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/907066547467338210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/05/stairway-to-heaven.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/907066547467338210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/907066547467338210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/05/stairway-to-heaven.html' title='Stairway to heaven'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-6637211245334402234</id><published>2011-05-15T12:35:00.000+02:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.134+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Breve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Entropía</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Tras pasar la noche en vela aún no la había localizado. Debía encontrarse en alguna parte, y ello le conturbaba cual si los axiomas de su consciencia estuviesen apoyados sobre una pelota hinchable. En aquel cuaderno tampoco estaba. Lo arrojó al suelo, los ojos irritados y el tacto de la mano cubierto por un sudor frío, y pasó al siguiente de una pila que contenía todos los que estaban pendientes de evaluar. El profesor estaba absolutamente seguro de que, perdida en una página de alguna libreta, una línea horizontal de la cuadrícula describía una leve curva y rompía el paralelismo con las demás.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-6637211245334402234?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/6637211245334402234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/05/entropia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/6637211245334402234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/6637211245334402234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/05/entropia.html' title='Entropía'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-6147502481374249493</id><published>2011-05-11T21:11:00.001+02:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.135+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Breve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Politiqueo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escatología'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>Voto por correo</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En una mano, un sobre: Elecciones locales.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En la otra, unas cuantas papeletas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En el cuarto de baño, los ecos de camisetas azul y grana desviviéndose por un incierto trofeo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En la pared, un portarrollos vacío.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En mi cabeza, la primera candidatura descartada.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-6147502481374249493?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/6147502481374249493/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/05/voto-por-correo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/6147502481374249493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/6147502481374249493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/05/voto-por-correo.html' title='Voto por correo'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-3649504190167613396</id><published>2011-05-06T20:21:00.005+02:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.136+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las baldosas grises'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><title type='text'>Algo que había olvidado</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Llegaba tarde a un compromiso, y de soslayo se percató del local que acaba de dejar atrás, en el que hasta entonces nunca había reparado. Precisamente hoy, que tenía tanta prisa. El letrero rezaba &lt;em&gt;"Besos a la carta"&lt;/em&gt;. Extraña palabra aquella, &lt;em&gt;besos&lt;/em&gt;. Sonaba a algo cálido y dulce como un vaso de leche templado antes de dormir una noche de invierno, delicado como un susurro en un templo sagrado, plácido como una siesta sobre una balsa flotante en un vasto océano de sosiego. Por eso entró, porque tuvo el presentimiento de que a buen seguro tendrían los mejores besos del mundo, con virutas de chocolate, fideos de colores y remolinos de caramelo. Y como aún no había desayunado, entró en aquel misterioso comercio.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El local no era más que un diáfano cubo de caras lisas, con una de ellas abierta, profanada, a modo de puerta. Un mostrador en su mitad rompía la armonía. Qué decepción se llevó cuando, tras el mostrador, solo vio a una joven. Tras ella, la pared del fondo. Y tras la pared, nada. A decir verdad, no es que fuera una chica de mal ver – de hecho, para ser francos, se podría decir que era de lo mejor del género –, pero a ella no se le podía hincar el diente, y la sola idea de recibir un glaseado beso de chocolate había causado grandes expectativas a sus papilas gustativas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La chica le sonrió.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;– Te estaba esperando.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Eso sí que no se lo había visto venir. No pudo sino componer una estúpida sonrisa de cortesía, la misma que se le dedica a alguien a quien no volverás a ver cuando se le dice hola y adiós en un viaje de ascensor.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;– Perdona, pero... ¿No es aquí donde sirven besos de chocolate?&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;– ¡Por supuesto! – respondió la chica, con una sonrisa aún más grande, tanto que casi se le salían las comisuras de los labios por encima de las orejas –. Y de caramelo, y con virutas de colores.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Menuda alegría se llevó, exactamente los que había pensado comprar. No disponía de mucho tiempo, llegaba apurado a su compromiso, de modo que pidió uno de cada tipo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La chica bordeó el mostrador. No se explicaba dónde demonios estarían esos condenados besos, pero los necesitaba ya, aun teniendo la lengua pastosa por no haber bebido siquiera un poco de agua. El gesto de la joven había mudado, vio en sus ojos una mirada capaz de atravesar las cabezas de sus clientes, pero él sintió la punzada más abajo, en el pecho. Se le acercó mucho, demasiado. Alzó una mano hasta la cara de él y comenzó a acariciarlo en silencio, lentamente, como esparciendo un hilo de miel, con una delicadeza digna de las manos de la mejor pastelera.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Cerró los ojos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Y de pronto, el sabor a chocolate, intenso como una taza del más puro cacao, ya estaba en su boca.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Recordó ese sabor, otrora común en su dieta diaria, y ese tacto, y ese calor. El transcurrir del tiempo le hubo secado el recuerdo de los viajes que realizaba cuando cerraba los ojos y entregaba toda la sensibilidad de su cuerpo a sus labios y se mezclaban con otros. Tanto, que hubo olvidado aquella palabra. Beso. No es que no los hubiera probado durante largos años, pero nada comparable a aquello. El chocolate se expandía por todo su cuerpo y conforme pasaban los segundos – minutos –, adquiría un sabor aún más intenso, capaz de cortar la respiración. Pero la sabia madre Naturaleza nos ha concedido más de un orificio por el que respirar, para poder prolongar un beso hasta el infinito, hasta que caigan los imperios de la carne y todo se desintegre, y solo queden dos pequeños vórtices, invisibles, unidos eternamente.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El beso de chocolate no había llegado a su fin, aún quedaban los de caramelo y con virutas de colores, y el hambre le palpitaba en el pecho. El mundo podría esperar, dondequiera que estuviese.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-3649504190167613396?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/3649504190167613396/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/05/algo-que-habia-olvidado.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3649504190167613396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3649504190167613396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/05/algo-que-habia-olvidado.html' title='Algo que había olvidado'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-1071114098853369444</id><published>2011-05-02T22:49:00.003+02:00</published><updated>2011-06-11T20:46:31.196+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Politiqueo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sangre'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>Yo maté a Bin Laden</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Cuando recibió el aviso de que marchaba a cumplir una importante misión para su país y, faltaría más, el resto del planeta, se mostró algo suspicaz. Se había casado hacía dos años y varios meses después había sido padre de dos hermosas mellizas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;– Me voy a la guerra.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Y se marchó sin añadir más, el rictus contristado, el rifle firme sobre el hombro, la pistola marcando el compás militar de su cadera. Y tres inmóviles siluetas soldadas con aflicción lo miraron desde la puerta por la que acababa de escapar un pedazo de sus vidas cuyo retorno se antojaba dolorosamente incierto, al menos para la figura que sostenía en brazos a las otras dos, pequeñas criaturas que no comprendían del todo lo que estaba aconteciendo, tan solo que su padre salía de casa.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En ningún momento pudo imaginar que aquella misiva de su gobierno desembocaría en la mayor historia que podría contar a sus futuros nietos, pues allí, en un oscuro rincón de Abbottabad, se hallaba una rata acorralada de cincuenta y cuatro años de edad. Su cuerpo desvaído apenas oponía resistencia. Parecía como si no quisiese escapar.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;– No puede ser tan fácil, – pensó.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Entonces, durante los segundos que precedieron a la orgiástica ráfaga de tiros, comenzó a temer que aquella escurridiza alimaña fuera incorpórea y capaz de traspasar las paredes o adoptar los poderes del basilisco y petrificar con la mirada a todos sus enemigos. Diez años buscándolo todo un servicio de inteligencia, y allí estaba, él frente a él, una presencia que transmitía más miedo por las historias que se contaron de ella que por su vigorosidad. Diez años buscándolo todo un servicio de inteligencia, sí, y él era el elegido para matar a él. O para capturarlo con – lo que le quedaba de – vida.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Pero la misión no la llevaba solo, y desde atrás, quizás porque estuvieran compartiendo los mismos pensamientos, se produjo un disparo que olía a miedo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Y otro.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Y varias decenas más, cuando ya no existía miedo sino saña.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;No dispararon con los rifles, sino con la supuración que provoca el veneno inoculado por la pasión desbocada de que están embriagados aquellos que se visten con las supersticiones de toda una masa gregaria a la que llaman sociedad.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La rata ni se movió, un reguero de sangre carente de humanidad manando de su cuerpo. Dio un paso al frente. Se aproximó para palpar el pecho en busca de los latidos de un expirado corazón entre un amasijo de jirones de tela manchados de sangre seca. Líquida, sí, pero seca.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Se hizo el silencio, nadie pronunció palabra alguna. El discurso estaba preparado – y reservado para los que no se manchan las manos de sangre – desde hacía casi una década. Y aunque nadie sabía quién había dirigido el tiro de gracia, una docena de soldados deseaban volver a sus casas con la misma historia – exornada al gusto de cada cual – que contar a sus mujeres, hijos y nietos, el orgullo de cobrarse la venganza clamada por la patria, el verdadero sueño americano. Aquel marine volvería a su casa, donde aún estarían las tres siluetas esperando en la puerta como girasoles, y les diría, sin añadir nada más:&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;– Yo maté a Bin Laden.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Y entonces comenzaría los preparativos para protegerse ante una posible represalia terrorista.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-1071114098853369444?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/1071114098853369444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/05/yo-mate-bin-laden.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/1071114098853369444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/1071114098853369444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/05/yo-mate-bin-laden.html' title='Yo maté a Bin Laden'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-435647211022877310</id><published>2011-04-29T19:10:00.003+02:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.138+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las baldosas grises'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escatología'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>Agente Esfínter</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Un sonoro pedo retumbó sobre el alicatado verde de las paredes y entonces se sumió en un profundo relax. Nunca había sido un asiduo de los servicios públicos, empero en cuanto lo concibió como una manera de imputar horas provechosamente vacuas, tuvo que reconocer la utilidad de los mismos y decidió entrar en el mundo de los esfínteres ufanos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La vergüenza aún lo reprimía, prefería entrar en el servicio cuando no hubiese nadie, ídem para salir del mismo. De este modo, comportándose con discreción, se había convertido en el fantasma del cuarto de baño, una presencia incorpórea e inescrutable para los mondongos inquietos. En realidad, la consecución de la obra no le suponía más de cinco minutos, pero él decidía prolongar el proceso hasta los veinte, a veces treinta. El motivo no era otro que espiar sonidos y conversaciones ajenas para absorber chismes y asuntos más serios mientras registraba todo en su cuaderno de campo camuflado entre las fibras de celulosa de un rollo de papel higiénico. Así, afinando el oído a diario, estaba elaborando un minucioso estudio estadístico acerca de los hábitos de sus compañeros de trabajo.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Uno de los datos más descollantes era que los hombres trajeados o con apariencia de superar la cuarentena eran los menos solícitos a la hora de lavarse las manos tras el ejercicio de la evacuación, cuyo corolario reforzaba la hipótesis de que el cerdo, aunque se vista de traje, sigue siendo cerdo. Ello le había revuelto los escrúpulos y refrendado la decisión de utilizar un guante de plástico, sisado de la sección de frutería de un supermercado, para girar los pomos de las puertas que daban acceso al cuarto de baño, en cuyas superficies ocasionalmente encontraba anónimos restos de vaho. Cada día que pasaba estaba más decidido a denunciar los casos de insalubridad y vaga higiene de sus superiores, a quienes ya no les tendía la mano, sino que les daba palmadas en la espalda, pero para ello sería necesario continuar con el informe.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Aquel día resultó ser de poca actividad laboral, de modo que había decidido arañar los últimos momentos de la jornada y emplearlos en sus reportes. Y así sucedió que, sentado en la taza y jugando con el lápiz, advirtió una presencia en el cubículo contiguo. Se dejó oír el portazo y cierre del pestillo, el posterior golpe descontrolado en el levantamiento de la tapa, un movimiento presuroso para desasirse del cinturón, una bajada de cremallera y otra de pantalones. Y no se escuchó más nada durante los minutos siguientes.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Viéndose en estas, y siendo él un circunspecto fantasma, mascaba el tenso clima de una guerra fría en la cual ninguno de los dos contendientes decidía comenzar con la faena y arrojar la primera bomba. Pero nadie es capaz de dominar en su completitud el caprichoso aparato excretor, el cual se deja notar en los momentos más inadecuados, y fue él quien, sin pretenderlo, reprodujo a la perfección el sonido de una lejana corneta estrangulada. De inmediato, la anterior serie de sonidos se reprodujo a la inversa: Subida de pantalones, de cremallera, ajuste del cinturón, bajada de la tapa del retrete, apertura de puerta y unos pasos diligentes hacia el exterior. Ni rastro del sonido de la cisterna y, entre medias, bajo la puerta de su cubículo se deslizó un trozo de papel que llegó hasta sus pies.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;– No eres tú a nosotros, sino nosotros quienes te estamos vigilando – leyó.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Su rostro se deformó en una mueca de inquietud. ¿Quién podría haber sido aquella presencia? Comenzó a notar un incómodo hormigueo en las piernas, se le habían quedado dormidas. Quizás hubiera llegado demasiado lejos con sus investigaciones, o se tratase de una infortunada casualidad.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;– No conseguiréis silenciarme, estoy dispuesto a llegar hasta el final en este asunto de salud pública – se dijo con voz queda.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En cualquier caso habría de actuar de forma prudente, así que decidió pernoctar allí mismo, para no levantar sospechas, entre aromas de baños públicos. Al fin y al cabo, tampoco pasaba nada si se privaba de su ducha matutina.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-435647211022877310?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/435647211022877310/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/04/agente-esfinter.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/435647211022877310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/435647211022877310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/04/agente-esfinter.html' title='Agente Esfínter'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-4398479976226312638</id><published>2011-04-20T19:27:00.003+02:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.139+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><title type='text'>Los Reyes Magos del lejano sur</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El sábado por la mañana del primer fin de semana de abril se despertó con un nudo en el estómago, la agónica ilusión del niño que espera la llegada del día de Reyes; por primera vez irían a visitarlo. Tendría que arreglar la habitación, darle un pequeño lavado de imagen y poner orden. Todo debería estar impecable, los Reyes no se personificaban a cada momento precisamente. Se enjuagó la cara en el cuarto de baño y analizó su aspecto en el espejo; se percató de que le hacía falta un afeitado para poder mostrar su mejor sonrisa. Después de una reconfortante ducha, almorzó con sus compañeros de piso y se unió a una animada tertulia de sobremesa en la terraza. Miró el reloj; como siempre, llegaría con retraso a su cita. Comprobó que todo estaba como debía, nada faltaba en sus bolsillos y se apresuró a tomar el tren con destino al aeropuerto.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Los Reyes Magos no eran tres, sino dos, y no habían llegado en camellos, sino en un avión de bajo coste. No portaban alforjas con regalos, sino dos maletas con ropa para seis días. Y no venían de oriente, sino del lejano y empobrecido sur.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Ellos habían sido los artífices de cuanto él había conseguido – y seguía consiguiendo – a lo largo de su vida, tanto material como inmaterial. Si en ese momento se encontraba allí, se lo debía a ellos, y qué menos que hacerles una recepción como se merecían. Sin embargo, para variar, llegó con veinte minutos de retraso. Los malos hábitos nunca cambiarían.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Los Reyes Magos habían pasado su vida dando regalos, había llegado el momento de cambiar los roles y ser ellos los regalados. Quiso enseñar a Sus Majestades las costumbres del lugar, de sí mismo y de sus convecinos más allegados, de modo que lo primero que hubo que hacer fue negociar con las nubes para conseguir una tregua de casi una semana, los colores de la ciudad habrían de mostrarse vivos para los curiosos ojos de Sus Majestades. Asimismo, los días que tenían por delante tendrían que ser una agitada mezcla de lugares y contrastes. Bellas panorámicas de la ciudad, parques cuya naturaleza se fundía con la arquitectura, un templo inacabado de vidrieras redentoras, un concierto en acústico, bares y restaurantes exóticos, callejuelas con música ambiental, una cena de compañeros de piso con tarta de cumpleaños sorpresa.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Lamentablemente no pudo eximirse de sus obligaciones y tuvo que acudir a su jornada laboral de lunes a jueves. Compaginó trabajo y paseos donde las conversaciones con Sus Majestades se antojaban caseras, como si no hubiera pasado tiempo desde que dejara su hogar casi diez años atrás. Aquello era lo que se echaba en falta y lo que había que disfrutar, la convivencia del día a día, la compañía confidente que se gana a lo largo de una vida.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El jueves almorzaron juntos en un restaurante de comida rápida, como si de un día cualquiera se tratase. El nudo del estómago había subido a la garganta, pero supo disimularlo. Todo había salido a pedir de boca, y tanto ellos como él habían recibido el mejor regalo, el reencuentro. Ya se vislumbraba la llegada del próximo seis de enero, aunque cayera en mayo, julio o septiembre.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-4398479976226312638?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/4398479976226312638/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/04/los-reyes-magos-del-lejano-sur.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4398479976226312638'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4398479976226312638'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/04/los-reyes-magos-del-lejano-sur.html' title='Los Reyes Magos del lejano sur'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-5560531880738990423</id><published>2011-03-28T23:12:00.004+02:00</published><updated>2011-10-30T21:28:45.094+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cambio horario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><title type='text'>Madrugada a destiempo</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El domingo veintisiete de marzo de dos mil once, a las dos de la madrugada, una casa del barrio del ensanche de Barcelona bulle de vida. La crepería, antes cocina, es una distribuidora de &lt;em&gt;crêpes&lt;/em&gt; creadas por la solícita ejecución de las manos de una joven francesa. Las pantagruélicas tandas saladas ya han concluido, es hora de comenzar con las dulces, rellenas de crema de cacao y nata montada. Mientras tanto, una habitación se ha convertido en una pista de baile donde Thom Yorke pincha hasta el amanecer ritmos electrónicos. En el salón, dos hombres, o jóvenes que juegan a serlo, pues en semejante tesitura nadie lo es, acaban de terminar un tequila 1800 de un trago y han pasado al segundo mientras esperan pacientes el primer gin tonic que un tercer compañero mezcla con teatral maestría. El salón se encuentra aderezado por una dama de capa caída, venida a menos por una resaca que la martillea desde esa misma mañana y ahora no da más de sí, a no ser ciertos comentarios para dar muestras de seguir en vela.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Otro veinteañero, afectado por una embriaguez precoz, busca su propia sublimación y se afana por emular a Rocky Balboa en la barra que cruza el pasillo de pared a pared por encima de las puertas de la crepería y la pista de baile. Otros dos melómanos ensayan una canción en cuarto ajeno, equipados con guitarra acústica y glockenspiel.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Al mismo tiempo, en el otro ala del piso, un váter se ha cansado de servir de desahogo a vejigas masculinas, y ahora es este el que deja escapar los fluidos de su cisterna por entre la junta de cemento que hasta entonces ha servido de unión con el suelo. Una lepisma sale de su escondrijo atraída por el humedal improvisado y entra en orgiástico trance. Al punto, el reloj de la pared del salón marca las dos y un minuto.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Sin embargo, afuera, en la calle, ya son las tres y un minuto de la madrugada. Tal será el motivo por el cual nadie en el vecindario protesta; la historia de la humanidad se ha disociado en dos líneas temporales. Extraña circunstancia esta, que el mundo haya decidido suprimir una hora que, en cambio, será imborrable para una decena de jóvenes viviendo a destiempo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Durante esta hora que el resto de la sociedad se ha empeñado en segar de la noche del domingo sucederá toda suerte de acontecimientos beneficiosos para todos. De hecho, un maltratador que los vecinos escuchan cuando llega a casa ebrio, y nadie denuncia, decidirá cerrar el cajón de la cocina donde se guardan los cuchillos y en su lugar optará por preparar para disfrute propio una soga que colgará de las vigas del techo del salón.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;A varias manzanas de allí, un político, cansado de un protocolario día y aquejado de insomnio, apartará sus posaderas del trono de porcelana blanca y se enfrentará al espejo, recordará sus ampulosos y vacuos monólogos y sentirá vergüenza de sí mismo. Sin dilación se dispondrá a escribir su carta de dimisión con un lenguaje diáfano para librar de su ineptitud a todo un país.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Frente a la casa de un arzobispo, una congregación de pedófilos decidirá cercenarse los miembros y entregarlos a su Dios a modo de sacrificio. Al punto que la sangre goteará sobre el suelo, los estudios de una cadena de televisión-basura estallarán con la princesa del pueblo dentro, que se habrá quedado haciendo horas extra.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Por otros ostentosos lares, el directivo de un banco se levantará de la cama, dolorido por las malas posturas que no le permitirán dormir. Palpará el colchón con sus manos en busca de los extraños bultos de la superficie, pero accidentalmente lo rasgará con un eslabón de la correa de su Rolex. El colchón no soportará más la presión y de su interior escupirá cual metralla millones de euros que se volverán contra la cara del eminente hombre, malograrán su rostro sin mácula, y saldrán por la ventana en busca de manos acuciadas por la crisis.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En un país lejano, fuerzas militares decidirán darse la vuelta y marchar hacia el palacio de su caudillo, al que tomarán preso y entregarán a los rebeldes, sin necesidad de intervención de aliados ni más muertes de civiles. A miles de kilómetros, de la misma manera una ola gigante se lo pensará mejor y volverá a aguas internacionales.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Pero no, todo esto ya forma parte de un pasado oculto que nadie ha sido consciente de haberlo vivido. Como por arte de magia, esta hora parece no haber existido.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En el piso del ensanche de Barcelona continúa la fiesta, aún son las dos y cinco minutos de la madrugada del domingo veintisiete de marzo de dos mil once.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-5560531880738990423?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/5560531880738990423/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/03/madrugada-destiempo.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5560531880738990423'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5560531880738990423'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/03/madrugada-destiempo.html' title='Madrugada a destiempo'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-14404340029771871</id><published>2011-03-24T23:08:00.004+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.140+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las baldosas grises'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><title type='text'>El pan de cada día</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Aquel día se moría de ganas de que su madre le pusiera en la palma de la mano el dinero para bajar a la calle e ir a comprar el pertinente pan del almuerzo. Punzadas le hendían el estómago con tan solo rememorar el momento en que alcanzaría a olfatear el aroma que desde la esquina advertía de la presencia de la panadería, aparecería por la puerta y recibiría el afectuoso saludo de la dependienta, quien siempre le obsequiaba con un delicioso pastel que apenas le duraba dos mordiscos. Durante el corto trecho que debería desandar abrazaría el pan y notaría en su pecho el calor inconfundible de una pieza recién horneada. No podría resistir la tentación de contravenir el discurso de su madre y resquebrajar entre sus dedos el pico de pan que siempre asomaba por el borde de la bolsa; lo separaría del resto de la barra, se lo llevaría a la boca y experimentaría la sensación de una corteza crujiente y una miga tierna mezclándose con su saliva. Ya en casa, aparecería ufano en la cocina y recibiría la reprimenda de su madre, ajena al postre que ya se habría agenciado. Era el crimen perfecto, lograba salvaguardar un pecado mayor anteponiendo otro de menor envergadura.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Sin embargo, asuntos nocturnos habían provocado que aquella vez llegara con el tiempo demasiado apurado a la oficina, sin tener la oportunidad de comprar de camino el pan que le evocara su infancia, y no le quedaba más remedio que recurrir a la despensa comunitaria, donde le esperaban varias rebanadas de pan de molde endurecidas y unos exiguos biscotes correosos. Para él, un almuerzo de adulto consistía en mirar una soporífera fiambrera y compartir el silencio de los rostros desabridos del resto de la tripulación del barco, temerosos de ser los siguientes en servir de comida para los tiburones. En la calle no había esquinas de olor familiar, trabajaba en un polígono industrial de las afueras de la ciudad al que tardaba de media una hora en llegar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Añoraba aquellas niñerías que por entonces consideraba delitos importantes. Una veintena de calendarios había dejado caer inexorable sus hojas, y ahora la única travesura a la que se entregaba era olfatear cada noche los callejones de la ciudad en pos de escotes femeninos con aroma a pan; de ser así, caía rendido a sus pies. Si por él fuera, no haría más que olerlas y acariciarlas, pero aquellas mujeres siempre lo miraban con ojos displicentes, se debían a su oficio, y no tenía más remedio que desvestirlas para comprobar amargamente que se encontraban más crujientes que tiernas, conservaban mucha corteza pero poca miga, pasadas de tiempo en el horno. No había postre. Se limitaban a cobrar lo convenido y a ofrecer su mercancía al siguiente cliente.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Miró el contenido de su fiambrera y el biscote que sostenía en la mano. Alzó la vista y contempló los rostros de cera de sus compañeros. Hastiado del pan de cada día, arrojó el biscote contra la cara de su jefe, se puso en pie y decidió abandonar su trabajo para montar una panadería.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-14404340029771871?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/14404340029771871/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/03/el-pan-de-cada-dia.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/14404340029771871'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/14404340029771871'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/03/el-pan-de-cada-dia.html' title='El pan de cada día'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-6597227765361020481</id><published>2011-03-10T20:00:00.005+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.141+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las baldosas grises'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Breve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Inadvertido</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En cuanto recuperó la consciencia fue invadido por una desagradable sensación de cálida humedad entre sus piernas. Se había orinado encima. Estaba tirado en mitad de una calle que no conocía, y la tumultuosa multitud de transeúntes pasaba por su lado con total indiferencia, parecía no reparar en él. Analizó extrañado su vestimenta, un traje de chaqueta completamente impecable, salvo por aquella molesta mancha en la entrepierna y las muchas tallas que le sobraban de largo. Entonces se percató de que él no vestía como lo demás, la gente iba ataviada con túnicas y turbantes. La calle la plagaban puestos ambulantes cuyos toldos agujereados permitían el ascenso de los humos de las cachimbas y los asados de cordero. A su lado encontró un maletín abierto. Hurgó dentro de él y lo único que halló fue una nota:&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡Gracias por el dinero, hombre gris!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;No comprendió el mensaje, pero el maletín le resultó bastante atractivo. Se puso en pie, para lo cual tuvo que deshacerse del enorme traje de chaqueta al completo. Cerró el maletín, lo abrazó con fuerza y comenzó a caminar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Los peatones seguían sin apercibirse de aquel niño de poco más de cinco años que caminaba sin ropa por entre el gentío y abrazando con fuerza un maletín de piel de cocodrilo.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-6597227765361020481?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/6597227765361020481/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/03/inadvertido.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/6597227765361020481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/6597227765361020481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/03/inadvertido.html' title='Inadvertido'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-7219329765049455915</id><published>2011-02-05T17:56:00.005+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.142+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><title type='text'>Arraigo</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Existe un pequeño punto en el mundo, un lugar que pasa desapercibido a vista de satélite, del cual apenas han oído hablar fuera de España, pero que nunca olvidan aquellos que han vivido en él. Ese punto no es otro que la ciudad más antigua de occidente, la madre adoptiva de todos los que la conocen. La Tacita de Plata, mal rebautizada como &lt;em&gt;la ciudad que sonríe&lt;/em&gt;; sonríe por no llorar, pues los hijos que se deshacen de su abrazo difícilmente tienen la posibilidad de regresar, a no ser en vacaciones.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Las angostas callejuelas del centro histórico han comenzado a marcar el camino de los pasacalles hacia el Gran Teatro Falla. Ya suenan coplas que actualmente no gozan de sus años más inspirados, quizás contagiadas por el hastío de la mayoría de sus descendientes, sin estudios, parados o emigrados. Somos los mal llamados &lt;em&gt;pichas&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;quillos&lt;/em&gt;, a los que nunca nos toman en serio, los del acento gracioso, camaradas que perseveramos en resarcirnos de la penosa fama, cuidadosos para no perder nuestras raíces.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Carnaval, Cádiz, unión inseparable, me entristece que no seas tan interesante ni tan internacional, no merece la pena que te esfuerces en indicarlo en tu cartel anual, pues eres en esencia una fiesta local. Apenas te dejas ver más allá de Despeñaperros, pero has de saber que aquí, en la distancia, estamos tus hijos, quienes en esta época, más que nunca, se sienten emigrantes, parte de la generación perdida andaluza, los pasajeros del nuevo avión, antes tren, &lt;em&gt;El Sevillano&lt;/em&gt;. ¿Pero por qué te escondes, Carnaval, quién no permite que nos regales tus coplas como nos merecemos? Por más que te busco, no te dejas escuchar en la radio, menos aún ver por televisión. Las nuevas tecnologías, con sus emisiones precarias, no hacen sino incrementar la sensación de lejanía y ajenidad.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Se presentan cuatro semanas ininterrumpidas de coplas hasta la madrugada, acumulación de sueño por falta de descanso, y mañanas y tardes de análisis con las audiciones de las actuaciones anteriores. Es algo que únicamente comprenden los verdaderos aficionados a nuestra fiesta.  Beberé de mi propia sangre hasta emborracharme y que solo reverberen en mi cabeza dos letras, las que, fruto de la casualidad, abren Cádiz y Carnaval:&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Cádiz y su casco antiguo,&lt;br/&gt;el canasto de la cárcel vieja,&lt;br/&gt;el Campo del Sur y la Catedral.&lt;br/&gt;Cádiz, casada con la Caleta&lt;br/&gt;y su castillo de Catalina,&lt;br/&gt;la casa de cangrejos, caballas,&lt;br/&gt;camarones y cañaíllas.&lt;br/&gt;Cádiz, la que nunca cambia,&lt;br/&gt;de capa caída&lt;br/&gt;por causa de carajotes y canallas.&lt;br/&gt;Cádiz de Carnaval,&lt;br/&gt;caretas, carruseles y cabalgatas,&lt;br/&gt;la de la casta de Cañamaque,&lt;br/&gt;la capital del cachondeo.&lt;br/&gt;Cádiz del Carmen y Carlos Cano,&lt;br/&gt;de la caridad de Canelo,&lt;br/&gt;caduca y callada,&lt;br/&gt;camina cansada hacia su Calvario.&lt;br/&gt;Cádiz, te echo de menos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-7219329765049455915?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/7219329765049455915/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/02/arraigo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7219329765049455915'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7219329765049455915'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/02/arraigo.html' title='Arraigo'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-2106217662550770163</id><published>2011-02-02T00:00:00.000+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.143+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Breve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>Tercer mundo</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Todos nacieron.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Uno había heredado sida, otro pasaba hambre, otro sostenía un fusil.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Ninguno creció.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Todos murieron.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Otros nacieron.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Todo volvió a comenzar, invariable.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Nadie quiso evitarlo.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-2106217662550770163?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/2106217662550770163/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/02/tercer-mundo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/2106217662550770163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/2106217662550770163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/02/tercer-mundo.html' title='Tercer mundo'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-947220732734720630</id><published>2011-01-31T00:50:00.002+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.143+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Conciencia</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;No temas por el qué dirán, es inútil reservar tus pensamientos y pretender ocultarlos con un fino velo de silencio; tarde o temprano acabarán aflorando. De modo que no mientas, sabemos cómo eres, te conocemos desde hace tiempo. Tu personalidad se fundamenta en la hipocresía, una pesada carga de compostura te impide galopar y te confiere un torpe movimiento. No vuelvas a dirigir una sonrisa cuando tengas ganas de escupir a la cara. ¡Esputa! Libera toda tu dialéctica, esa verborrea soez que únicamente empleas en estado de embriaguez o cuando vuelves, hastiado, a casa. Grita, patalea, insulta, destruye, porque hoy se conmemora tu primer día de furia. No necesitas amigos, tampoco enemigos. No necesitas compañeros, amores, antagonistas. Todo es baladí, nada importa salvo tu yo, tu libertad de expresión y acción. No te arrepientas de no haber tomado una decisión, sé consecuente con tus ideas, llévalas a cabo, y si después no te convencen, sigue gritando, pataleando, insultando, destruyendo, pues el mundo no es ecuánime, te trata cual si fueras basura. Sin embargo, la escoria son ellos.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Cada mañana veo en tus ojos y boca esa acongojada mueca inherente al hombre alienado, pero nunca más se repetirá ese gesto. Abre una brecha espacio-temporal y huye. ¡Huye! Y, antes de que se cierre la rendija, arroja a través de ella una bomba, sé el dedo ejecutor de una legión de incapacitados para darte el reconocimiento que mereces. Impón tu propia ley.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Creíste que todo resultaría primorosamente fácil, pero has comprobado con amargor que no ha sucedido así. No te enajenes, pon en orden el caos imperante. Muéstrales claramente tus intenciones, no dejes lugar a la duda o a las dobles interpretaciones. Simplifica, emplea un estilo directo, sé tan decidido como lo que eres, una alimaña acorralada.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;¿Lo quieres? Lo tienes.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-947220732734720630?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/947220732734720630/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/01/conciencia.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/947220732734720630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/947220732734720630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/01/conciencia.html' title='Conciencia'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-3237401220805529963</id><published>2011-01-28T20:07:00.003+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.144+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Breve'/><title type='text'>La bala</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Los tenía sentados y amordazados ante sí. Aquella pistola, que obtuvo como caída del cielo, solo contenía una bala, pero sabía perfectamente a quién habría de ir dirigida.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-3237401220805529963?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/3237401220805529963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/01/microcuento.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3237401220805529963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3237401220805529963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/01/microcuento.html' title='La bala'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-4253454647456135102</id><published>2011-01-26T01:25:00.003+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.145+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>Dos años</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Algunas palabras llegan cuando los oídos se han vuelto sordos, y muchas acciones se llevan a cabo demasiado tarde, cuando carecen de sentido, o se prolongan tanto que van perdiendo consistencia. Las historias a destiempo las tenemos presentes, durante estos días más que nunca, en la justicia. Ya se cumplieron dos años de una desaparición y uno de los mayores esperpentos experimentados por la justicia nacional. Como siempre, los medios de comunicación se hicieron eco del clamor popular, respondiendo con mediáticas oleadas de información – todos fuimos Marta –, pero la marea bajó, y aquella chica fue acurrucándose cada vez más en el fondo del cajón donde se van acumulando los guiones incompletos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El suceso ha pasado de moda para los medios y el pueblo, ahora se habla de crisis, controladores aéreos y tabaco. Sin embargo, el juicio seguirá golpeando los corazones de los más allegados de la joven. Resulta difícil comprender cómo se puede prolongar un caso así durante tanto tiempo, y conforme transcurren los meses, las medias verdades y las completas mentiras se diluyen en el vaso de la realidad, cada vez más alterada.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Un infame cuarteto de jóvenes sin apenas formación ha conseguido poner en evidencia los tres poderes del Estado: el legislativo con su ley del menor, el ejecutivo con su despliegue de más de medio millón de euros, y el judicial con un sistema que castiga a quien no es capaz de demostrar lo contrario, aunque sea un maldito axioma que no necesita explicación; ¿alguien es capaz de dudar, a estas alturas, quiénes son los culpables?&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El cuco, el astuto, el taimado, dos años después se ha reformado. Ya tiene un título FP de ayuda a mayores enfermos – no sé qué opinarán al respecto en Olot – y en breve cumplirá la mayoría de edad. Conseguirá trabajo, ganará dinero para pagarse el carnet de conducir, se comprará un coche, y en algún momento la guardia civil lo detendrá por exceso de velocidad y dar positivo en el control de alcoholemia. Quizás en ese momento, al fin, consigamos verlo en la cárcel y no en un correccional de menores. Ironías del sistema.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Recuerdo aquellos días en que leías una noticia del caso y se te revolvían las entrañas con cada versión de los hechos que los implicados cambiaban día sí, día también. Lamentablemente, la justicia es un juego, y ellos han participado acorde con las reglas del mismo; se trata de mentir sin que te lo puedan rebatir. En ese aspecto, no se les puede achacar absolutamente nada, han actuado con limpieza, y demostrado que, en ocasiones, el diablo sabe más por diablo, que por viejo, pues también existen los diablos adolescentes. El problema es que se trata de un mal juego y quizás haya llegado el momento de cambiar de tablero, o bien eliminar las cartas de sorpresa. Algunos abogan por aplicar la tortura en este tipo de circunstancias. ¿Pero qué pasaría si, efectivamente, alguno de los torturados resultara inocente? Moralmente, parece más aceptable proteger a un posible culpable en lugar de castigar a un posible inocente.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Y después de todo, es de prever que, si se llega a aclarar el crimen, se les impondrá una pena del estilo &lt;em&gt;"dado que ha pasado mucho tiempo desde que ocurrió, ya carece de sentido condenaros con dureza, así pues, seis años de prisión bastarán para que aprendáis la lección"&lt;/em&gt;. Pero ellos ya aprendieron la lección, que no es otra que aprovecharse de la justicia, quien parece ser la que realmente no aprende de sus errores.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-4253454647456135102?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/4253454647456135102/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/01/dos-anos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4253454647456135102'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4253454647456135102'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/01/dos-anos.html' title='Dos años'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-7562802533950069300</id><published>2011-01-16T22:34:00.004+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.145+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Breve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Mundos</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Llevaba un buen rato despierto y no tenía ganas de levantarse, simplemente se sentía hecho un despojo. La resaca turbaba su juicio. Echó una ojeada a la estantería, se encontraba llena de libros y revistas pendientes de leer, miles de páginas que contenían mundos por descubrir, tan dolorosamente lejanos que conocerlos a veces le resultaba carente de sentido. Jamás podría escapar a uno de ellos, y el mundo real se había convertido en un lugar insípido e inestable. Pensó que quizás, mientras no se moviese de la cama, la vida permanecería en estado de pausa y dispondría del tiempo suficiente para crear una alternativa. De modo que no lo dudó, estiró el brazo hacia la mesilla, tomó su Moleskine y comenzó a escribir.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-7562802533950069300?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/7562802533950069300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/01/mundos.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7562802533950069300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7562802533950069300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2011/01/mundos.html' title='Mundos'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-5245817565194437198</id><published>2010-12-23T04:00:00.003+01:00</published><updated>2011-10-26T09:39:47.298+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amistad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><title type='text'>A mis compañeros</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Hace cuatro meses llegué a una nueva ciudad con una maleta y un puñado de ilusiones. Al comienzo todo sucedió demasiado rápido, en apenas una semana tenía nuevo trabajo y un piso con dos compañeros tranquilos. Excesivamente tranquilos, hasta decir basta, que fue lo que me dije.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Dado que no me conformaba con tener solo un techo bajo el que dormir, decidí volver a jugármela a finales de septiembre y visité únicamente un piso. Aposté por él porque parecía ser justamente aquello que buscaba. No era nuevo, pero estaba cuidado, y el salón era grande y acogedor, dotado de una enorme televisión donde ver películas en compañía y un equipo de música que podría dar banda sonora a interesantes conversaciones a media luz.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En cuanto a lo más importante, los compañeros de piso, tampoco tenían mala pinta.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; La inquilina que me recibió poseía un acento peculiar, melena rubia, semblante serio sobre unos rasgos refinados y unos ojos que eran dos balcones con vistas al mar. De inicio pensé que era holandesa, no preguntéis por qué; después supe, por razones obvias, que era francesa nacida en Lille y su seriedad se debía a que durante esos días de búsqueda de compañero de piso no paraba de recibir llamadas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El otro inquilino era de Barcelona, un tipo alto, con aire despistado y simpático. Los ojos... bueno, también eran bonitos, pero me llamaban más la atención los de la chica, seamos sinceros. Según me dijo, tocaba la guitarra y le gustaba cantar. Inocente de mí, me ofrecí para enseñarle ritmos de carnaval, cuando resultó que no solo cantaba, sino que, de hecho, tenía un grupo de música y un álbum en ciernes. Fue él quien me llamó por teléfono y me dijo "estás dentro", dos palabras que me supusieron una reconfortante euforia.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El tercer inquilino, de Zaragoza, era una incógnita, pero la desvelé rápidamente, el segundo día desde mi instalación en el piso. No sé si antes le di la mano o le presté mi ayuda para cargar una estantería, pues la presentación tuvo lugar durante el traslado de sus muebles del ascensor al interior de la habitación. Lo que sí recuerdo es la alegría – y el alivio – que sentí con la primera impresión al verlo, un tipo bastante simpático también.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Ahora, ya llevamos viviendo todos juntos tres meses, el piso bulle de vida y música, y las novias también forman parte importante de la convivencia. Las comidas y cenas comunes, sobre todo los fines de semana, nos convierten en una pequeña familia. El horno de la cocina es una auténtica fábrica de galletas y pasteles. Las partidas de fútbol con la videoconsola son motivos de piques sanos – a veces no tanto –. Para nosotros, el Mediterráneo ya no es un mar, sino nuestro bar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Y, aunque el fregadero siga hasta arriba de platos sucios, no me queda sino reconocer que cuando he llegado al piso – a casa –, quemado por el trabajo, ellos han estado ahí para apaciguarme y ayudarme, incluso sin ser conscientes de ello. Definitivamente, son gente divertida, con conversación y valores, que sabe escuchar. Han rebasado con creces mis expectativas cuando nadie daba un duro por mi esperanza de encontrar compañeros de piso con quienes poder hermanarme, y confío en que esta relación se prolongue hasta que cada cual decida seguir su irrevocable camino, solo o con su pareja.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Gracias, Elise, por tu dulzura y por ser la pastelera de la casa. Gracias, Xavi, por dedicarnos tantas canciones y ser quien pone el necesario contrapunto caótico. Gracias, Nacho, por ser tan atento y tener siempre una sonrisa en la cara. Gracias también a ti, Patri, por ser la otra mitad de una pareja que se profesa tanto amor y a la que muchas veces envidio. Y gracias a ti, Claudia, icono de las rubias inteligentes, por ser mi asesora personal de imagen. Gracias a todos, por ser mi familia barcelonesa.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Feliz Navidad, chicas y chicos. ¡Dos mil once será nuestro año!&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-5245817565194437198?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/5245817565194437198/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/12/mis-companeros.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5245817565194437198'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5245817565194437198'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/12/mis-companeros.html' title='A mis compañeros'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-8430665257433568901</id><published>2010-12-21T15:54:00.005+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.147+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Politiqueo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>SINDEmagogia barata</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Mantengamos la calma, no todo es tan grave. La &lt;em&gt;Ley Sinde&lt;/em&gt; tendrá varias ventajas, pero sin lugar a dudas la más aplaudida – por los &lt;em&gt;azulillos&lt;/em&gt;, justicieros del pueblo – será que el PSOE se está cavando su propia tumba. Por lo demás, reconozco que hace mucho tiempo desde la última vez que descargué música de forma masiva. Resultaba estresante disponer de varias discografías con veintenas de álbumes y deber escucharlo todo para validar la corrección de las pistas. Dos meses después de la tediosa tarea quedaban en el olvido, por los siglos de los siglos. En serio, ¿quién es capaz de escuchar todos los trabajos de Camela sin padecer urticaria? Al final, el sentido común nos hace selectivos y solo escuchamos una mínima parte de toda la basura electrónica que acumulamos en los discos duros.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;¿Cuánto cuesta un álbum musical en formato digital? Si no me equivoco, no llega al euro por canción, de modo que los discos de artistas poco trabajadores no alcanzan los diez euros. Más se gasta la noche de fin de año, así que no nos echemos las manos a la cabeza.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Además, para ampliar la biblioteca musical por poco precio se podrá seguir una estrategia sencilla, conocida por todos: Comprar los discos entre unos cuantos amigos e intercambiarlos por obra y gracia de los dispositivos portátiles de que disponemos. ¡Como en los viejos tiempos, cuando grabábamos los casetes!&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Paralelamente a la privación de los derechos a realizar descargas ilegales, dicen que están dispuestos a dinamitar nuestros domingos de sofá, palomitas y películas en &lt;em&gt;streaming&lt;/em&gt;. A mí me hacen un favor, pues me irritan los &lt;em&gt;screeners&lt;/em&gt; de mala calidad. Ya pagamos por el sofá y las palomitas; ahora tendremos la posibilidad de ir al videoclub y alquilar una película con todos sus extras, y podremos disfrutar así de alta definición sin cortes, sin esperas, y con sonido envolvente.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La comunidad del software libre también está de enhorabuena, pues ganará popularidad la descarga de aplicaciones gratuitas en detrimento del software propietario. En cuanto a los libros digitales, es un asunto que no admite debate: Un libro se hojea, no se le hace clic.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Con todo esto, además, se acabará con los infames piratas internautas que se lucran a costa del trabajo de los demás, pues, seamos sinceros, a mí también me fastidiaría sobremanera que una web recibiera miles de visitas diarias por copiar y pegar en su espacio las cosas que escribo y publico aquí, y este sitio sin embargo fuera ignorado. Para algo se han creado las licencias como la que ampara este blog.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Como corolario, imaginad que contratar una línea de Internet será más barato, o ni siquiera será necesario si perteneces a la mayoría que no encontraría utilidad alguna a los ordenadores sin Internet. Por tanto, descendería la demanda, y asimismo descenderían los precios. Pero vayamos más allá, y pensemos en los sufridos ingenieros informáticos: Nunca más tendrán que soportar los incordios de vecinos y conocidos sobre cómo configurar &lt;em&gt;"la mula"&lt;/em&gt; o por qué oscuros motivos no se ven los videos en &lt;em&gt;Windows Media Player&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Gracias, señora González-Sinde, por hacernos rememorar los años ochenta: Tardes de videoclub e intercambio de casetes. Ya puestos, que se porten y nos devuelvan la movida, los botellones y a Héroes del Silencio.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-8430665257433568901?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/8430665257433568901/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/12/sindemagogia-barata.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8430665257433568901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8430665257433568901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/12/sindemagogia-barata.html' title='SINDEmagogia barata'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-7061975483202973616</id><published>2010-12-12T18:00:00.003+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.148+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>Nacer</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Esperando la hora del parto, con el cuerpo encorvado, lloraba un bebé dentro del vientre de su madre. No estaba solo, a su lado se encontraba su hermano gemelo, pero en cambio este no lloraba. Se conocían desde hacía nueve meses exactos y siempre había sido así; uno lloraba y el otro no. &lt;em&gt;"¡No seas tan negativo!"&lt;/em&gt;, le decía el optimista al pesimista, &lt;em&gt;"es imposible que el mundo que nos espera sea tan terrible como lo describes"&lt;/em&gt;. Ambos hermanos habían mantenido numerosas conversaciones sobre lo que encontrarían en el mundo, y cada una de ellas siempre había acabado con la misma división de opiniones.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"En el momento de nacer y ver lo que hay al otro lado"&lt;/em&gt;, opinaba el optimista, &lt;em&gt;"nos daremos cuenta de que todo será prácticamente igual que ahora. Viviremos menos apretujados, pues en todo el mundo habrá espacio suficiente para que cada uno de nosotros tenga una enorme burbuja donde flotar y ninguno le usurpe el espacio a otro. Esa burbuja será como la bolsa en la que ahora estamos, con un líquido templado para no pasar frío ni calor.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Cuando tengamos hambre nos bastará con dar dos pataleos sobre la pared de la burbuja e inmediatamente recibiremos alimento. Si nos apetece jugar o reír no tendremos más que salir de nuestro habitáculo y caminar por el vasto mundo con nuestros pies descalzos, sintiendo el cálido suelo, haciendo amigos por donde vayamos. Y cuando queramos dormir volveremos a nuestra burbuja y nos cantarán una nana, como las que escuchamos cuando papá se acerca a mamá y pone su cara sobre nosotros para susurrarnos. Ese será el mundo en el que vivamos por siempre. ¡Estoy deseando salir de aquí y poder experimentar todo!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Eres un iluso"&lt;/em&gt;, replicaba el pesimista, &lt;em&gt;"si yo mismo soy capaz de pensar con negatividad, ¿cómo es posible que no lo haga un único habitante en el mundo y este corrompa a otros? Somos hermanos que compartiremos un mismo parto y nuestros pensamientos son opuestos. ¿Por qué no ha de haber muchas otras maneras de pensar, de ver la vida, allá afuera? Es muy fácil creer que nada va a cambiar cuando salgamos, pero yo tengo una sensación que tú no posees: El miedo. Saldremos de aquí con un espasmo, la bolsa se romperá y nos quedaremos sin este cálido líquido que nos mantiene inmersos. Padeceremos frío y calor, pero no más que otros menos afortunados. La luz tenue y suave que ahora nos alumbra se convertirá en cegadora, como advirtiéndonos de que estaremos vigilados hasta la perpetuidad. Este tubo que nos proporciona comida se cortará, no podremos permanecer eternamente unidos a nuestra madre, y tendremos que alimentarnos de otra manera. No habrá comida para todos, pues no todos tendrán madre, y algunos querrán más comida que otros, arrancándosela de las manos a los que escasean si se precisa. Al igual que tú intentas convencerme y yo a ti, en el mundo habrá personas dominantes pisoteando a los demás; si te quejas, recibirás castigo. Y, por supuesto, no podrás caminar libremente por donde desees, ya que al no haber burbujas individuales donde vivir, los territorios no estarán equiparados y muchas de las personas dominantes prohibirán el paso por el suyo, privándonos del deleite que supone ver la riqueza de la naturaleza. Además, no todos los terrenos serán agradables de pisar ni cálidos, y deberemos usar abrigo para los pies. Mamá no estará disponible cuando alguien quiera oír una nana antes de dormir, muchos dormirán solos, al igual que muchos vivirán en soledad, sin amigos, sin poder jugar, sin poder reír, y desearán abandonar este mundo y que otros ocupen su lugar."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Estos argumentos se habían estado repitiendo una y otra vez, día tras día, hasta que llegó la hora de la verdad. El parto fue difícil, la madre gritaba.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El primero en nacer fue el bebé pesimista. La madre lo dio a luz sin dolor y sin que la criatura soltara una sola lágrima, por lo que en un principio lo creyeron muerto, pero finalmente vieron que sonreía y respiraba.&lt;br /&gt;El hermano optimista, en cuanto fue arrancado del líquido donde había estado sumergido durante nueve meses, sintió frío. Recibió una luz cegadora que le hizo cerrar los ojos. Se estaba ahogando, le faltaba el aire. Entonces una mano lo agarró, lo sostuvo en mitad de la nada, recibió varios golpes dolorosos en su delicado cuerpo, y notó que el cordón con que se encontraba unido a su madre se cortaba. ¿Tendría razón el hermano? Sintió miedo, rompió a llorar, nació.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-7061975483202973616?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/7061975483202973616/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/12/nacer.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7061975483202973616'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7061975483202973616'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/12/nacer.html' title='Nacer'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-7755601465315185486</id><published>2010-12-05T18:43:00.003+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.149+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Politiqueo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>Garrulos</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Los trabajadores de la imprenta de un conocido periódico cuyo director es de ideología afín al régimen de Franco se han puesto en huelga. Militares armados han tomado el taller y se han hecho con el control de la situación a punta de pistola. Así se arreglaban las cosas durante la dictadura; así se arreglan durante la dictocracia.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Actualmente en España se vive una situación esperpéntica. Hace tiempo que dos partidos políticos con líderes incompetentes consiguieron eclipsar las demás ideologías. Ahora cada uno domina una parte de los medios de comunicación y parcializan la información a su favor. Sus políticas se basan en desacreditar al oponente mientras un país entero se ha sumido en una acuciante crisis en todos los sentidos: Económica, cultural y anímica. El pueblo ya no sabe si es soberano, se suben impuestos, se recortan libertades, y la palabra referéndum ha quedado en el olvido.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La telebasura ha sacado a relucir el lado más chabacano y garrulo de la ciudadanía, convirtiéndolos en borregos que se dejan manipular y no leen artículos de más de cinco líneas si no se habla de fútbol o se les incrusta un vídeo con música y fotos. Gentuza que se preocupó cuando se dijo que los deportistas – futbolistas – de élite extranjeros verían incrementado su impuesto del I.R.P.F., podrían emigrar a otro país y por tanto se quedarían sin su opio. Marionetas que ahora se revelan contra un colectivo de trabajadores, semejantes a ellos, porque deciden hacer huelga tras un recorte abusivo de sus derechos ganados legalmente, y aplauden las acciones militares más dictatoriales.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;¿Os han cortado las vacaciones del puente de diciembre? Pues hala, aprovechad estos días para adelantar las relajantes compras de Navidad, y a seguir viendo fútbol. Tuvisteis vuestra oportunidad un veintinueve de septiembre de dos mil diez para paralizar un país completo y no hicisteis acopio del valor para hacerlo. Le lamisteis las posaderas a vuestros jefes y líderes políticos cuando os garantizaron unos servicios mínimos para poder acudir a vuestro lugar de trabajo. ¿De qué sirve una huelga si se avisa con antelación y se garantizan esos servicios mínimos? Por favor, menos demagogia.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El pueblo es soberano, tiene el poder, y esta vez lo ha demostrado un pequeño colectivo sumiendo en el caos a todo un país. Y cuando toma el mando, el Gobierno no puede sino acudir al Rey y al Ejército para recordar que aquí mandan ellos y se hace lo que ellos digan. Grave precedente el que se acaba de establecer, los camisas azules se frotan las manos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Madrugada del cinco de diciembre en el aeropuerto de El Prat. Primer avión que aterriza tras el restablecimiento del orden: Fútbol Club Barcelona. Y mientras, todos los borregos durmiendo en la terminal.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-7755601465315185486?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/7755601465315185486/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/12/garrulos.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7755601465315185486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7755601465315185486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/12/garrulos.html' title='Garrulos'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-8163999870200869136</id><published>2010-12-01T21:46:00.002+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.149+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>La insoportable levedad del escritor</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Un diario personal es una gran idea si no tienes más ambición que escupirte a ti mismo lo que llevas dentro, rumiar tus propias tribulaciones. Pero cuando el acto de moldear frases trasciende el ejercicio de la autocrítica, cuando sientes que tus creaciones merecen ser sacadas del anonimato, aparece el germen del escritor. En ese momento te felicitas y comienzas fervoroso tu carrera literaria. Sin embargo, para llegar a la meta no basta con ilusión. El camino resulta demasiado abrupto cuando urgen las obligaciones y existen otras preocupaciones en tu cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;¡Qué terrible es querer escribir pero no poder! Llegar a casa y encontrarte tan cansado que no te sientes capaz de pensar con claridad. Pasar horas delante de una hoja en blanco, o leer incontables veces el mismo párrafo en busca de la perfección y no saber si está bien o mal. No poder contar una historia que se extienda más allá de las siete páginas porque la idea no termina de madurar. Tener la desoladora certeza de que poca gente lo leerá.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La pregunta parece ser: ¿Sobre qué quiero escribir? No tengo la menor idea. Cuando llego a casa lo único que veo claro es la angustiosa cuenta atrás hacia el momento de ir a dormir y dejar que un relato, cuyo argumento cerré hace meses, quede inacabado un día más. Lo único que soy capaz de hacer es anotar ideas sueltas, sinsentidos inconexos que, ante la  falta de  inspiración, constancia y concentración, concurren en un lugar repleto de infaustos recuerdos, asuntos pendientes y arrepentimientos. Y aun así, no puedo amasar pequeñas ideas con el objeto de aumentarlas de tamaño si no tienen sustancia suficiente, pues corren el riesgo de quedar tan finas que no se sostengan por ninguna parte.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Varios años en este mundo virtual de bitácoras no han hecho sino regar de forma incesante el árbol de mis dudas y azuzar al fantasma de la vocación frustrada. Unos meses aquí me agotan, al igual que me cansa la vida en su plenitud, y asimismo percibo el tedio en aquellos que me acompañan a través de este camino. Lo que en un principio fueron comentarios de apoyo acaban por tornarse en otorgadores silencios y abandonos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Presiento que solo tengo paciencia para localizar una pieza en mitad de un océano de Lego; todo lo demás lo echo a perder con rabietas, exabruptos y golpes sobre la mesa. No puedo mantener las ganas de luchar eternamente, lo único que soy capaz de garantizar es la levedad insoportable de mi obsesión, condenada al eterno retorno, como la vida. Y si tomo la precaución de emplear la palabra obsesión en lugar de vocación es porque no sé reconocerla, al igual que quien no sabe si ama o desea cuando aún no ha encontrado el verdadero amor.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-8163999870200869136?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/8163999870200869136/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/12/la-insoportable-levedad-del-escritor.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8163999870200869136'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8163999870200869136'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/12/la-insoportable-levedad-del-escritor.html' title='La insoportable levedad del escritor'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-4989018437118536784</id><published>2010-11-24T21:24:00.003+01:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.150+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Breve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><title type='text'>Hombre gris</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Caminaba inexorablemente hacia un ataúd, escoltado por dos hombres grises, con rostro imperturbable y una cadena alrededor del cuello de la cual pendía su corazón seco, pero no protestaba, pues había asumido su rol perfectamente. Renunciaba definitivamente a perseguir las respuestas a los dilemas más universales, sin ser consciente de que las preguntas que generan tales respuestas se escondían tras él y le acabarían dando caza al final de su vida. No debería haber corrido tanto, sino haber parado un rato para esperar a que las preguntas pasaran por delante de él, pues con tanta prisa en ningún momento supo qué quería saber ni querer.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-4989018437118536784?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/4989018437118536784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/11/hombre-gris.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4989018437118536784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4989018437118536784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/11/hombre-gris.html' title='Hombre gris'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-4336532731594623610</id><published>2010-11-08T01:44:00.003+01:00</published><updated>2011-07-04T11:32:18.970+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Religión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Homosexualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>Santificados sean los domingos</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Era domingo por la mañana. El dormitorio se encontraba iluminado por la débil penumbra que atravesaba las cortinas de la ventana. Sobre la cama, las sábanas y el edredón se arrebujaban con dos siluetas desnudas fundidas en un abrazo. Lo único que se escuchaba eran dos respiraciones acompasadas. Todo se había consumado, la ceremonia había terminado.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Uno de los cuerpos, el más delgado, se deshizo del otro con suavidad, le dio la espalda y se sentó al borde de la cama. Se recogió el pelo en un moño y se acarició el vello de la barba mientras contemplaba el alborotado suelo del dormitorio. Los hábitos que habían vestido durante la noche anterior ahora se dispersaban por todas partes. Husmeó el ambiente, aún se notaba algo cargado por la fumata posterior a la ceremonia. Escrutó con la mirada la superficie de la mesilla de noche, donde un cáliz esperaba a ser acabado, y tomó un cigarrillo de María también a medio terminar. Volvió a encenderlo y dio la primera calada.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Se consideraba un buen practicante, los domingos para él eran sagrados. Siempre acudía al mismo lugar, su dormitorio, bastante antes del amanecer, acompañado por creyentes. Su habitación era el templo de la religión que profesaba, era la ermita del sexo, la sacristía de los condones, el confesionario de las más oscuras tentaciones, donde se expiaba la necesidad de placer y se consagraba la desnudez.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Cuando apenas quedaban tres caladas para apurar el cigarrillo, se lo apropió la mano izquierda de su compañero, ya despierto, al tiempo que la otra, desde atrás, buscaba cobijo en su entrepierna. Comenzó a juguetear con su pene y pronto las ganas de fumar se vieron sustituidas por el deseo de ser poseído por unas manos grandes y masculinas. Contaba con multitud de discípulos a quienes apenas recordaba, pero que sobrepasaban el centenar. Había probado las ceremonias en grupo, pero prefería dar de comer su cuerpo a un único hombre. Se recostó, extendió los brazos en forma de cruz y se dejó adorar, besar, pellizcar. Mientras se iba cubriendo de arañazos, el leve escozor le producía a su vez el dulce sentimiento de la redención. Aquello era auténtica pasión.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En el otro extremo de la ciudad, un anciano octogenario se disponía a salir a la calle. Como es habitual en los hombres de avanzada edad, él también era un buen madrugador. Sin embargo, al contrario que ocurre con los demás, él no recibía la ayuda de Dios, pues precisamente se consideraba la encarnación de Dios sobre la Tierra.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Miles de sus hijos habían acudido a la ciudad para verlo, pero en ese numeroso rebaño faltaban muchos que habían escogido el camino equivocado, y él estaba allí para reconducirlos. Tenía fe en su mensaje, estaba seguro de que llegaría a sus destinatarios.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿No queda más María?"&lt;/em&gt;, preguntó el discípulo, interrumpiendo sus oraciones.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Qué va, si nos la fumamos toda anoche"&lt;/em&gt;, respondió el joven delgado, con la voz jadeante. &lt;em&gt;"Pero ahí tienes un resto de vino."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Oye, ¿no venía hoy el Papa a Barcelona? ¿Para qué?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Ni idea, seguramente para decir cuatro estupideces, no se cansa de dar siempre el mismo discurso. Pero no metas al Papa en esto, que estabas muy guapo con otros asuntos entre manos..."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-4336532731594623610?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/4336532731594623610/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/11/santificados-sean-los-domingos.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4336532731594623610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4336532731594623610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/11/santificados-sean-los-domingos.html' title='Santificados sean los domingos'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-8352449091342235897</id><published>2010-10-20T23:48:00.001+02:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.152+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Politiqueo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>Una mañana cualquiera</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Otra vez esos estúpidos periodistas disparando con sus cámaras, ávidos de información. Afortunadamente, la educación que había recibido durante su juventud incluía el arte de posar con galantería y responder a las preguntas incómodas con un enigmático rictus y un leve alzamiento de cejas. De eso se convirtió en un auténtico maestro, y sabía con total seguridad que entre sus antecesores no se encontraba parangón. Tenía que sacar a relucir su mejor sonrisa para los periódicos y las televisiones, pues iba a resultar una jornada agitada: Dos ministerios desaparecidos, un ministro por aquí y otro por allá, una limpieza cada año y ni rastro de los elegidos en dos mil cuatro. Aquella cocina olía a podrido desde hacía tiempo, pero en lugar de cambiar las tuberías, prefería hacer lo propio con la pila donde se acumulaban los platos sucios dejados por los oponentes. Obviamente, los platos seguirían allí, pero entre tanto jaleo quedarían relegados a un segundo plano.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Enroque político. Qué gran jugada acababa de efectuar para quedar algo más protegido de los ataques de la oposición, que ya no sólo era azul, sino también roja, verde, morada e incluso arco iris.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Sin embargo, aún quedaban sus fieles compañeros de la coalición, quienes le apoyarían aunque decidiera ventilarse el Valle de los Caídos en defensa de la Memoria Histórica; siempre se postraban a sus pies para aceptar sobornos, obviamente legales, y que en el argot político se conocían como &lt;em&gt;"pactos"&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Ya se había estudiado de memoria el opiáceo discurso que habría de darles para aplacar toda réplica, en especial la agresiva, aunque irrisoria y poco convincente, letanía de su barbudo antagonista. Nadie se creería una sola palabra, pero al menos ganaría tiempo, incentivaría la elaboración de encuestas y avivaría el clima de tensión política, perfecto para poder navegar con rumbo a dos mil doce.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Llegaron sus camaradas, unos más felices que otros, y todos con maletín. Se estrecharon manos, profirieron abrazos y dieron besos. Las cámaras echaban humo. Había procurado asegurar el futuro individual de cada miembro del equipo, pero tuvo que aplicar recortes. En concreto, lamentaba especialmente la disgregación de su Ministerio favorito, el de la pipiola del partido, apuesta personal. La pobre llegó como estandarte de la segunda legislatura para dar un golpe de efecto, y se convirtió en sparring de las rubias facinerosas de camisa azul. Desde un principio careció de crédito para los medios de comunicación, quienes cuestionaron en todo momento la credibilidad y valía de su trabajo, y convertían en parodia todas sus declaraciones. Ahora la tenía ante él y se sintió algo decepcionado consigo mismo – eso sí, la sonrisa siempre reluciente, y la penitencia metida en las entrañas –, pues muchas veces no le había quedado otra salida que utilizarla como señuelo para despistar a los depredadores de la oposición. Seguro que lo entendería, lo importante era conseguir la victoria en las urnas. En cuanto ella le dio la espalda, se percató de que tenía un buen trasero, y durante unos segundos meditó profundamente si se había equivocado al pasarla a cuchillo tras sólo dos años en el cargo. Accidentalmente contempló la espalda de la vicepresidenta saliente, y reafirmó su idea de que con ella no se había equivocado.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Apareció un asesor y le informó sobre las primeras impresiones entre la masa social. Según algunos, la imagen del equipo se veía reforzada con pesos pesados. No les faltaba razón, pues necesitaba a gente con carisma. Se dijo en broma que podría haber contado con unos cuantos mineros chilenos, cuyo valor mediático estaba en alza. Otros opinaban que estaba preparando la cama a su sucesor. Se dijo que a él no le importaría compartir colchón, siempre y cuando continuara cuatro años más en el poder.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La pequeña fiesta de bienvenidas y despedidas estaba relegando a un segundo plano las cinco enmiendas a los presupuestos de dos mil once, las cuales iban a ser un puro trámite. Escuchar las memeces de su rival le daban ganas de hacer un crucigrama en su sillón favorito, pero era necesario soportar con estoicismo sus estocadas ladeadas; formaba parte del juego político, y a él le encantaba jugar. Había nacido para eso.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Suspiró y entró en la Moncloa. Al fin y al cabo, no dejaba de ser otra monótona mañana calcada a las demás.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-8352449091342235897?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/8352449091342235897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/10/una-manana-cualquiera.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8352449091342235897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8352449091342235897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/10/una-manana-cualquiera.html' title='Una mañana cualquiera'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-746957778296811308</id><published>2010-10-14T00:05:00.001+02:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.152+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><title type='text'>Buena gente</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Los sentimientos son estados temporales de nuestras vidas. Nos desplazamos continuamente entre unos y otros por medio de sinapsis a las que llamamos impulsos. Una acción externa provoca en nuestro sentimiento una reacción, el impulso, y aunque basamos toda nuestra existencia en la búsqueda del equilibrio, si en todo momento se recorre el mismo camino jamás se podrá conseguir. Acabamos formando un circuito cerrado de sentimientos e impulsos conocido como personalidad. La clave para alcanzar el estado deseado consiste en, llegado el instante adecuado, abrir el ciclo y moverse por nuevas pasiones. De esta manera habremos creado un nuevo rasgo de nuestra personalidad. Una vez que se alcanza el estado objetivo, es posible que se deba renunciar a toda acción externa que pueda perturbar la paz interior.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Pero seamos realistas. Para la mayoría de la gente, esta cruzada se torna un soberano coñazo, y lo normal es que acaben renunciando y se conformen con ser una chispa que se mueve a través de la red de sentimientos de una comunidad.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; La mayoría de las personas, a menos que tengas la suerte de ser un aislado foco de indiferencia, son, además de receptoras, emisoras de impulsos. Dado que últimamente me encuentro de buen humor, no indagaré en la lacra de las comunidades, sino en el extremo opuesto, es decir, en aquellas personas que transmiten bondad, afectuosidad, familiaridad. En suma, energía positiva que ayuda a conseguir, aunque efímera, paz interior, orden mental y emocional difíciles de lograr si se carece de humanidad. Por consiguiente, la buena gente, aquella que libera su gracia a los demás, es la chispa, la fuerza motriz que dirige a sus camaradas hacia el bienestar inmaterial.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Hay personas a quienes ves por primera vez, ya sea en persona, ya en una imagen, y tan sólo con su rictus te impulsan hacia el sosiego. Una mirada y una sonrisa bonachona pueden colmar el corazón e incluso poner un nudo en la garganta, pues son capaces de hacerte rememorar algunos rostros que ya no están y recuerdas con cariño. Muchos de ellos pasan desapercibidos por la inmensa mayoría, o bien caen en el olvido y su grandeza es exaltada hipócritamente en los epitafios.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Me vienen a la mente un parque, un banco y, sentado en él, un hombre mayor con bigote blanco, gorra de chotis y bastón. Pienso en un segundo hombre, muy parecido al primero, que camina por la calle mientras se fuma su purito diario. Un tercer anciano desafía a su encorvada espalda y acude al mercado para saludar con una sonrisa a los encargados; lo que llegue a comprar es lo de menos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Veo también los rostros de dos hombres que se han ido este año y afortunadamente no cayeron en el olvido. Al primero lo conocí en persona durante unos minutos; dio un precioso pregón de una feria del libro y a continuación me dedicó &lt;em&gt;"El Evangelio según Jesucristo"&lt;/em&gt;. Y, aunque al segundo sólo lo vi en películas como &lt;em&gt;"Atraco a las tres"&lt;/em&gt; y en series como &lt;em&gt;"Los ladrones van a la oficina"&lt;/em&gt;, cuando a ambos los contemplo en sendas fotografías, el tiempo se congela a la par que mi garganta es pellizcada por la nostalgia. Sus miradas que cuentan historias, sus sonrisas de gratitud y la forma de hablar me lo transmiten. No importa el estado en que me encuentre, pues son chispazos que siempre me impulsan a sentirme bien. Tengo filiación por ellos, y lo poco que sé me vale para imaginar que eran dos hombres buenos, tan parecidos a un abuelo que no puedo sino echarlos de menos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Gracias, José. Gracias, Manuel.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-746957778296811308?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/746957778296811308/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/10/buena-gente.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/746957778296811308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/746957778296811308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/10/buena-gente.html' title='Buena gente'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-6313567494363061572</id><published>2010-09-29T13:00:00.003+02:00</published><updated>2011-06-08T11:04:22.153+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Politiqueo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>Huelga decir...</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La alarma no había sonado, se despertó de puro cansancio. Dormir demasiado lo dejaba agotado y malhumorado. La luz nunca llegaba a atravesar el cristal traslúcido de la ventana del zulo de paredes blancas que algunos consideraban habitación. Allí dentro siempre era de noche. La lámpara fluorescente que iluminaba durante todo el día parpadeaba y emitía un zumbido característico que recordaba a un hospital siniestro. Le irritaba malvivir en ese cuarto.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Abrió la puerta y una ráfaga de frío atravesó el pasillo, pasó impúdica por entre sus piernas, e irrumpió en la habitación. Se le erizó el vello de todo su cuerpo. No soportaba las diferencias acusadas de temperatura entre el día y la noche, entre dentro y fuera, arriba y abajo.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El estómago solicitaba su atención urgentemente. Fue a la cocina y se dispuso a preparar unos cereales con leche. Los copos de chocolate se asentaron bien en el tazón. Por contra, la leche comenzó a hacer de las suyas cuando salió a borbotones del cartón y se expandió por toda superficie que pudo alcanzar, incluido el pijama. Odiaba el comportamiento caótico de aquellos envases. Alguien en el mundo debía investigar para mejorarlos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Con el desayuno preparado, fue al salón y encendió la televisión. Lamentó sintonizar los deprimentes programas matutinos. Siempre hablaban de llevar una vida saludable. Él la practicaba, y sin embargo le dolía la espalda. Aquella noche había adoptado otra mala postura. No consideraba justo que los estraperlistas se pudieran permitir sueños plácidos sobre colchones de látex, y en cambio él tuviera las vértebras destrozadas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Miró el teléfono móvil y sólo le habían llegado dos mensajes. Junto con las felicitaciones nocturnas que había recibido por Internet, apenas acumulaba diez. Cuánta tecnología y qué poca humanización. Qué lejos quedaban las mañanas en que los auténticos Reyes Magos lo despertaban cantándole cumpleaños feliz. Se hacía mayor.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Por todo eso, y por otras muchas cosas que quizás no tuvieran tanta importancia, decidió hacer huelga. Con ganas de mandar todo a la mierda, se fue a la cama, arrebató la funda a la almohada y escribió el lema que alzaría durante la manifestación:&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="center"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_JQzVKNkGg_s/TKMaKumE7MI/AAAAAAAAADU/wtvjSyagTww/s1600/Imagen225.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_JQzVKNkGg_s/TKMaKumE7MI/AAAAAAAAADU/wtvjSyagTww/s320/Imagen225.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5522286339695111362" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;No era el mejor día para cumplir años, así que los veintisiete los aplazó para el siguiente.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-6313567494363061572?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/6313567494363061572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/09/huelga-decir.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/6313567494363061572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/6313567494363061572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/09/huelga-decir.html' title='Huelga decir...'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_JQzVKNkGg_s/TKMaKumE7MI/AAAAAAAAADU/wtvjSyagTww/s72-c/Imagen225.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-3324545619011911055</id><published>2010-09-18T23:04:00.001+02:00</published><updated>2011-10-26T09:39:47.291+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amistad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje II'/><title type='text'>Epílogo</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Era una húmeda y calurosa mañana de finales de agosto. El sol me miraba de forma indiscreta por entre las hojas de las copas de los piadosos árboles que daban sombra a mi acalorada espalda. Me encontraba sentado en un banco de madera, contemplando un parque en el que nunca antes había estado. Me acompañaban una carpeta con informes, un plano de metro, una botella de agua y un reproductor de música. Hacía prácticamente una hora que había terminado mi última entrevista, y aún quedaba otra para la siguiente.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Este estilo de vida me gusta. Ya veremos cómo será cuando encuentre mi nueva guarida"&lt;/em&gt;, pensé.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Todo había sucedido demasiado deprisa. El parque rezumaba tranquilidad. Los bancos de enfrente se iban poblando poco a poco de gente; personas a las que conocía y de las que me separaban más de mil kilómetros. En mi banco sólo había dos acompañantes, cómo no, Conciencia y Cerebro.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Bien hecho, chaval"&lt;/em&gt;, me felicitó Cerebro, &lt;em&gt;"ahora es cuando comienza tu nuevo camino. Están muy poblados esos bancos, ¿no?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Me han acompañado hasta aquí"&lt;/em&gt;, respondí.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"De algunos no te despediste"&lt;/em&gt;, dijo Conciencia.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No fue posible. Sin embargo, a todos debo darles las gracias por los buenos momentos, y por lo que aprendí de ellos."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Me levanté dispuesto a dar mi agradecimiento individual a quienes habían jugado un importante papel en la etapa que daba por concluida y con los que aún contaba. Sin embargo, no fui capaz de articular palabra. Todos me miraban y temí que mi discurso quedara por debajo de las expectativas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Caballerosamente, retrasé mi pierna izquierda y flexioné la derecha. Me incliné, agaché la cabeza y les dije:&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Ha sido un placer contar con vosotros. Aquí estaré, a vuestros servicios."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Volví a erguirme y enfilé con determinación la senda hacia mi siguiente entrevista.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Transcurridos cinco días encontré lo que estaba buscando. Dos semanas después rompió a llover, pero ya no había rejas, celda ni prisión; tampoco tribulaciones ni herejía.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Comenzaba una nueva etapa de nubes y claros.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-3324545619011911055?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/3324545619011911055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/09/epilogo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3324545619011911055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3324545619011911055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/09/epilogo.html' title='Epílogo'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-4567392681572404810</id><published>2010-07-05T20:55:00.003+02:00</published><updated>2011-05-15T13:17:00.678+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje II'/><title type='text'>La luz</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Sentado contra la pared que aún quedaba en pie, tarareé canciones que consiguieron alejar mi mente de la escena. Me sentía a salvo allí. Mientras tanto, el alcaide y el hombre gris se marcharon con la mercancía sin hacer ruido. La oscuridad fue cubriendo el yermo paisaje y el frío se instaló en mis venas, vacías de sangre caliente.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La luna llena se ocultaba tras las nubes. Los fuegos fatuos deambulaban por aquel cementerio, y aún había llamas sin extinguir. Bailaban con ráfagas de humo que adoptaban formas espectrales. Entre ellas había algunos personajes salidos de las manchas de humedad de mi desaparecida celda. Les grité para reclamar su atención, pero todos me ignoraban. En su mundo, yo era el espectro.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Algunos se alinearon y comenzaron a desfilar. Se correspondían con mis diferentes identidades en edades pasadas, ordenadas en sentido creciente. La primera era un niño de no más de dos años sentado en su carrito. Se afanaba en la tarea de morder la correa que lo mantenía asegurado, y lo empujaba otro niño más mayor ataviado con traje de marinero.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; La fila la cerraba un joven que rememoraba una época muy próxima, quizás demasiado. Iba algo rezagado debido a su pesado caminar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Esto es lo único que va quedando de tu vida tras cada página que escribes"&lt;/em&gt;, dijo la voz de Conciencia, convertido en viento. A nuestro alrededor sólo había oscuridad, ceniza y fantasmas. &lt;em&gt;"¿Se puede empezar de cero después de este último despropósito?"&lt;/em&gt;, preguntó.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No sé qué llevarme de equipaje"&lt;/em&gt;, musité.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Todo lo que has de llevar lo tienes en tu cabeza"&lt;/em&gt;, dijo la voz de Cerebro. &lt;em&gt;"Eres un árbol que intenta escapar del suelo urbano donde ha sido clavado. La Compaña viene hacia aquí, y su propósito es reclutarte para que cierres la fila convertido en uno de ellos."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La idea de vagar eternamente me dio vértigo, pero no tanto como iniciar una nueva etapa.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;De las ruinas que se interponían entre la Compaña y yo surgió una pequeña esfera de luz. Quedó suspendida en el aire. Fijé la vista en ella y observé que llevaba mi colgante. Se acercó y supuse que me estaba ofreciendo el tesoro. Cuando hice el intento de alcanzarlo, retrocedió. Se volvió a acercar, y de nuevo me negó el colgante. ¿Estaba jugando conmigo?&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Me levanté e inicié una persecución al tiempo que dejaba atrás los fantasmas del pasado. Cuanto más corría, más aceleraba la luz, y mayor intensidad parecía adquirir. Me cegaba, sólo la veía a ella; daba zancadas a ciegas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Hereje, lo que persigues no lo puedes tocar con las manos. No es material"&lt;/em&gt;, resonaron de nuevo las palabras de Cerebro.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Sin tiempo para corregir el movimiento, todo se precipitó en cuanto di un paso fallido sobre el abismo. Estaba cayendo, pero el sentido del equilibrio me dijo que no precisamente hacia abajo.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-4567392681572404810?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/4567392681572404810/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/07/la-luz.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4567392681572404810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4567392681572404810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/07/la-luz.html' title='La luz'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-7848023381422275778</id><published>2010-05-31T23:21:00.004+02:00</published><updated>2011-05-15T13:17:00.680+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje II'/><title type='text'>Setlist</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Aparté la mirada de los dos hombres y me senté en el suelo, apoyando la espalda contra la pared. Me acurruqué y rodeé mis piernas con los brazos. Miré al cielo y era gris; miré al suelo y también era gris. Todo era humo y tierra baldía, donde estaban enterrados &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_46_6-Fito-y-Fitipaldis-Antes-de-que-cuente-diez-Los-huesos-de-los-besos.html"&gt;los huesos de los besos&lt;/a&gt; de la juventud que se me escapaba. Así, &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_42_13-Fito-y-Fitipaldis-Por-la-boca-vive-el-pez-Abrazado-a-la-tristeza.html"&gt;abrazado a la tristeza&lt;/a&gt;, suspiré por no poder convertir el ocio en mi día a día. Fui consciente de que los tiempos sin responsabilidades quedaban lejos. Me sentía pesado como los andares de un &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_25_5-Fito-y-Fitipaldis-Lo-mas-lejos,-a-tu-lado-Soldadito-marinero.html"&gt;soldadito marinero&lt;/a&gt; tras su solitario regreso a &lt;em&gt;"&lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_46_10-Fito-y-Fitipaldis-Antes-de-que-cuente-diez-La-Cuisine-de-Bernard.html"&gt;la cuisine de Bernard&lt;/a&gt;"&lt;/em&gt; del puerto.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Qué mierda de vida es esta, que incluso los ratos de ocio hay que pasarlos mirando la hora?"&lt;/em&gt; Me lamenté. &lt;em&gt;"Ya no &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_2_5-Fito-y-Fitipaldis-A-puerta-cerrada-Quiero-beber-hasta-perder-el-control.html"&gt;quiero beber hasta perder el control&lt;/a&gt; a base de &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_25_11-Fito-y-Fitipaldis-Lo-mas-lejos,-a-tu-lado-Whisky-barato.html"&gt;whisky barato&lt;/a&gt; y cerveza sin fuerza. Aunque los falsos valores se vendan tras una &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_2_3-Fito-y-Fitipaldis-A-puerta-cerrada-Barra-americana.html"&gt;barra americana&lt;/a&gt; y en empresas de &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_46_5-Fito-y-Fitipaldis-Antes-de-que-cuente-diez-Todo-a-cien.html"&gt;todo a cien&lt;/a&gt;, quiero seguir creyendo que aún existe algo de pureza. Si no, ¿qué es esa luz que procede del fondo del abismo?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Efectivamente, el abismo emitía una fuerte luz blanca, mezclada con una sutil melodía en la que hasta entonces no había reparado. Noté su calor y comencé a pensar de otra forma.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Me dije que &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_46_3-Fito-y-Fitipaldis-Antes-de-que-cuente-diez-Tarde-o-temprano.html"&gt;tarde o temprano&lt;/a&gt; encontraría el camino, volvería a poner mi reloj en marcha y no me importaría la dirección apuntada por la brújula. El destino &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_42_5-Fito-y-Fitipaldis-Por-la-boca-vive-el-pez-Viene-y-va.html"&gt;viene y va&lt;/a&gt;, dispuesto a tirar el dado, y mientras te encuentras feliz por pensar que &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_46_4-Fito-y-Fitipaldis-Antes-de-que-cuente-diez-Catorce-vidas-son-dos-gatos.html"&gt;catorce vidas son dos gatos&lt;/a&gt;, aparece de nuevo y con sus garras te quita siete de una tacada.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;¿Pero qué hay de malo en ello? Todas las malas experiencias suponen &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_25_2-Fito-y-Fitipaldis-Lo-mas-lejos,-a-tu-lado-Un-buen-castigo.html"&gt;un buen castigo&lt;/a&gt; para aprender y que no se vuelvan a repetir. Al contrario de lo que muchos piensan, &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_42_1-Fito-y-Fitipaldis-Por-la-boca-vive-el-pez-Por-la-boca-vive-el-pez.html"&gt;por la boca vive el pez&lt;/a&gt;; si la mantienes cerrada, te pescan y te meten en su pecera. Si empiezas de nuevo &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_25_1-Fito-y-Fitipaldis-Lo-mas-lejos,-a-tu-lado-La-casa-por-el-tejado.html"&gt;la casa por el tejado&lt;/a&gt;, no te preocupes por hacerlo al revés: Cava hondo y haz hueco a las paredes.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Conciencia apareció junto a mí.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Dónde te habías metido?"&lt;/em&gt;, le pregunté.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"&lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_42_9-Fito-y-Fitipaldis-Por-la-boca-vive-el-pez-Acabo-de-llegar.html"&gt;Acabo de llegar&lt;/a&gt;. Has dejado de lado a Cerebro, pero yo no soy tan fácil de ignorar. Hereje, la destrucción de la cárcel no ha sido precisamente culpa de Burns. No puedes seguir &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_42_8-Fito-y-Fitipaldis-Por-la-boca-vive-el-pez-Deltoya.html"&gt;deltoya&lt;/a&gt;. ¡Respira!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Imaginé a Burns corriendo &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_42_3-Fito-y-Fitipaldis-Por-la-boca-vive-el-pez-Como-pollo-sin-cabeza.html"&gt;como pollo sin cabeza&lt;/a&gt;. Fue algo desagradable.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Si no &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_46_2-Fito-y-Fitipaldis-Antes-de-que-cuente-diez-Me-acorde-de-ti.html"&gt;me acordé de ti&lt;/a&gt; cuando Latón y yo estábamos intentando escapar de la cárcel, no creo que vayas a hacerme compañía mucho tiempo más. Si el robo del cargador fue un error, siento decirte que &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_42_2-Fito-y-Fitipaldis-Por-la-boca-vive-el-pez-Me-equivocaria-otra-vez.html"&gt;me equivocaría otra vez&lt;/a&gt;. Quiero &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_46_7-Fito-y-Fitipaldis-Antes-de-que-cuente-diez-Que-me-arrastre-el-viento.html"&gt;que me arrastre el viento&lt;/a&gt; que ahora sopla, y me lleve más allá del abismo, al manantial de estos acordes que se oyen en el aire. Ellos serán los que me inyectarán la fuerza necesaria para recuperar mi &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_25_6-Fito-y-Fitipaldis-Lo-mas-lejos,-a-tu-lado-Corazon-oxidado.html"&gt;corazón oxidado&lt;/a&gt; y que vuelva a la vida. &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_46_8-Fito-y-Fitipaldis-Antes-de-que-cuente-diez-Que-necesario-es-el-RockaRoll.html"&gt;Qué necesario es el Rock'n Roll&lt;/a&gt; para aliviar las heridas, Conciencia. Te aseguro que &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_46_1-Fito-y-Fitipaldis-Antes-de-que-cuente-diez-Antes-de-que-cuente-diez.html"&gt;antes de que cuente diez&lt;/a&gt; te habrás marchado, pues ya no quiero razonar ni lamentarme. Sólo quiero música."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Conciencia se revolvió.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Por qué ves en la música una alternativa a nuestros juicios?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Porque &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_2_8_8-Platero-y-tu-7-Al-cantar.html"&gt;al cantar&lt;/a&gt; me puedo olvidar de todos los malos momentos. &lt;a href="http://www.fitipaldis.com/letras_1_1-Los-suenos-locos.html"&gt;Los sueños locos&lt;/a&gt; siempre irán conmigo."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-7848023381422275778?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/7848023381422275778/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/05/setlist.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7848023381422275778'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7848023381422275778'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/05/setlist.html' title='Setlist'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-8827186387494696438</id><published>2010-05-25T23:09:00.004+02:00</published><updated>2011-05-15T13:17:00.681+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje II'/><title type='text'>Estraperlistas</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Estaba agotado. Permanecí en estado de semiinconsciencia el tiempo que se tomó la lava para petrificarse y reducir las emisiones de vapores tóxicos. Los sentidos regresaron juntos a mi cuerpo; se agolparon y sufrí de una sola vez mareos, punzadas, arcadas y dolores por las quemaduras. Las nubes habían secuestrado al sol, y todo estaba inmerso en la oscuridad que despedían. Latón seguía junto a mí. Lo intenté mover, pero algunas partes de su maquinaria se habían quedado pegadas al banco. Empujé con más fuerza y conseguí tirarlo al suelo. Al despegarse produjo el sonido de un plástico que se rasga. Pura chatarra.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Me sentía cual náufrago aferrado a una balsa clavada en el fondo del mar. Estiré el brazo con sumo cuidado para tocar el suelo. Estaba caliente como el asfalto a media tarde de un día de verano, pero al menos no ardía. Me puse en pie y caminé hacia las ruinas de la cárcel, donde supuse que, de seguir existiendo, mi corazón seco lo encontraría allí.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Entre los escombros hallé el cráter que la erupción había abierto en el suelo.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Tenía unos cinco metros de diámetro. Al borde de él yacía el cuerpo descabezado de Burns, convertido en roca. Su mano sostenía un teléfono de la edad de piedra. Parecía mentira que en aquel lugar hubiera estado mi celda, pues ahora no quedaba rastro de ella. La cama y la silla habían volado por los aires, y la ventana había devorado las paredes. Aunque pocos rincones se podían explorar en aquel paisaje volcánico, busqué a la desesperada el colgante. Removí piedras, levanté la estatua de Burns y me asomé al cráter, pero fue en vano.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Cuando ya lo había dado por imposible y me disponía a registrar el lugar donde aún quedaba parte de la barricada que había construido durante la erupción, escuché unas voces. Rápidamente repté hasta el montón de rocas más cercano. Desde allí alcancé a escuchar la conversación de las dos personas que se acercaban.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Menuda catástrofe, y yo sin enterarme de nada. ¡Cómo se nota que vivo bien lejos! Algo me dice que Burns no ha escapado con vida. ¡Mira!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Cielo santo, ¿esto qué es? ¿Por qué no tiene cabeza?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Desde mi posición era incapaz de verlos, pero por la voz averigüé la identidad da la segunda persona. Se trataba de un viejo conocido, el alcaide de la cárcel, con quien días atrás mantuve una conversación en el patio mientras alimentaba a las palomas. Se respondió a sí mismo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No puede ser otro que Burns. Sólo él sería capaz de morir con el teléfono en la mano."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Ya decía yo que era demasiado extraño que hubiera cortado la llamada en mitad de las negociaciones. En condiciones normales, Burns jamás habría dejado pasar la oportunidad de pegar un pelotazo como el que teníamos entre manos."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"En fin, tendremos que apañarnos sin él. ¿Has traído la mercancía?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Sí, ¡y te puedo asegurar que es de la mejor calidad!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Se alejaron de la escena y entonces pude ver el aspecto que tenían de espaldas. Efectivamente, uno de ellos era el alcaide de la cárcel, con su traje y sombrero de copa negros. El otro era de menor estatura, aunque proporcionalmente su cabeza era mayor, y lucía traje y bombín grises. Cuando ya se encontraban a una distancia prudencial, mi instinto indagador me obligó a seguirlos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Llegaron al ala este del patio de la extinta cárcel, donde aún seguía en pie parte de la muralla, y atravesaron un arco. Segundos después pude asomar la cabeza y volví a verlos de espaldas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El lugar me puso la piel de gallina. Los árboles que había allí hundían sus raíces en roca. Retorcían dolorosamente las ramas desnudas de hojas verdes a modo de danza macabra. La penumbra reinante no ayudaba demasiado para dar color al cuadro. Junto a los dos hombres había varias pilas de cajas recostadas sobre su lado mayor. Tenían las dimensiones suficientes para albergar cada una de ellas algo del tamaño de un frigorífico.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Volví a coger la conversación a la mitad. El hombre gris parecía que hablaba del contenido de aquellas cajas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Estos los puedes usar y tirar cuando quieras. No contaminan y apenas dan problemas. Son silenciosos, eficaces, y con una autonomía casi ilimitada. Apenas necesitan recarga."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Déjame ver uno."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Bajaron entre los dos una caja y la colocaron en posición vertical. En realidad, no parecían cajas normales. Estaban hechas de madera y no de cartón. El hombre gris leyó la etiqueta de la que bajaron.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"A ver, en la etiqueta pone que tiene dos años de experiencia y máxima disponibilidad."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Retiraron la tapa. Efectivamente, no era mercancía corriente. Por el hueco vi cómo se descolgaba la cabeza de una persona. El alcaide volvió a introducirla y contempló el cuerpo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Vaya, desde luego tiene unas manos bastante curtidas, y una frente clara de ideas."&lt;/em&gt; Con estas palabras manifestaba su conformidad con el producto. &lt;em&gt;"¿Por cuánto sale este?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡A muy buen precio! Catorce mil brutos y sin incentivos. Los conectas al equipo, se ponen a trabajar solos y te olvidas de ellos."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Desde luego nos ha venido de perlas la desbandada de palomas. Siempre temí el día en que se cansarían de comer mierda y aprenderían a volar. Sin embargo, ahora podemos tener a nuestro servicio una mano de obra más barata y totalmente sedentaria. ¿Viene alguno sin piernas? Por ahí podríamos encontrar una rebaja más."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Ambos soltaron una carcajada de complicidad. Permanecieron unos instantes admirando el cuerpo. Me ardía la sangre.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Vienen todos con la llave?"&lt;/em&gt;, preguntó de nuevo el alcaide.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Por supuesto. Todos la llevan colgada del cuello, por lo que pueda pasar."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Entonces, ¿de quién es esta que encontré al borde del abismo?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Se me cortó la respiración cuando vi que de su mano pendía el colgante que buscaba.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-8827186387494696438?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/8827186387494696438/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/05/estraperlistas.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8827186387494696438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8827186387494696438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/05/estraperlistas.html' title='Estraperlistas'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-2064142522686445022</id><published>2010-05-22T12:27:00.004+02:00</published><updated>2011-05-15T13:26:06.151+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje II'/><title type='text'>El cargador de Eyjafjällajokull</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Entré de nuevo en la cárcel acompañado por Cerebro, con la extraña sensación de haber pasado mucho tiempo fuera. Lo hice a disgusto, pero no tenía otra cosa que hacer. Obedecí por sistema.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Pasé de largo de la celda de Burns. No intercambiamos miradas. Nos habíamos convertido en enemigos no confesos. Ninguno de los dos nos lo habíamos comunicado, pero bastaba la nula convivencia que practicábamos. Si su vestimenta le daba buen porte en el hábitat natural de los hombres de negocios, en aquel lugar se me antojaba estúpido. Me sacaba de quicio a pesar de que, desde su llegada, Burns apenas había causado molestias. Pasaba los días en su celda cerrando acuerdos empresariales con un teléfono de última generación. Mientras conversaba, caminaba en círculos; se trataba del ritual del ejecutivo, cual si fuera la danza de la lluvia, pero en este caso, para atraer emolumentos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Me senté en la cama. Conciencia aún seguía allí, y Cerebro había desaparecido. Comencé a agitar las piernas impacientemente. Me encontraba tenso. Tenía la sensación de querer hacer muchas cosas, y a la vez ninguna. Me levanté y di paseos cortos. Las paredes lucían tantas manchas que resultaba imposible no solapar las siluetas resultantes.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Necesitaba silencio para poner las ideas en orden, pero el empresario no colgaba su maldito teléfono. Cuanto más precisaba aislarme del cloqueo de Burns, más pendiente de él estaba. Por puro nerviosismo comencé a arrancarme pelos de la barba y a rascarme como un perro pulgoso.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;De pronto, encontré en el ambiente un mudo remanso. Escuché el ruido de unos pies que se alejaban por el pasillo. Debería ser la hora en que Burns iba al patio de la cárcel para fumarse un cigarrillo. Tuve una idea, y Conciencia lo advirtió en mi rostro.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Si haces lo que tienes en mente, te arrepentirás"&lt;/em&gt;, dijo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Pero lo hice.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Atravesé los barrotes de la celda y me deslicé hasta la de Burns. Había dejado abierta la puerta. Iba a resultar más fácil de lo previsto. Lo que andaba buscando estaba sobre la cama, pero debido a mi incapacidad para tomar decisiones correctas en caliente, en lugar del teléfono, le sustraje el cargador del mismo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Regresé rápidamente a mis aposentos. Conciencia me observó severamente, pero esquivé su mirada. Di por sentado que allí no podía esconder el artefacto, pues le resultaría sencillo encontrarlo. No era momento para poner a prueba la furia de Burns, así que era preciso buscar otro lugar. Pensé en el sendero hacia el claro del bosque y consideré que aquélla sería una buena opción.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Lo lamentarás"&lt;/em&gt;, me advirtió Conciencia, pero en esos momentos era capaz de hacer cualquier cosa con tal de conseguir un minuto de paz. No recapacité sobre la posible guerra ulterior.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El hueco de la pared que conducía al sendero se abrió ante mí. Entré con decisión. Tuve que correr para retornar a tiempo a mi celda y no levantar sospechas. Cuando llegué al claro, extrañamente la hoguera aún seguía viva. Me tomé tres segundos de reflexión para llegar a la conclusión de que las llamas pedían leña, así que arrojé el cargador al centro del fuego. Mientras abandonaba presuroso el lugar, sentí un suave escalofrío perverso recorriendo mi cuerpo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En cuanto regresó a su aposento, Burns retomó las conversaciones. En mitad de una de ellas, se agotó la batería y dio comienzo la hecatombe.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Sólo le llevó cinco minutos perder la paciencia. Dado que nuestras celdas estaban situadas al mismo lado del pasillo, no pude ver sus aspavientos, pero sí escucharlos a la par que los exabruptos que se le escapaban. Se puso a revolver sus escasas pertenencias y arrojó la cama contra una pared, pero todo fue en vano. Le oí decir que estaba dejando tirados a sus socios y perdiendo oportunidades únicas para cerrar acuerdos económicos millonarios. Además, aquel día tenía que monitorizar la implantación de un nuevo sistema de información en su cliente más destacado. Mientras tanto, yo contenía la risa. Entonces apareció frente a mí, al otro lado de la reja.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Daba la sensación de que envejecía demasiado rápido. Tenía la mirada perdida, y bajo los ojos se distinguían las sombras de las bolsas que la falta de descanso había inflamado. La higiene del pelo brillaba por su ausencia y probablemente hacía días que no se afeitaba. Se relamía cual adicto los labios agrietados. El último botón de la camisa lo tenía desabrochado, y la corbata colgaba aflojada y arrugada. La enajenación se había apoderado de él.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Perdi mi cargador necesito uno ya o la empresa se va apique!"&lt;/em&gt;, gritó mientras zarandeaba la reja.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Realmente daba lástima, y en el fondo no era mala persona. No era suspicaz, sino más bien inocente. De hecho, parecía un niño pequeño reclamando un juguete perdido. Era feliz en su mundo de finanzas y reuniones. La diferencia radicaba en que, aunque él sólo se preocupaba por las pérdidas de beneficios, sus juegos perjudicaban al resto de trabajadores. Y, por tanto, en ese momento posiblemente yo estaría jugando con el pan de muchos de ellos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Maldita sea..."&lt;/em&gt;, murmuré al ver la sonrisa de Conciencia.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Ves como la broma no tiene gracia?"&lt;/em&gt;, dijo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Tendría que arreglar la situación. Me levanté de la cama y traté de enfriar los ánimos de Burns.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Voy a ver si encuentro algo por aquí."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Di un golpe suave con el puño a la mancha de humedad bajo la ventana. Bastó para que se volviera a abrir el hueco que comunicaba con la guarida de Latón; él tendría una conexión para cargar baterías.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El robot aún permanecía en la misma posición en que lo dejé. Parecía apagado. Le hablé, pero no respondió. Le di un par de palmadas. No reaccionó. Lo rodeé y busqué algún botón de encendido, pero no lo encontré. Tuve que aplicar los métodos infalibles para hacer funcionar aparatos electrónicos. Le propiné dos patadas. Se quedó igual. Llegué a la conclusión de que la tecnología no me quería; siempre dejaba de funcionar cuando la necesitaba. Ahora era yo quien perdía la paciencia. Me dispuse, resignado, a regresar a la celda, pero entonces escuché su voz detrás de mí.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Oh, cielos, oh… Cómo me duele la cabeza… ¿Eh? ¿Un hombre aquí, en mi celda? Hacía muchísimo que no veía a nadie en persona."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La primera vez que nos vimos ya se había dirigido hacia mí con las mismas palabras. Me vestí de templanza y fui capaz de hacerle reproducir exactamente el mismo diálogo que tuvimos cuando nos conocimos. Sin lugar a dudas, Latón era un autómata completamente determinista. Cuando llegamos al punto de la conversación donde me preguntaba si lo acompañaría, modifiqué el guión.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Iré contigo, pero antes necesito que ayudes a un compañero en apuros. ¿Tienes cargador para baterías de teléfonos?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Proyectó una gran sonrisa y mostró unos ojos completamente abiertos, aunque, como era de esperar, su voz carecía de intensidad.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Sí, aquí detrás"&lt;/em&gt;, dijo al tiempo que se giraba y me mostraba un pequeño cable.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"En ese caso, no nos entretengamos más y salgamos de aquí."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Al salir de la caverna nos topamos con la cabeza de Burns metida entre dos barrotes. Tenía cara de no saber muy bien qué estaba sucediendo. Espesas gotas de tenso sudor poblaban su amplia frente.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"El cargador donde esta el cargador?"&lt;/em&gt;, preguntó. Agitaba la mano que sostenía su teléfono cual si estuviera pidiendo limosna.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Hice que Latón se diera la vuelta y mostré a Burns la parte inferior de su espalda, de donde colgaba el cable. Abrí la puerta de la celda e irrumpió dejando tras de sí el aroma de la ansiedad. Se arrodilló y con pulso tembloroso intentó en vano conectar ambos aparatos. Forzó hasta que rompió el extremo del cable. Se le desencajaron los ojos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Malditos cargadores no universales!"&lt;/em&gt;, exclamó. Cerró los puños, apresó con fuerza el teléfono y el cable roto. La respiración se le aceleró, se sentó en el suelo y finalmente se dejó caer de espaldas. Quedó tendido boca arriba, con gesto angustiado y mirada perdida, la corbata echada a un lado, la camisa por fuera del pantalón y los botones desabrochados. Balbucía cosas ininteligibles ahogadas por cortos intervalos entre inspiración y espiración.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Latón permanecía inmutable. Le daba lo mismo el estado de Burns. Lo observaba como si lo estuviera analizando. Yo me sentía atrapado entre un ejecutivo catatónico y un ordenador insensible. Eran intrusos que habían invadido mi tranquilo espacio personal y pretendían dirigir mi vida.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El rictus de Burns se tensó. De pronto, la cabeza y el cuello comenzaron a hincharse y colorearse de rojo fuego. Los ojos se salían de las órbitas, las venas se le marcaban en la frente. Ya no hablaba ni respiraba, y exhalaba mucho calor. La corbata no pudo soportar la presión del cuello y terminó por ceder con un fuerte latigazo. El cuerpo, en cambio, no había modificado su tamaño y parecía el extremo anudado del globo que tenía por cabeza. Daba la impresión de que iba a explotar en cualquier momento. El volumen aumentaba y llegó al punto en que la celda comenzaba a quedar pequeña para los tres. Pensé en el bosque y la guarida de Latón como posibles salidas de emergencia, pero Burns bloqueaba el acceso a los agujeros que conducían a ambos sitios. Intenté con mis manos desplazarlo un poco, pero su piel ardía. Tiré de Latón y huimos al pasillo de la cárcel. La cabeza ya estaba haciendo presión sobre la reja y sólo una de las dos podría salir victoriosa de aquel encontronazo. No había alternativa, debíamos salir al patio.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Una nube lo dejaba todo en penumbra; en el cielo no se veía ni una pizca de azul. Una legión de mosquitos pululaba por el aire y producía el único sonido que acompañaba al leve temblor del suelo. Era la calma que precedía a lo inevitable.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Durante una décima de segundo, todo se detuvo y quedó en completo silencio. Después, y ante nuestros ojos, las paredes de la cárcel reventaron con una brutal explosión. Una columna de fuego y ceniza salió despedida hacia el cielo desde las entrañas del mundo. Nuestros cuerpos salieron disparados por la onda expansiva y aterrizamos en la orilla del abismo. Tras unos segundos de confusión, me puse boca arriba. Mis oídos sólo eran capaces de escuchar un monótono pitido. Apenas podía abrir los ojos, pues el escozor era insoportable. Latón yacía junto a mí, sepultado por rocas. Me recordó al montón de chatarra del cual lo vi salir por primera vez. Entre la polvareda alcancé a ver una desbandada de palomas escapando de las ruinas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Comenzó a llover fuego y ceniza. El viento transportaba quejidos; la lava, rostros conocidos. Se formaron corrientes incandescentes que caían desbordadas por el precipicio. Nos ponían cerco y en cualquier momento lo cerrarían. Tenía que sacar a Latón de allí como fuese. Hice acopio de las fuerzas que me quedaban y del instinto de supervivencia que florecía, y poco a poco fui quitando los escombros que impedían que el robot se moviera. Conforme los retiraba, los colocaba a nuestro alrededor con el objeto de construir una pequeña barricada que nos habría de conceder unos minutos de tregua. Una vez completé la tarea, oteé en derredor. Aún se resistía a desaparecer un tímido camino de piedras que conducía al único islote que podría salvarse del desastre. Cargué a Latón sobre mi dolorida espalda y a duras penas conseguí saltar de roca en roca hasta el banco del patio, frío a pesar de su naturaleza metálica, donde me puse a esperar nuestra salvación.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El vapor que emanaba del mar de fuego y el calor sofocante me ahogaban y obnubilaban mi capacidad para pensar. Me recosté sobre el robot. Burns había explotado, y Latón muy probablemente habría sufrido daños irreparables con la caída. Yo había sido el causante de todo. Pocos días atrás, sin embargo, había sido inconcebible considerar una erupción de semejante magnitud. Mi rebeldía, inmadurez, o inconformismo, habían acelerado los acontecimientos. Si al menos hubiera tenido alas como aquellas palomas que se habían librado de la quema...&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;No sabría especificar cuánto tiempo permanecí con la mirada perdida y sumido en divagaciones hasta que Cerebro se materializó entre el humo. Sus pies no tocaban el suelo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡Ya no hay retroceso posible! Guárdate las despedidas de gente a la que no piensas volver a ver. Aquí no hay más que hacer. Debes caminar con determinación y saltar al abismo. ¡Hazlo antes de que sea demasiado tarde!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La decisión parecía obvia: Se trataba de saltar o morir abrasado. Pero no iba a resultar tan fácil. Algo eché en falta.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;De mi cuello se había desprendido el colgante de mi corazón seco. Un gesto de negación bastó para que la mirada apremiante de Cerebro se fundiera con la lava. No podía escapar de allí sin recuperar el último vestigio de humanización que aún me quedaba. En algún lugar de aquel escenario apocalíptico, algo daba sus últimos latidos de vida.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-2064142522686445022?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/2064142522686445022/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/05/el-cargador-de-eyjafjallajokull.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/2064142522686445022'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/2064142522686445022'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/05/el-cargador-de-eyjafjallajokull.html' title='El cargador de Eyjafjällajokull'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-5921323405310777661</id><published>2010-04-30T21:23:00.004+02:00</published><updated>2011-05-15T13:17:00.685+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje II'/><title type='text'>En la memoria de todos</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;La idea de tener que despedirme de mis compañeros y emprender un viaje me excitaba. Salí al patio de la cárcel para tomar algo de aire fresco. Hojas de árboles y pétalos de flores eran arrastrados por un fuerte viento. Me encontraba completamente solo. Fui a sentarme al único banco que había. Consulté la hora de mi reloj, pero éste se había parado. Comencé a divagar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;¿Quién nos acompañaría? ¿A quién dejaríamos atrás? En realidad, sólo yo podía responder a tales preguntas. En un camino sin itinerario definido, con principio pero sin final, se antojaba inevitable distanciarse de muchas personas y acercarse a otras.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;De pronto, me sentí embargado por la ilusión del niño que espera impaciente los regalos de los Reyes Magos. Ya no me encontraba en el patio de la cárcel; ahora estaba subiendo unas escaleras a toda prisa. Una, dos, tres, hasta cuatro plantas. Me paré extenuado cuando llegué al último escalón. Una vez más, había sacado dos pisos de ventaja a mis competidores.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Allí arriba, tras la puerta entreabierta, me esperaba una mujer mayor.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Era de pequeña estatura, aunque en realidad nos equiparábamos en altura. Vestía una bata de invierno. Tenía el pelo completamente blanco y recogido delicadamente con pinzas de colores. Llevaba gafas grandes y lucía una radiante sonrisa; a ella también le alegraba recibir visitas en un día tan especial como aquel. Me dio cuatro apretados besos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡Huy! No sé si este año han dejado algo los Reyes"&lt;/em&gt;, bromeó, como cada seis de enero. El salón se encontraba plagado de fotografías de la familia. Sobre los sofás había montones de regalos, uno para cada nieto e hijo de su numerosa descendencia. Representaban los pequeños ladrillos de toda una obra construida a base de fuerza de voluntad y sacrificio, lo cual les daba mucho más valor.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Mientras los demás nos enseñábamos los regalos, observé cómo se alejaba por el largo pasillo de la casa. Entrañable. Esa era la palabra empleada para describirla cuando se la veía desde atrás dando pasos cortos pero ágiles en dirección a las habitaciones. Me levanté y la seguí. Hice una parada en la cocina para comer una aceituna aliñada sin que se diera cuenta.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Cuando salí de la cocina, había pasado tiempo. El aspecto de ella era prácticamente el mismo, pero ahora le sacaba varios centímetros de altura.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Abuela, tengo que irme ya, que he quedado. Dice papá que las revistas te las traerá él el próximo día, porque abuela Rosa todavía no las ha terminado de leer."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No pasa nada, todavía tengo aquí algunas sin leer."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Se levantó y del taquillón del recibidor extrajo su monedero. Me dio unas cuantas pesetas para que me las gastara en lo que quisiera. Le di los besos que siempre le solía dar, apretados y largos. Descendí las escaleras con tranquilidad. En la planta baja me asomé por el hueco de las escaleras; arriba se veía su cara y se oía su voz diciendo adiós. Nuevamente, a punto de torcer la esquina de la calle, me giré y miré hacia arriba: Asomada en su balcón lleno de macetas se volvía a despedir con la mano.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Entonces todo se tornó nebuloso. Vi una asistenta, una silla de ruedas, una plaza. Escuché una llamada de teléfono y unas lágrimas contenidas en el rellano de las escaleras de unas frías oficinas de trabajo. Vi una tarde y una noche destempladas, una mañana a toda prisa. Escuché el terrible responso de un inquisidor entre el silbido de corrientes de aire. Vi una chimenea.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El torbellino de imágenes cesó y volví a hallarme frente al abismo. Sobre el suelo reposaba una fotografía suya en blanco y negro. Era la que le hice con mi nueva cámara un seis de enero de hacía algunos años. La guardé para llevarla siempre conmigo. Los pensamientos fluían dentro de mi cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Los abuelos se despiden para que las generaciones de nietos se conviertan en adultos y constituyan el pilar intermedio de la estructura de la familia, aquel que debe cuidar tanto de los de arriba como de los de abajo. Los nuevos nietos llegarán y no comprenderán por qué sus padres lloran cuando alguien querido se marcha. En el momento en que se deban enfrentar por primera vez a esa experiencia, se habrán convertido en adultos. Muy a mi pesar, yo ya lo era. En situaciones así querría dejar de serlo, no recordar, y sólo esperar con ilusión las navidades del año siguiente, las aceitunas, y las conversaciones entre abuelos tratándose de usted aunque se quieran como hermanos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El viento continuaba soplando. Sólo se respiraba soledad. Hacía mucho calor, pero en mi interior notaba frío. En mi pecho nada latía, y mi encogido corazón seguía colgando del cuello. Creí ver a Conciencia, pero quien se acercaba era Cerebro. Me dio un abrazo reconfortante.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No te preocupes, Conciencia dice que prefiere mantenerse al margen. No te has podido despedir de tu abuela, pero ya nada puedes hacer"&lt;/em&gt;, dijo, a modo de consuelo. &lt;em&gt;"Precisamente porque nunca estamos preparados para el último adiós, nunca lo llegamos a dar, pues siempre nos obligamos a pensar que habrá uno próximo. De nada valen responso o bendición. Si mantienes a tu abuela en la cabeza, le estarás concediendo la vida eterna, y te reencontrarás con ella cuando alguien os tenga a ambos en su memoria. Si nada de esto te consuela, seguro que la podrás seguir viendo a través de tu padre."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Cuánta razón tenía. Mi padre era la extensión de mi abuela. Trabajo, sacrificio y generosidad. Potencialmente, un abuelo ejemplar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Comenzó a llover con poca intensidad. Miré hacia arriba e imaginé a mi abuela regando sus plantas en una de aquellas nubes, y charlando con el hijo que la había estado esperando durante más de tres lustros. Seguro que estarían felices por volver a encontrarse.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-5921323405310777661?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/5921323405310777661/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/04/en-la-memoria-de-todos.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5921323405310777661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5921323405310777661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/04/en-la-memoria-de-todos.html' title='En la memoria de todos'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-3219842561833024576</id><published>2010-04-27T22:11:00.005+02:00</published><updated>2011-05-15T13:26:06.152+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje II'/><title type='text'>El hombre de hojalata</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;En el trozo de pared bajo la ventana residía una mancha de humedad peculiar. Era de líneas demasiado rectas y emitía un zumbido constante. El otro día, mientras contemplaba por la ventana el tránsito de una enorme masa de humo que iba devorando todo el cielo, me percaté de que el ruido había aumentado hasta hacerse molesto. Como si sirviera de algo, comencé a golpearla; no tardó demasiado tiempo en venirse abajo. Desde el otro lado soplaba una corriente de aire caliente y el zumbido se hacía más evidente. Una vez más, un hueco en las paredes de mi celda me estaba invitando a penetrar en la oscuridad.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Un ancho tobogán flexible de color gris y con surcos longitudinales partía de la base del hueco y se perdía varios metros hacia abajo. Pensé que sería divertido y me tiré. Lamentablemente, su base se hallaba unida a un muro de metal y me di de bruces contra él.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;El lugar se encontraba repleto de marañas de cables multicolores. A diferentes alturas sobresalían varias placas metálicas con intrincados dibujos en relieve. Hacía demasiado calor y se escuchaban dos aspas girando a toda velocidad. El espeso flujo de aire que movían liberaba molestas partículas de polvo.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Arrinconada bajo la placa más inferior, y vagamente iluminada por una luz verde parpadeante, había amontonada gran cantidad de chatarra electrónica. Me acerqué esquivando obstáculos para revolver entre ella y ver si encontraba algo interesante, pero comenzó a agitarse. Tres pantallas de escaso tamaño se encendieron. Dos de ellas mostraban un ojo, y la tercera, una boca. Lo que en un principio parecía el conato de desplome de aquel desorden se acabó convirtiendo en un robot intentando ponerse en pie.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Oh, cielos, oh... Cómo me duele la cabeza... ¿Eh? ¿Un hombre aquí, en mi celda?"&lt;/em&gt; Su voz sonaba metálica y le daba la misma entonación que un mal actor a sus frases. &lt;em&gt;"Hacía muchísimo que no veía a nadie en persona."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Caminó torpemente hacia mí mientras su estructura al completo producía desagradables chirridos. Seguramente se habría llevado demasiado tiempo inmóvil. Poseía mi misma altura, y todo él era una colección de chapas y aparatos electrónicos soldados entre sí. Tenía un cubo por cabeza y los ojos y la boca no eran más que imágenes proyectadas sobre tres pequeñas pantallas panorámicas de cristal líquido. En el lugar donde debería tener oídos llevaba colocados unos auriculares conectados al reproductor de música que hacía de hombrera derecha, y sobre el otro hombro tenía un teléfono móvil. En el pecho se incrustaban dos altavoces, y sus brazos y piernas lo formaban hileras de teclas de ordenador. Sin aparente sentido, de su cuello colgaba una pasa seca atada a un cordel.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Tanta chatarra y no dispongo de conexión a Internet"&lt;/em&gt;, se quejó. Mientras hablaba, de los altavoces se le escapaban pelusas. &lt;em&gt;"Este aire viciado me ahoga. Creo que es hora de hacer una limpieza en profundidad. ¿Cómo va todo allá afuera?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Tiene pinta de que se va a acabar el mundo en breve. La situación está algo delicada, pero veo que aquí te encuentras resguardado de toda catástrofe. ¿Quién eres? ¿Llevas mucho tiempo viviendo aquí?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Me puedes llamar Latón, y este es mi hogar desde el treinta de septiembre de dos mil uno a las diecisiete horas, treinta y cinco minutos, catorce segundos y doscientos setenta y tres milisegundos. Antes de ser deportado a este lugar era un hombre como tú. Vivía en Tecnofilia, el próspero Reino del Progreso Tecnológico, gobernado por un poderoso hechicero. Todos los habitantes nos creíamos felices y éramos unos auténticos devoradores de la tecnología que ofrecía. Únicamente debíamos compensarle con un tributo."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Estaba claro que necesitaba hablar. Dos simples preguntas habían desencadenado una respuesta que a buen seguro tenía reservada al primero que lo visitara desde que llegó a aquel lugar, y ahora se comportaba como un anciano que se sienta a tu lado en el autobús. Latón se había quedado callado y completamente quieto. Parecía obvio que esperaba por mi parte que le preguntara en qué consistía tal tributo, así que lo hice. Me acomodé sobre una cálida pila mientras él proseguía con su monólogo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Teníamos terminantemente prohibido mirar a la cara a nuestros conciudadanos. ¡Ese era el tributo! Aunque estuviéramos frente a frente, sólo podíamos hablar por medio de algún dispositivo de comunicación. El contacto físico estaba vetado. La gente sostenía que la tecnología estaba a nuestro servicio, pero semejante dependencia me hacía pensar que más bien nosotros estábamos al suyo. Sin nosotros, las máquinas seguirían existiendo, pero sin ellas, nosotros nos moriríamos.&lt;br/&gt;Este pensamiento rondaba por mi cabeza cuando ya hacía días que mantenía contacto con una mujer. A ella las conversaciones por escrito le servían para hacerle compañía, e incluso me atrevería a decir que le bastaban, pero yo percibía un vacío interior. Tenía curiosidad por ver su cara y palparla. La idea fue tomando cuerpo y finalmente caí en la tentación. La miré, pero no me gustó lo único que tuve tiempo de ver. Su rostro era inexpresivo como una pared blanca, y sus ojos, dos pequeños puntos negros sobre ella.&lt;br/&gt;Una décima de segundo después el hechicero se cobró lo que le correspondía. Mi cuerpo comenzó a ser devorado de pies a cabeza por dos llamas. A su paso convertían la carne en chatarra electrónica y acabaron introduciéndose en mis ojos. Vencido como estaba, me apresaron y me condujeron hasta aquí."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Su historia resultaba familiar. Algunos detalles me hacían rememorar un pasado no tan remoto. ¿O quizás se trataba de un futuro?&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Ahora vivo prisionero en dos máquinas, como una muñeca rusa. Lo único que conservo de mi anterior cuerpo es el corazón."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Se quitó delicadamente el cordel de su cuello y me lo ofreció. Lo que antes había confundido con una pasa seca en realidad era su corazón, arrugado y endurecido.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Si no es posible recuperar mi cuerpo completo, deseo al menos que el corazón vuelva a la vida. ¡No tengo sentimientos de amor! Sin embargo, tu llegada me ha llenado de esperanza. Estoy seguro de que existe un camino que conduce a Tecnofilia, y tras mi regreso podré armarme de valor, mirar a la cara al hechicero y reclamar lo que me pertenece. Has abierto un hueco en la pared y podremos salir por donde has entrado. ¿Vendrás conmigo?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Los ojos que mostraba en ese momento se encontraban vidriosos por la ilusión. Incluso pude percibir una mínima modulación en su voz. Sin embargo, poco le iba a durar la alegría.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Me temo que ese hueco sólo te conducirá a otra cárcel, y en concreto, a mi celda. Yo también me hallo preso, y mi camino no es el que me propones. Lo siento, Latón. Si algún día consigo salir de la mía, ten por seguro que te avisaré y vendrás conmigo."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Latón se había quedado completamente parado. Al cabo de unos segundos, sus pantallas se apagaron. Dejó de responder. Me di la vuelta no sin escepticismo y comencé a subir hacia el hueco de la pared, ayudado por los cables. Tras mi espalda restallaron de nuevo las peticiones de Latón, quien seguramente habría transmitido lástima si le hubiera dado la entonación correcta. No tenía la obligación moral de ayudar a una máquina.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Lo primero que vi de regreso en mi celda fue a Conciencia y Cerebro sentados en la cama. Me dirigían una mirada severa. Conciencia comenzó a hablar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Te parecerá bonito no ofrecer tu ayuda a Latón."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Suficiente tengo con lo mío. Además, es sólo una máquina"&lt;/em&gt;, me excusé.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Antes no, pero ahora sí. Mira lo que tienes colgando de tu cuello."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Efectivamente, de mi cuello colgaba su corazón seco. Pero como Conciencia sabe leer mi pensamiento, hizo una corrección:&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No, no es su corazón, sino el tuyo. Se te está pudriendo."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;Entonces comencé a notar una fuerte punzada en el pecho. Puse la mano sobre él y no latía.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Hereje, se te acaba el tiempo"&lt;/em&gt;, advirtió Cerebro. &lt;em&gt;"Prepara tus cosas, pues nos vamos de viaje. Bueno será que te despidas de todos tus compañeros antes de partir."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-3219842561833024576?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/3219842561833024576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/04/el-hombre-de-hojalata.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3219842561833024576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3219842561833024576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/04/el-hombre-de-hojalata.html' title='El hombre de hojalata'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-5075708093913225970</id><published>2010-04-04T18:30:00.001+02:00</published><updated>2011-05-15T13:17:00.688+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Religión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje II'/><title type='text'>Herejes de capirote</title><content type='html'>&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Un fuerte estruendo me desveló abruptamente. Afuera, en la llanura, se escuchaban tambores, cornetas y el murmullo de una multitud. La celda se encontraba abierta, y la puerta de la cárcel también. Al parecer todo el mundo se había echado a la calle. Aún uniformado con el pijama, me asomé para ver qué ocurría.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Era noche de luna llena. Cientos de personas desfilaban en silencio. Portaban cirios encendidos, vestían túnicas negras y sus rostros quedaban ocultos por capirotes. Tras ellos avanzaba un gran trono dorado. Transportaba la imagen de un hombre clavado en una cruz de pies y manos, únicamente vestido con un harapo que cubría sus partes pudendas. Sin duda, se trataba de la efigie de un pobre macilento con el cuerpo cubierto de sangre. Era mecido con la cadencia marcada por los tambores. Miles de hombres trajeados y mujeres con peinetas negras contemplaban la escena atentamente. También había gente que bebía y disfrutaba alejada de la procesión, aunque estos no se encontraban exentos de las miradas de desprecio de aquellos. En ocasiones el fervor reventaba y el público rompía en aplausos y vítores.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Algunos palpaban el trono cuando pasaba por delante de ellos. Había tiendas ambulantes de comida rápida, vendedores de globos de helio y chinos vendiendo banquitos. Sólo faltaban los farolillos.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;La escena me produjo sensación de sobrecogimiento mezclada con un enfermizo morbo que muchos de aquellos espectadores se habrían negado a reconocer. Fui incapaz de marcharme de allí.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Presté atención a una conversación que mantenía un grupo apartado del resto. Por ellos supe que aquella escultura había sido tallada en madera hacía apenas tres años y, poco tiempo después, bendecida por un religioso. Actualmente contaba con miles de devotos, y los pies de la imagen ya comenzaban a padecer el desgaste producido por los besos que sus fieles le daban. Recordé &lt;a href="http://tribulacionesdeunhereje.blogspot.com/2010/03/el-abismo.html"&gt;las palomas que vi en el patio de la cárcel&lt;/a&gt; días atrás.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"De modo que todo esto está relacionado con la religión"&lt;/em&gt;, pensé. Parecía difícil encontrar la conexión entre unos capirotes, unos trajes de chaqueta, unos globos de helio y un hombre vejado.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Me pregunté a quién veneraban todas esas personas, si a la escultura, a las manos que la tallaron, a las que la bendijeron, a quienes la portaban, o a quienes ponían banda sonora a la procesión. Allí no había muestras de poder divino; sólo se percibía una considerable pompa. Imaginé la misma escena pero sustituyendo la elegancia por túnicas hebreas, y poniendo en el lugar del pobre torturado un becerro dorado. Sentí vergüenza ajena de que no respetaran algo en lo que no creo.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Conciencia apareció a mi lado.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Si este hombre levantara la cabeza y viera todo lo que formó su muerte, se forraría de oro si exigiera derechos de autor"&lt;/em&gt;, comenté.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Tú también lo veneras. Cada uno tendrá sus propias razones"&lt;/em&gt;, replicó Conciencia.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No, lo mío sólo es devoción folclórica."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿En serio te crees eso?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Supongo que sí."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;El trono iba seguido por nuevos penitentes y, según se comentaba, aún estaba por llegar la imagen de la dolorosa más guapa de todas. No tenía mucho interés por verla y me sentía cansado, así que regresé a mi cama con una duda planeando dentro de mi cabeza: ¿Quiénes eran realmente los herejes?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-5075708093913225970?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/5075708093913225970/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/04/herejes-de-capirote.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5075708093913225970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5075708093913225970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/04/herejes-de-capirote.html' title='Herejes de capirote'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-222016419095993616</id><published>2010-03-26T23:56:00.007+01:00</published><updated>2011-05-15T13:26:06.154+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje II'/><title type='text'>Burns</title><content type='html'>&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;La otra noche, mientras contaba concienzudamente el número de parpadeos que un cursor emitía en la ventana, escuché un violento crujido de la pared del lado de la cama. Perdí la cuenta, y también un trozo de pared. Donde antes figuraba &lt;a href="http://tribulacionesdeunhereje.blogspot.com/2008/11/las-manchas-de-humedad.html"&gt;la mancha de humedad&lt;/a&gt; más destacada y rotulada de todas, el victorioso ejecutivo sobre el ingeniero yacente, ahora había un considerable agujero. Me asomé. El hueco no daba a la celda contigua, sino a un oscuro sendero. No lo dudé y entré en él.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Hereje, ya ha llegado el primer testigo"&lt;/em&gt;, dijo una voz en off. &lt;em&gt;"¡Sigue el camino y apresúrate!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;El sendero se encontraba delimitado en ambas orillas por hileras de tristes árboles resecos tan agolpados que se antojaba imposible avanzar en otra dirección que no fuera la marcada por ellos. Avancé sin descanso hasta que la oscuridad dio paso a una zona abierta con algo de luz.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;En aquel claro del bosque se distinguían tres personas. Se sentaban sobre tocones alrededor de una hoguera y parecían sostener unas ramas con las que se ayudaban para calentar malvaviscos. Me acerqué prudentemente y pude identificar a dos de ellos. Eran Cerebro y Conciencia, acompañados por un hombre vestido con chaqueta, camisa y corbata. Quizás aparentaba más años de los que realmente tenía y el escaso pelo que le restaba se esmeraba en cubrir una irremediable alopecia. No parecía estar disfrutando de la acampada.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡Al fin apareciste! Únete a nuestra cena y toma asiento en uno de estos troncos"&lt;/em&gt;, dijo un gentil Cerebro mientras me ofrecía un malvavisco. &lt;em&gt;"Estábamos contando a Burns historias de miedo y le hemos prometido una de tu cosecha con la que no va a poder pegar ojo."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Obedecí. Tomé asiento entre Conciencia y el llamado Burns y me percaté de que, además de la chaqueta, la camisa y la corbata, vestía pantalón corto, calcetines de ejecutivo hasta las rodillas y mocasines.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Me comentaron que nos ivamos de acampada y que tragera ropa comoda yo habria preferido tomar un cafe en el comedor de la oficina"&lt;/em&gt;, dijo a modo de disculpa. &lt;em&gt;"Dios estas cosas estan realmente asquerosas por suerte me traido de casa una fiambrera con comida."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Es normal que no te gusten, es el cuarto malvavisco que calcinas. Se nota que no sabes cocinar"&lt;/em&gt;, comentó jocosamente Conciencia.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No tengo tiempo para cocinar no es productivo! deso se encarga mi sirvienta aunque tambien compro platos precocinados."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Perdonad que pregunte"&lt;/em&gt;, dije. &lt;em&gt;"¿Debo suponer que esto es un juicio y este señor uno de los testigos? Hasta ahora no lo conocía."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Él sí te conoce"&lt;/em&gt;, respondió Cerebro. &lt;em&gt;"¡Es uno de los mandamases de una importante empresa! Pero todo a su tiempo, hereje. Estamos aquí para desinhibirnos un poco antes de juzgar en un ambiente sosegado. Por cierto, Burns, ¿cómo están tus hijos?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Nose desas cosas se encarga mi mujer como en la empresa tenemos que aumentar la productividad para contrarrestar el deficit del egercicio pasado salgo de trabajar muy tarde y solo los veo durante la cena creo que todabia siguen en primaria."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Cuántos años tienen?"&lt;/em&gt;, pregunté.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Quince y diez y seis."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Tienes tres hijos?"&lt;/em&gt;, volví a preguntar.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No tengo dos uno de quince y otro de diez y seis."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Ah, vale..."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Que?"&lt;/em&gt;, preguntó extrañado Burns.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Hereje, cállate mejor..."&lt;/em&gt;, me susurró Conciencia.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Nada, que espero que tus dos hijos tengan suerte con los profesores y que se conviertan en reses productivas."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡Compañeros, creo que ya estamos lo suficientemente sueltos como para comenzar el juicio!"&lt;/em&gt;, exclamó Cerebro con la clara intención de quitar algo de la tensión que comenzaba a ondear en el ambiente.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Pues espera que voi a orinar"&lt;/em&gt;, dijo Burns. Se alejó presuroso hasta los lindes del claro. Un minuto después me estaba tendiendo su mano. &lt;em&gt;"En realidad no nos an presentado aun me puedes llamar Burns."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Bueno, tú ya me conocías, ¿no?"&lt;/em&gt;, respondí a modo de evasiva. Tenía reparos a chocar la mano que había agarrado firmemente otra parte de Burns sin pasar después por debajo del agua. &lt;em&gt;"¿Adónde vamos?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;No había terminado de formular la pregunta cuando todo se tornó difuso a nuestro alrededor. Una espiral de luces nos envolvió y aterrizamos en el cuadrilátero de los pupitres. Burns lucía ahora unos pantalones largos a juego con la chaqueta y compartía pupitre con Conciencia. Las paredes de la sala palpitaban cual si estuvieran a punto de reventar. Sin tiempo para recuperarme del viaje, Cerebro se encargó de hablar en primer lugar.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Hereje, se te acusa de pervertir las masas trabajadoras con ideas revolucionarias que van en contra de la filosofía empresarial, y serás juzgado por ello. Contamos con un testigo que nos dará su versión de los hechos. Burns, tienes la palabra."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Hereje aunque no me conozcas yo a ti si se como vistes la presencia es muy importante! no se puede ir a trabajar de cualquier guisa deves ir afeitado con camisa y zapatos de material los vaqueros y las camisetas deberian estar proibidos."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Es más productivo el que lleva corbata o el que viste una camiseta?"&lt;/em&gt;, repliqué.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Seguramente el que no lleba corbata ni empieza a trabajar o al menos no llegara muy lejos si no cambia los abitos."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Te hicieron un examen de ortografía antes de acceder a tu importante cargo?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Lo dice precisamente el adalid de las letras"&lt;/em&gt;, apuntilló Conciencia.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡Protesto! ¡No se está juzgando mi imagen, sino mi comportamiento!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡Orden, por favor!"&lt;/em&gt;, exclamó Cerebro al tiempo que golpeaba la mesa con el mazo. &lt;em&gt;"Es menester juzgar también la imagen, pues va ligada a la personalidad y, por consiguiente, al comportamiento. Por otro lado, no creo que lo importante sea llegar lejos o avanzar poco, sino lo satisfecho que te sientas cuando concluyas tu camino."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Una obserbacion muy razonable Cerebro"&lt;/em&gt;, continuó Burns.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Razonable, pero poco práctica"&lt;/em&gt;, interrumpió Conciencia. &lt;em&gt;"Gracias, Burns. Cerebro, me gustaría hacer al acusado algunas preguntas."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Cerebro dio el beneplácito a la petición y Conciencia se levantó de su silla. Con los brazos cruzados por detrás de su espalda, caminó altivo hacia mí y con mirada inquisitiva me preguntó:&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Hereje, ¿es cierto que tus deseos eran anteponer tu vida familiar a la empresa?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Sí, es cierto."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Es cierto además que, aun siendo impuntual en la hora de llegada, no hacías una sola hora extra?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Sí, también es cierto, pero porque me quitaba tiempo de desayuno y de almuerzo."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡Eso es mentira!"&lt;/em&gt;, exclamó Conciencia mientras me apuntaba acusador con su dedo índice. &lt;em&gt;"Lo que recortabas de ese tiempo lo volvías a perder pensando en banalidades. No me puedes engañar. Por si no te diste cuenta, formo parte de ti"&lt;/em&gt;. Dio por concluido su ataque y cedió el turno a Burns. &lt;em&gt;"Cuéntanos lo que sabes de él, por favor.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Intentare ser breve habeces insinuaba que algun dia estudiaria oposiciones su falta de compromiso fue total y como digiste no izo ni una sola hora extra daba mala imajen en ocasiones yevaba camisetas con mensages oscenos incluso alguna vez fue con pantalones piratas! aseguraba que no queria verse presa del estres con chaqueta y aogado por una corbata y con el cargo tan poco importante que tenia no paraba de resoplar y de acer aspavientos perdia la paciencia muy rapido y sinenbargo pretendia ganarse un ascenso de categoria."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Las paredes de la sala comenzaron a rezumar un líquido espeso. Algunas gotas cayeron sobre nuestras cabezas.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Me duele el oído, o la vista, no sé"&lt;/em&gt;, dije de forma entrecortada.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Cerebro, como puedes ver, su comportamiento no ha sido consecuente con sus ideas"&lt;/em&gt;, prosiguió Conciencia. &lt;em&gt;"Jamás ha tenido la fuerza de voluntad necesaria para dar otro salto al abismo, pues no sabe qué desea encontrar en las profundidades. Si es libre, extraña su celda, y si está preso, quiere la libertad. Al final se queda en una zona indeterminada, no se centra, y así a nada ni a nadie beneficia."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Suspiré. Aun con dolor de cabeza, necesitaba hablar.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Ruego que se me conceda la palabra"&lt;/em&gt;, solicité a Cerebro. Accedió y Conciencia regresó con aire victorioso a su sitio. Me levanté y comencé mi defensa. &lt;em&gt;"Señor Burns, ante todo pido disculpas por mi pobre comportamiento en tu empresa. Debí respetar las normas en pos de mi bienestar. Sin embargo, tú que las sigues, no me demuestras que seas un hombre feliz. Indudablemente tienes éxito, pero no te satisface, pues el premio que recibes a cambio es un vacío ambicioso que necesitas llenar con una conquista mayor. Tu droga es ser esclavo de la productividad. Tu penitencia es volver a casa y encontrarte con unos parásitos a los que concedes todos sus caprichos para no oírlos. No tienes tiempo para interesarte por su educación, la cual delegas en otras personas a quienes culpas cuando tus hijos fracasan. Ya ni recuerdas por qué los tuviste. Me has demostrado que no sabes vivir fuera de la empresa, la cual has convertido en una exhibición de hombres grises con trajes de chaqueta que caminan hipnóticamente por una pasarela infinita, como un hámster sobre su rueda. No das tregua, te has apoderado de ellos. Los has convertido en esclavos regulados y asalariados sin más ambición que la de esperar un golpe de suerte mientras les succionas la fuerza vital y pasan el invierno sin ver el sol. Hay becarios en ocasiones más cualificados que tú y a los que no prestas atención. Mano de obra barata, contratos al límite de lo moral, pingües beneficios para ti. No son envases precisamente lo que reciclas dentro de tus oficinas. ¿Comprendes ya por qué he pensado en ocasiones estudiar oposiciones? No, no te voy a engañar. Siempre quise tener poder, dirigir. Sin embargo, señor Burns, me has malinterpretado. Siempre adoré el poder, pero sobre mi vida. No he nacido para mandar, sino para no ser mandado. Mis ideas revolucionarias no se hallan en versos que hacen apología de droga y anarquía. Se encuentran en el día a día, en una lucha por el querer ser y no creer, camufladas entre un compromiso artificial."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Se puede decir que para las empresas te has convertido en su putita"&lt;/em&gt;, interrumpió abruptamente Conciencia. &lt;em&gt;"Ofreces tus servicios a cambio de un sueldo mientras piensas en cómo salir de la rueda."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Y no lo oculto. ¿Acaso son mayoría los que se levantan por la mañana con una sonrisa?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Burns parecía ausente. Cerebro reflexionaba. Conciencia volvió a cargar:&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿No estábamos juzgando al hereje en lugar de recibir una moralina de su cosecha? Aquí se han cambiado las tornas."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Cerebro abandonó su estado reflexivo y tomó la palabra:&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Conciencia, no se trata de que decidamos si es culpable o inocente. Tú y yo formamos parte de él y sólo podemos hacerle recordar. Todo lo más, puedo ayudar a que extraiga sus propias conclusiones, pero es él quien proyecta las imágenes que tiene en su cabeza y las convierte en testigos en su contra. Burns no es sino una versión grotesca de un estereotipo cuyas ideas no comparte."&lt;/em&gt; Tomó aire y concluyó. &lt;em&gt;"Necesito retirarme para dar un veredicto."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Cerebro se bajó del cuadrilátero y atravesó una abertura con aspecto de carne cruda que había en la pared. Burns y Conciencia seguían sentados frente a mí. Permanecimos en velatorio y evitando cruzar miradas. Un rato después Cerebro volvió a escena.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Hereje, tú mismo has reconocido tus errores, pero sin embargo no has mostrado voluntad para enmendarlos. Se te declara culpable, y por ello condeno a Burns a pasar una temporada en la cárcel a modo de terapia."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Ninguno de los tres salíamos de nuestro asombro. Conciencia parecía el más satisfecho. Burns profirió algún exabrupto sin faltas de ortografía. Yo en realidad ya conocía la parte del veredicto concerniente a mí, pero me sorprendió la condena al ejecutivo. ¿Podría resultar positivo para ambos ser vecinos de celda?&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Sin más que añadir, se levanta la sesión hasta próxima citación"&lt;/em&gt;, concluyó Cerebro, y volvimos a vernos envueltos en un torbellino de luces.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Desperté en mi cama, mareado. Instintivamente miré la pared. Estaba intacta, pero la mancha había desaparecido. Por los pasillos escuché el típico griterío de quien ingresa en contra de su voluntad. Era Burns. Contuve la risa y me prometí que haría de su estancia en la cárcel un verdadero infierno.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Nadie tiene derecho a perturbar mi tranquilidad.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-222016419095993616?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/222016419095993616/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/03/burns.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/222016419095993616'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/222016419095993616'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/03/burns.html' title='Burns'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-9020412294338166876</id><published>2010-03-16T00:10:00.008+01:00</published><updated>2011-05-15T13:26:06.156+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje II'/><title type='text'>El abismo</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;El primer testigo llamado a declarar, un señor vestido con traje de chaqueta y corbata, se estaba retrasando por asuntos de negocios. La tregua concedida la aproveché para hacer una visita a uno de mis lugares favoritos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;Más allá de las puertas de entrada de la cárcel se extiende una inmensa llanura vacía, lugar por el que &lt;a href="http://tribulacionesdeunhereje.blogspot.com/2008/11/lo-que-nos-hace-dao.html"&gt;estuve vagando&lt;/a&gt; tiempo  atrás.  La cárcel sirve de frontera entre la desolación de ese paisaje y un enorme abismo, accesible desde el patio del recinto, puerta trasera de los presos que no asumen la realidad. Cuando necesito despejarme un rato y dejar de mirar por la ventana, paso allí las horas de recreo, dando la espalda a la celda y mis errores.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;El abismo es la frontera entre el mundo de la cárcel y lo demás. Su pared es completamente vertical y lisa como un cristal. En las profundidades se encuentra la incertidumbre, lo que puede ser bueno o malo, o simplemente lo que puede ser o no. La vista de un ser humano es incapaz de alcanzar el fondo. Sobre el abismo hay montones de nubes itinerantes cuyos pasajeros inhalan plenitud. Y al otro lado, a una eterna distancia, dicen que hay otro precipicio, otra cárcel y otra llanura como la de esta orilla, lugares que nunca podré visitar porque se encuentran en una línea de tiempo paralela. Semejante visión acongoja a cualquier preso.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;Si quieres escapar de la cárcel, puedes tener la suerte de atravesar por un &lt;a href="http://tribulacionesdeunhereje.blogspot.com/2008/11/lo-desconocido-parte-tercera.html"&gt;momento de inspiración&lt;/a&gt; como el que tuve en su momento, o directamente te arrojas al abismo. Uno de mis pasatiempos favoritos es azuzar para que se lancen a los desesperados que no saben llevar el uniforme de cautivo con naturalidad. El salto es una ruleta rusa. Nunca sabes dónde vas a posar los pies. Algunos han caído y sus gritos se han perdido con ellos. Si existe el fondo, puede que ahora estén saboreando el éxito de su determinación, o bien estén marchando por un camino de penurias. Otros, sin embargo, saltaron y ascendieron hasta la nube de sus sueños. Me alegro por ellos, mis compañeros más valientes.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;Pero retomemos el hilo de mi historia.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;Mientras me relajaba frente al abismo e intentaba fijar la vista en un punto indeterminado del espacio, unas cuantas palomas picoteaban convulsivamente los restos de a saber qué porquería. De hecho, se agredían entre ellas mismas para no permitir el paso a las rezagadas y seguir llenando el buche.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Malditas ratas de aire..."&lt;/em&gt;, mascullé. Estiré el brazo con cuidado hasta el suelo para coger algunas piedras.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No les faltes al respeto, hereje, que son tus nuevas compañeras."&lt;/em&gt; A mi lado había aparecido un señor vestido de negro, con bombín y sonrisa radiante. &lt;em&gt;"¡Auténtica savia nueva para alegrar los pasillos de la cárcel!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;&lt;em&gt;¿Qué comen?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Cualquier escupitajo que les eches. Están tan desesperadas y muertas de hambre que se conforman con cualquier cosa, y lo mejor de todo es que lo agradecen. ¡Uno se siente realizado!"&lt;/em&gt; Hablaba con elocuencia y mantenía entrecruzados los dedos de las manos, en posición de discurso.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No creo que duren mucho aquí. Se darán cuenta de que saben volar y pondrán rumbo a las nubes."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Saben volar, pero no saben que lo saben. ¡Mira! Mira esa pobre, cómo corre hacia el precipicio... ¿Ves? Ya no hay paloma. ¡Son estúpidas! ¡Es realmente gracioso!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; " align="justify"&gt;Tuve el desagradable presentimiento de que durante mi juicio debería lidiar con muchos testigos cortados por ese mismo patrón. Dejé caer las piedras al suelo y me puse en pie, en dirección a mi celda, mientras una nueva paloma caía al abismo sin haber intentado siquiera desplegar las alas.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-9020412294338166876?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/9020412294338166876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/03/el-abismo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/9020412294338166876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/9020412294338166876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/03/el-abismo.html' title='El abismo'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-5952076219780246328</id><published>2010-03-10T21:31:00.007+01:00</published><updated>2011-05-15T13:17:00.693+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje II'/><title type='text'>Cargos de conciencia</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;Ya comenzaron los juicios. La acusación la hacía &lt;a href="http://tribulacionesdeunhereje.blogspot.com/2008/11/el-enemigo.html"&gt;mi conciencia&lt;/a&gt;, por quien fui traicionado y con quien no podría contar como abogado de oficio.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;En un principio la citación iba a consistir en una toma de contacto. La sala únicamente se hallaba ocupada por el juez, mi conciencia y yo. Nos encontrábamos enfrentados, con el juez a un lado, y sentados en pupitres de colegio. El juez se atrincheraba, obviamente, tras una señorial mesa de profesor, con el mazo enhiesto y gesto de permanecer en continua alerta por lo que pudiera salir disparado de un lado a otro. El espesor del ambiente hacía indicar que tarde o temprano aquello se convertiría en un cuadrilátero de boxeo. El lugar me resultaba extrañamente familiar.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Hereje, se te imputan multitud de cargos de conciencia"&lt;/em&gt;. Con estas palabras abría fuego el señor de la peluca a lo Luis XVI. Definitivamente, aquello no sería un juicio corriente. &lt;em&gt;"La acusación asegura disponer de pruebas suficientes como para que pases dentro de la celda el resto de tu vida. En concreto, los cargos son: Posesión de vehículos a motor, consumo de pastillas sin receta médica, involución mental, hartazgo congénito y sobrepeso genital, inconstancia en las tareas..."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡Protesto!"&lt;/em&gt;, exclamé.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Ya? Ni siquiera he terminado de recitarte los cargos"&lt;/em&gt;, se extrañó el juez.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Es que no le veo demasiado sentido a este juicio. ¿Qué pasa si en realidad quiero, por voluntad propia, permanecer el resto de mi vida dentro de la celda?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Te aseguro que tarde o temprano querrías volver a escapar en mitad de la noche y ponerte ciego de cervezas"&lt;/em&gt;. Apostilló mi conciencia. &lt;em&gt;"Demasiadas caminatas de regreso he tenido que soportarte."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡Orden en el cuadrilátero! Sólo pido un poco de respeto entre ambas partes. Al menos, durante esta sesión"&lt;/em&gt;. Tras una corta pausa, el juez prosiguió con su letanía. &lt;em&gt;"Los cargos son, además de los anteriormente enumerados: Trastornos bipolares, brotes de generosidad interesada, pronunciación del nombre del Dinero en vano, compra de revistas sin intención de leerlas, ensimismamiento, falta de información y pérdida de los ideales. Eso parece ser todo."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Que yo recuerde, sí. Los testigos podrán ayudarnos a completar la lista"&lt;/em&gt;, dijo mi conciencia.&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Exijo un abogado."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Aquí no hay abogados"&lt;/em&gt;, volvió a apostillar la acusación. &lt;em&gt;"Los hombres resuelven sus conflictos hablando entre ellos, no por mediación de otros."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Querrás decir discutiendo con ellos mismos, maldito desertor"&lt;/em&gt;, me defendí. Noté un débil eco en la sala, &lt;em&gt;"esto está demasiado vacío. Faltan muebles."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 125%; FONT-FAMILY: times new roman" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Hereje, me percato de que has venido un poco a ciegas. Perdona por no haberte puesto en situación. Vamos a juzgarte, pero ante todo somos civilizados. Imagino que la acusación ya la conocerás, su nombre es Conciencia, y un servidor se llama Cerebro. Estamos reunidos en tu cabeza, y sí, es hora de que la amuebles un poco. Creo que ya es suficiente por hoy. Se levanta la sesión."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-5952076219780246328?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/5952076219780246328/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/03/cargos-de-conciencia.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5952076219780246328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5952076219780246328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/03/cargos-de-conciencia.html' title='Cargos de conciencia'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-3901633023152915770</id><published>2010-03-07T21:54:00.006+01:00</published><updated>2011-05-15T13:26:06.157+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje II'/><title type='text'>Vuelta a las andadas</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;He regresado. De buenas a primeras, un par de mamarrachos me han amordazado y traído a empujones hasta la celda. Me temo que pasaré una nueva temporada aquí dentro, bien lejos del mundo real, aunque, si lo miro desde otra perspectiva, tampoco está tan mal; al fin y al cabo, la cárcel recibe visitas esporádicas de algunos conocidos míos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Dicen que he vuelto a cometer numerosos errores, y por ello me someterán a un juicio introspectivo. Aducen tener suficientes testigos como para presentar una acusación con garantías de dejarme aquí encerrado de por vida.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Ya veremos si son ellos quienes me sentencian, o soy yo quien ejerce de juez. De lo que sí estoy seguro es de que nos lo vamos a pasar muy bien. Afilemos el lápiz.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-3901633023152915770?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/3901633023152915770/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/03/vuelta-las-andadas.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3901633023152915770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3901633023152915770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2010/03/vuelta-las-andadas.html' title='Vuelta a las andadas'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-3217822040391067411</id><published>2009-07-07T21:21:00.003+02:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.625+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Thriller</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;No lo comprendo, no tiene sentido. No sé dónde estoy, ni dónde estaré transcurrido un mes. No encuentro un lugar donde refugiarme de esta ola de calor en la que todo es ajeno. He sido expulsado de la prisión a patadas, tanto del alcaide como de los presidiarios a quienes consideraba compañeros, y las puertas se han cerrado desde dentro, eliminando toda posibilidad de regresar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;En el plazo de un mes he sentido la impotencia de padecer un nuevo destierro que se ha ido consumando ante mis ojos como la caída de una cadena de fichas de dominó a cámara lenta, mientras mis manos se encontraban atadas. Pero mi boca no había sido retraída por una mordaza.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;¡Era mi maldita celda! Esas paredes apenas albergarán secretos y momentos dignos de ser recordados, pero seguro que son mayoría frente a los de los otros presidiarios. No quise dejarlas, y vosotros me habéis echado, así que ahora no me déis la mano conciliadora ni me deseéis una hipócrita suerte. ¡Dejadme en paz! Necesito estar solo, que es como mejor se piensa, y pensar es vivir.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Adiós a mis manchas de humedad, y adiós a mi destartalada cama. Afortunadamente la silla y la ventana siempre irán conmigo. Ya no soy un hereje, ahora soy un proscrito, y por ello en esta libreta no escribiré más. Para vuestros ojos, la vida de este hereje acaba aquí.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Cuidad vuestras conciencias.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-3217822040391067411?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/3217822040391067411/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2009/07/thriller.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3217822040391067411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3217822040391067411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2009/07/thriller.html' title='Thriller'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-7679610903554294858</id><published>2009-05-19T21:17:00.004+02:00</published><updated>2011-10-26T09:39:47.301+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amistad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><title type='text'>El hermano</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Parecía ser una mañana como otra cualquiera, como otra de tantas que había tenido últimamente. Su celda permanecía escrupulosamente limpia, con los zapatos aireados a los pies del suntuoso armario de cuatro puertas. Gustaba de alinearlos para tenerlos siempre a punto por si era preciso salir corriendo. Uno de esos pares lo había comprado recientemente con la ilusión de peregrinar cada amanecer a la pirámide que, decía, le iban a encomendar construir, pero esa mañana, al contrario que las anteriores, recibió la llamada del Faraón. No contaban con él, sin haber tocado aún ni una piedra, sin haber podido demostrar su valía.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;La realidad es esta y no otra. Querer desplegar las alas provoca golpes de tijera por doquier. Terminar nuestra maldita carrera y aspirar a más disuade a los caciques de ofrecernos un jornal digno. Es fácil caer en la desilusión y el hastío, pues lo que estamos viviendo no tiene nada que ver con lo que una vez llegamos a imaginar. Somos los peones de una partida de ajedrez, manejados por jugadores mediocres que nos menosprecian e ignoran nuestra verdadera valía.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;A mi compañero de prisión, vecino de celda, lo habían encerrado por indecisión y falta de ilusión. Sus puntos de vista se asemejaban en muchos aspectos a los míos, y la cercanía hizo que acabara viéndolo como un hermano. Sin embargo, a pesar de todo, me comporté como un egoísta las veces que logré escapar de la cárcel. Siempre lo había hecho de noche, procurando ser silencioso para no despertarlo en lugar de animarlo a que viniera conmigo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Ahora había decidido darle la vuelta a la situación, sólo que él ya no regresaría más. Una vez eliminado de la partida de ajedrez podría hacer lo que quisiera, extender sus alas y alzar el vuelo desde el montón de piezas desechadas. Volvería a pisar suelo firme a mil kilómetros de aquí, dejando en este lugar un vacío que no me apetece llenar, pues así al menos lo recordaré como lo que es: Un tipo grande.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Mucha suerte, hermano.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-7679610903554294858?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/7679610903554294858/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2009/05/el-hermano.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7679610903554294858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7679610903554294858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2009/05/el-hermano.html' title='El hermano'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-7217632387324232739</id><published>2009-04-30T15:00:00.002+02:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.629+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><title type='text'>Rock</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Sumido en mi ensimismamiento, sentado en la silla y moviendo compulsivamente las piernas, la vi pasar de largo tras el marco de la ventana. Apenas recordaba que la echaba de menos, y después de mucho tiempo volví a verla. Su esencia y su olor se habían convertido en vagos retazos dentro de mi memoria, pero ese segundo fugaz los dibujó de nuevo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;El destino había conspirado en el pasado para que nos conociéramos y quedara prendado de ella. Nunca supe si realmente me llegó a querer, y yo, sin embargo, la quise tanto que durante una época llegué a no soportarla. Mas ahí se encontraba otra vez; de un soplo olvidé todo el mal que me hizo y fui tras ella como un perrillo faldero.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;La última ocasión en que nos vimos me marché con sabor amargo por no haber podido rodearla con los dos brazos y poseerla; tengo la manía de querer hacerlo siempre que sostengo una copa. Me embriaga, me provoca un burbujeante frescor y me incita a querer más, pero si la miro a la cara siento que no será la primera, ni la enésima, vez que la dejaré de ver. Aparece cuando más me necesita, casualmente cuando preciso volver a estar con ella, y se irá con su altiveza a otra parte para regresar cuando requiera de mi total entrega.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Cuando la alcancé ya era consciente de que, tal y como había venido, se marcharía, dejándome con su sabor y alegrándome de sus dulces victorias, pero también de sus derrotas, pues sus fracasos son mis propios éxitos. Sólo pude sonsacarle un saludo, un puñado de bailes arrancados de sus ganas, algunas pequeñas novedades, y de nuevo un adiós. No tuve la valentía de hacer más y allí me quedé, vestido de noche en un frío amanecer, buscando un lugar donde desayunar mis errores a pesar de haber engordado después de cenar la melancolía que tanto extrañaba.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Lo reconozco, aunque procedamos cada uno de un lugar diferente y sea forastero dentro de su alma,  estoy enamorado de ella. ¿Regresará?&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-7217632387324232739?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/7217632387324232739/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2009/04/rock.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7217632387324232739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7217632387324232739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2009/04/rock.html' title='Rock'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-2957921028329650135</id><published>2009-03-28T21:08:00.005+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.630+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Gran Colapso</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Se está bien en esta nube. Llevo tiempo arrebujado entre algodones, sin más compañía que una guitarra, una pila de libros y un calendario, cuyos días van cayendo como hojas de otoño sin apenas darme cuenta. El reloj universal incrementa su frecuencia y a su vez mi reloj biológico se ralentiza, pero no me preocupa ver cómo pasa todo tan deprisa; más bien me remuerde otro asunto.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Se está bien, pero no se vive en esta nube. Aquí ya no aspiro a más, he alcanzado la plenitud y, teniéndolo todo, sólo queda la muerte. En el momento en que salté al abismo, escapando de mi prisión, acepté ser libre y renuncié a mi existencia.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Los hombres somos siervos de nuestros sentimientos y nuestros vicios, y una persona libre es aquella a quien nada le ata: Ni contratos, ni pasiones, ni recuerdos. Si eres libre, entonces no eres un ser humano. El deseo es una necesidad, pero en el momento en que ya nada se quiere, ¿qué esperas, sino el caos? Sin desear, no se es. Y sin ser, no se existe. Por ello, en esta nube no soy, simplemente estoy.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;No digo verdades absolutas. Esta es mi verdad, la visión que, de los libros y mi razonamiento, he ido extrayendo del mundo. Mundo que, por otro lado, se erige como únicamente mío; cada cual con el suyo. Todos llevamos un universo dentro de nosotros.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Mientras unos se devanan los sesos cuestionándose si el cosmos se encuentra acotado por un comienzo y un final, o si el tiempo es en cambio circular, otros piensan que no hay principio ni fin más cercano, conocido, y misterioso, que el nacimiento y la muerte de un ser humano. Cada persona ha sido fruto de un &lt;em&gt;Big Bang&lt;/em&gt; y será carroña de un &lt;em&gt;Gran Colapso&lt;/em&gt; particular. Nada hay más allá de esos límites. Todo lo vivido y absorbido por los sentidos está en la mente. El primer beso, la graduación, las grandes victorias y las mayores fiestas, todas las experiencias, una vez vividas, se evaporan y prevalecen en el tiempo en forma de un endeble recuerdo. Si algo se olvida, será como si nunca hubiera existido. Todo es conciencia, y la muerte la barrerá sin dejar huella.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Posiblemente el universo no llegue a cumplir más de cien años de existencia, aunque quizás la conciencia sea inmortal, trascendiendo la materia de que estamos hechos. Sin embargo no persigo más eternidad que la que me dé un siglo de existencia. Corred todo lo que queráis, pero me temo que dejaréis de existir cuando yo deje de soñar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Por todo lo dicho, porque sólo soy conciencia, y porque ésta necesita nuevas inquietudes y preocupaciones para seguir teniendo razón de ser, voy a saltar de esta nube. Regresaré a mi cárcel y esperaré a recibir su próximo aviso, no exento de cierto orgullo por haber ganado la batalla al cuerpo donde reside.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-2957921028329650135?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/2957921028329650135/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2009/03/gran-colapso.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/2957921028329650135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/2957921028329650135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2009/03/gran-colapso.html' title='Gran Colapso'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-621361985393716239</id><published>2009-02-12T21:04:00.005+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.632+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Saltar</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;El lunes recibí una nota. Llegó por la ventana y se abrió sola ante mis ojos. Rubricada por mi conciencia, decía lo siguiente:&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Cuando la realidad se colorea de gris, la ilusión se aburre y se torna rutina, y no hay otra vía de escape posible, la palabra de honor dada por un hombre se amontona en el legajo de sus promesas incumplidas. Porque si él no mira por su propio interés, nadie lo hará, y si no camina hacia su meta, sino que serpentea para complacer a los demás, cuando ya nadie haya, se habrá perdido en un bosque de indecisiones y no podrá escapar."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Hacía semanas que el tedio me había paralizado huesos y cerebro. La situación se antojaba insostenible. Los pájaros que encontraba a mi paso estaban muertos, y el único que había hallado con vida se había convertido en gusano. Sin embargo, guiado por la lástima, o algún sentimiento morboso que no alcanzaba a definir, lo adopté desde entonces como mascota para que devorara todo aquello que despidiera un poco de luz. Excepto aquella nota. ¿Eran esas las órdenes procedentes del Ministerio de Inhibición Herética? Quise creer que sí.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Me gusta tu carácter agrio"&lt;/em&gt;, dijo la voz de mi conciencia, cuyo eco se paseó por todas las paredes. &lt;em&gt;"Eres tan antipático y egoísta como los demás, pero con la particularidad de que te avergüenzas de ello. Tenemos que pulir estos detalles, hereje, y entonces te podrás considerar un verdadero hombre. La primera prueba ya la superaste sin darte cuenta, y no es otra que el sentimiento de amargura. A partir de aquí, todo irá como la seda, pues, aunque parezca contradictorio, un sentimiento negativo puede generar muchas reacciones positivas para uno mismo. Mira en tu cabeza y te percatarás de que sientes el impulso de saltar sin avisar y cortar con el sedentarismo que te han impuesto."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Miré en mi cabeza; después miré al suelo. En mi cabeza había coraje; en el suelo, un enorme agujero negro. Comprendí que no cabía otra posibilidad una vez había llegado hasta el sinuoso camino: Me arrojé al abismo y, en mitad del vacío, apareció aquel gigantesco gusano, de cuyos costados surgieron dos alas de mariposa. Segundos después, disfrutaba de una merecida paz tumbado sobre las nubes de un nuevo día, contemplando las aves volar bajo una bóveda celeste.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Lo conseguiste, hereje"&lt;/em&gt;, dijo mi conciencia. &lt;em&gt;"Por ahora puedes disfrutar de tu libertad condicional, pero volveré, no lo dudes."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-621361985393716239?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/621361985393716239/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2009/02/saltar.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/621361985393716239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/621361985393716239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2009/02/saltar.html' title='Saltar'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-5061093514246028796</id><published>2009-01-31T16:53:00.003+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.633+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Pájaros</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Abrigado con chaquetón, pantalones de pana, botas de invierno, gorro y guantes de lana, pero aun así aterido por el frío, camino diligentemente por una calle cuesta arriba, siendo hora temprana, pero en ausencia del sol, y a cada paso que doy encuentro un ave muerta en el suelo. En ocasiones son palomas; otras, golondrinas o jilgueros. Si se tratan de individuos adultos, los ignoro, pero si en cambio son crías, se me encoge el corazón. Anhelo la sensación de libertad que siempre se ha asociado a las aves, pero contemplar el abandono que decora un bulto inerte en un enlosado helado me hace replantear si es esa la libertad que deseo. Libertad que desemboca en soledad.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Si me detengo a contemplar el cadáver de una cría de golondrina, identifico varias filas de hormigas que devoran su carne, empezando por los ojos y terminando por la cloaca. Esa es la vida. En cuanto atisban un síntoma de debilidad, te arrancan lo más preciado. Lo que antes era símbolo de libertad ahora se encuentra arrebujado entre naranjas podridas y barro, y cuando sea mediodía, algunos niños jugarán con ella a la salida del colegio, respaldados por su maliciosa inocencia.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Encuentro una cría que se arrastra por el suelo y utiliza su pico como impulso. No sabe volar y tiene las patas atrofiadas, dando la sensación de ser dos cordones deshilachados moviéndose a merced del vientre del animal. Tomo la cría entre mis manos y la llevo a mi celda. Allí se pondrá bien. Como si quisieran hacerle compañía, por la ventana entran más pájaros, pero no tardan en quedar atrapados en la tela de araña presente tan pronto respiran el aire de la celda. Con una última sacudida, caen desplomadas, sin vida, en el centro de la sala. Se van acumulando y en pocos minutos se ha formado una montaña de plumas. Ilusiones que salieron volando y murieron en mi cabeza, ahogadas por pensamientos asfixiantes.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Siguen entrando pájaros. No quiero que pasen al interior, sino que salgan al exterior, pero no dispongo de tiempo para hacerles oír mis advertencias. Siguen entrando, y siguen muriendo. Y yo me voy sumergiendo en ilusiones muertas decoradas con plumas de tonos grisáceos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;La cría inválida ya no desea seguir intentando caminar ni volar. Se ha convertido en un enorme gusano con pico que se alimenta con la carne de quienes eran sus iguales. Miro mis manos y veo que se están arrugando y cubriendo de manchas. Estoy envejeciendo, ya no hay esperanza; pronto seré yo el festín de ese bicho que me mira fijamente.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-5061093514246028796?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/5061093514246028796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2009/01/pajaros.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5061093514246028796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5061093514246028796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2009/01/pajaros.html' title='Pájaros'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-4066340550602400391</id><published>2008-12-24T00:00:00.002+01:00</published><updated>2011-10-26T09:40:34.227+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Religión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ironía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fantasmas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>Cuento de Navidad</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Hace tiempo que dejó de gustarme la Navidad, aunque supongo que el desencanto afecta a más gente además de a mí, y por ello no supone una carga que me convierta un poco más en hereje. Esta fría época del año queda retratada por una tarjeta de felicitación con dos caras: En la delantera aparece un bebé envuelto entre sábanas, despierto y sonriente, rodeado por unos padres felices, un buey y una mula. Se alojan en una pequeña grieta abierta en una roca inhóspita, pero la pobreza que rezuma la escena queda completamente eclipsada por la alegría del advenimiento de la criatura, y por una procesión presidida por tres personajes nobles vestidos con ricas prendas que se dirigen al lugar. En la cara trasera de la tarjeta de felicitación aparece el mismo bebé ya dormido y refugiado entre el calor de las dos bestias, y los padres algo retirados. La hoguera que antes proporcionaba algo de calor está ahora a punto de esfumarse, pero su luz es suficiente para captar la congoja en el rostro de los padres; la miseria ha vuelto a sus corazones.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;La Navidad es hipócrita. Se hacen gastos excesivos y se procura sonreír mientras se recuerda la miseria del tercer mundo, se finge que se olvida la crisis, y se sigue odiando al vecino, pero deseándole una feliz Navidad con sus seres queridos, aunque lleven muertos hace años. No lo voy a negar, en estas fiestas yo también soy una tuerca más de la máquina hipócrita-capitalista, y por tanto, cuanto más hable de esto, más hipócrita seré. Que no, que no lo voy a negar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Pero anoche, mientras intentaba echarle el lazo a Morfeo, hubo una persona que me lo lanzó a mí. A través de la ventana entró un espectro de aspecto andrajoso.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Así que tú eres el hereje. Qué bien nos lo vamos a pasar."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Quién eres?"&lt;/em&gt;, pregunté, acostumbrado cada vez más a  realizar esta pregunta.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Soy el espíritu de la Navidad, y vengo a demostrarte que no todo es como lo ves. La bondad y la felicidad aún existen, sin impurezas como el dinero o la hipocresía. No te comportes como un huraño y sígueme."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Sin tener en cuenta si tenía o no el cuerpo adherido a la cama, tiró de mi brazo con fuerza y me sacó por la ventana, envueltos en una espiral de estrellas y luces de colores.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Después de varios tirabuzones y no menos arcadas, aterrizamos en un terreno baldío que jamás antes había pisado. Un haz de luz surcaba el cielo hacia el oeste. Estábamos en Tierra Santa. Estábamos en Belén.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Amigo, voy a hacerte ver que gracias al nacimiento de un ser divino hace más de dos mil años, la Navidad colma de buenos sentimientos, dadivosidad y felicidad las almas de los hombres"&lt;/em&gt;, dijo el espíritu, mientras me obligaba a caminar con celeridad hacia una casa aislada situada junto a una cuadra.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Comencé a prepararme para contener la respiración, esperando el olor que podría salir de allí, pero para mi sorpresa mis fosas nasales fueron penetradas por un intenso olor a Cacharel.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Qué es este olor?"&lt;/em&gt;, pregunté, extrañado. El espíritu pareció dudar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No sé, la última vez que traje a un huraño a Belén el olor era más acogedor... No nos pueden ver ni oír, así que nos aproximaremos tanto como queramos. Vas a tener el privilegio de presenciar un momento único en la Historia, y te cambiará la vida. Un matrimonio pobre ha traído al mundo a una criatura que será alabada por un pueblo sin recursos, pero que, sin embargo, ofrecerá a la familia todo cuanto tiene. Y, con un poco de suerte, llegarán también tres Sabios de Oriente para hacerle entrega del oro, el incienso y la mirra, símbolos representativos de la vida que tendrá el niño Jesús."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Cuando apenas nos encontrábamos a una decena de metros de la escena, vi cómo al espíritu se le cambiaba el semblante y, si hubiera tenido ojos, se le habrían salido de sus cuencas vacías.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Sí, allí había un niño, una madre y un padre, e incluso dos animales, pero no eran buey ni mula: Habían sido sustituidos por dos perros Yorkshire Terrier. En el centro de la escena, el pequeño bebé estaba tendido sobre un centro de juegos y montones de peluches alrededor; por el gesto de pánico de su cara, se diría que sentía un poco de ansiedad. La madre estaba sentada en una butaca de diseño sueco y hablaba por un teléfono móvil, agradeciendo una vez tras otra las felicitaciones que recibía. El padre se peleaba con un mando a distancia, intentando sintonizar los nuevos canales de televisión digital terrestre en un televisor plano de alta definición y cuarenta y dos pulgadas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Pero qué coño es esto?"&lt;/em&gt;, clamó el espíritu, que no salía de su asombro. Sinceramente, yo también me sentía anonadado, aunque ya de por sí había sido desconcertante el viaje a través del espacio-tiempo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;No nos habíamos recreado lo suficiente con la situación cuando un autobús paró frente a la cuadra. Comenzaron a bajarse montones de personas emocionadas, portando enormes bolsas de las mejores marcas actuales con una mano y cámaras digitales encendidas con la otra, y pronto formaron un muro alrededor del nacimiento que lo hacía inexpugnable.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Hereje, creo que hemos cogido un vórtice espacio-temporal equivocado."&lt;/em&gt; El espíritu se notaba afectado por la confusión del momento. &lt;em&gt;"Volvamos a tu celda y tomemos otro camino desde allí."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"De eso nada, monada"&lt;/em&gt;, dijo una voz rota a nuestras espaldas. Al volvernos vimos a cuatro hombres milenarios, tres de ellos con capas y barbas, y uno con una enorme barriga y ropas rojas que parecía ser el líder de todos, pues él había sido quien habló. Por sus sospechosas vestimentas, se diría que eran expertos en robar bancos. Y por habernos hablado, también parecía que eran capaces de vernos. El líder retomó la palabra:&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Venimos por lo de los regalos de Navidad. Chicos, a ver la cartera de éste, ¡no quiero que le dejéis ni un solo céntimo!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Y, efectivamente, los otros tres me sujetaron y me dejaron seco.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡Eh, bastardos, esta es mi ensoñación, no tenéis derecho a perturbarla!"&lt;/em&gt; El espíritu había montado en cólera y estaba dispuesto a cobrarse a base de puñetazos lo que me habían robado de los bolsillos.&lt;br /&gt;El hombre de rojo volvió a hablar al espíritu, mientras los otros tres obedecían sumisos las órdenes de él y continuaban reteniéndome con fuerza: &lt;em&gt;"Un respeto, vejestorio, que somos leyendas vivas en las almas de los niños. Con el dinero de tu amigo nos vamos a comprar la guitarra del videojuego este de música que está tan de moda entre la chiquillería."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;El espíritu de la Navidad comenzó a retorcerse y a exclamar con fuerza: &lt;em&gt;"¡Oh, cielo santo! ¿Qué ha sido de mi historia? ¿Para qué he quedado?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Ocurrió en una décima de segundo. El obeso materializó en su mano un pequeño tarro de cristal, pronunció unas palabras en un idioma desconocido para mí, y al punto el espíritu estaba dentro del recipiente y bloqueado con un tapón.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¡Al fin te tengo! El espíritu de la Navidad, a mi bolsillo. Adiós, muchacho, ¡felices fiestas! ¡Jou, jou, jou!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Un trineo con cristales tintados apareció del vacío. El líder entró en la cabina mientras los otros tres se colocaban en la delantera para tirar del vehículo. Salieron volando y me dejaron allí, tirado en el suelo de un frío pueblo de un pasado lejano, sin nada. Pensaba, mientras buscaba en vano la caridad entre esa muchedumbre enfervorecida por la aparición de su nuevo ídolo, que jamás podría haber imaginado la naturaleza violenta del verdadero espíritu de la Navidad.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-4066340550602400391?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/4066340550602400391/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/12/cuento-de-navidad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4066340550602400391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4066340550602400391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/12/cuento-de-navidad.html' title='Cuento de Navidad'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-1666900459002100157</id><published>2008-12-01T20:08:00.004+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.637+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>La mierda</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Siete días, siete malditos días son los que llevo sentado en esta silla, y puedo asegurar que no la echaba de menos. Prefiero morir de pie que vivir sentado en ella. Cama, silla, ventana, y cama, y silla, y ventana. Un ciclo repetitivo cuya entrada es tan sencilla como difícil resulta salir de él. Las luces de la ventana me insuflan estupor hipnótico, como el de las luciérnagas cuando se acercan a a las farolas; soy un bichito de luz de sesenta y cinco kilos. No encuentro el lápiz y tampoco el maldito papel. Sin ellos no soy capaz de poner en orden las ideas, y éstas están tan ordenadas como la hierba en el bolo alimenticio de una vaca.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Desde que mi psicólogo me obligó a volver a ingresar en prisión, no he sido capaz de encontrar el sentido de este paso hacia atrás. Qué sencillo le resultó persuadir a su mascota. No he recibido nota alguna por la ventana, y  a través de ella no percibo excesiva actividad, a no ser el tedio que resulta de exprimir la rutina hasta su última gota de jugo. Algunos desconocidos se pasean por el pasillo de la prisión; parecen muy ocupados en sus quehaceres, pero apenas les presto atención, aunque en realidad son ellos quienes me ignoran.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Quizás la vida no tenga más significado que limitarse a permanecer encorvado como un cuatro, esperando a que la guadaña sesgue esa última esperanza. Sí, estoy seguro, ese es el sentido de la vida, de mi vida; las demás me dan igual. O quizás sea esto lo que mi psicólogo pretende que piense. Tal vez me esté poniendo a prueba y desee ver cómo me ahogo en la desidia. ¡Maldita sea, esto no tiene sentido! ¡Una vida tan simple no puede ser tan complicada!&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Vuelven a aparecer los hilos de la telaraña. Se multiplican, penetran en mi cerebro a través de los oídos y los ojos. Apenas consigo oír y ver. La confusión se transmite por los hilos como una corriente eléctrica. La seda vibra, está hablando; es la voz de mi psicólogo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Por qué habría de ser la existencia de un hombre diferente a la de los demás animales? Sobrevivir, encontrar comida y refugio, copular por puro instinto, no tener piedad con aquél que ose husmear tu cerco meado. ¡Aprende la lección de una vez, necio!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Ahora soy yo quien ríe de puro sarcasmo contra mí mismo. Mi cerco se sitúa alrededor de esta celda. Nadie va a penetrar dentro de ella. Protegeré mi mierda como lo que es, mi mayor tesoro, y quien quiera un poco de ella, que se ponga a la cola.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-1666900459002100157?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/1666900459002100157/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/12/la-mierda.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/1666900459002100157'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/1666900459002100157'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/12/la-mierda.html' title='La mierda'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-1832627698468963081</id><published>2008-11-24T21:24:00.006+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.638+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>El enemigo</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Por fin te encuentro"&lt;/em&gt;, dijo, a mi espalda, una voz profunda e hirsuta. Giré y vi mi reflejo en un espejo, sólo que no era tal: La persona que me hablaba era yo mismo, pero con el rostro más pálido, facciones acusadas, el pelo más largo, y la mirada oscura e inquisitoria. Su imagen rezumaba una maldad innata.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Quién eres?"&lt;/em&gt;, fue la única pregunta absurda que salió de mi boca.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Considérame a partir de ahora como tu psicólogo"&lt;/em&gt;, contestó, experimentando su tono de voz una ligera inclinación hacia la sorna. &lt;em&gt;"Estaré siempre vigilándote y apareceré en los momentos más complicados para ofrecerte mi ayuda; gracias a ella saldrás bien reforzado, bien hundido. Mira"&lt;/em&gt;. Extrajo del bolsillo de su pantalón una pastilla intacta, semejante a las que tanto deseaba tomar desde aquella primera vez en mi celda y no consumía desde hacía días, y la mostró sosteniéndola con sus dedos.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Mis labios estaban agrietados por la sequedad; intenté sin éxito lubricarlos con mi propia saliva. &lt;em&gt;"Seguro que las recuerdas, y sabes los efectos que tienen. Yo me ocuparé de administrártelas cuando considere oportuno; no es bueno acostumbrarse a ellas, porque terminarías desarrollando una adicción fatal por las cosas buenas que aporta"&lt;/em&gt;. Volvió a depositarla en su bolsillo. &lt;em&gt;"Esta misma noche regresarás a tu celda y sólo saldrás de allí cuando se te requiera, pues aún no eres digno de convivir con el resto de la gente. No te preocupes por el recibimiento, no recibirás un castigo excesivo a tu vuelta; estamos acostumbrados a tener que amansar a tipos como tú. Más que nunca, has de estar atento a tu ventana, ya que por ella recibirás avisos y deberás obedecer las instrucciones que en ellos haya escritas. Generalmente en todos los casos será necesario salir de la prisión, pero, dado que ya sabes cómo hacerlo, no te debería suponer un problema repetir la maniobra. ¿Tienes alguna pregunta?"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Apareces y ni siquiera me dices tu nombre, aunque, oyendo tu discurso, prefiero no saberlo. ¿Qué tipo de pruebas y qué ayuda me vas a ofrecer?"&lt;/em&gt;, pregunté, conturbado.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Las pruebas se cimentarán en el decálogo de nuestro Ministerio, asegurando que todo hereje termine cumpliendo fielmente cada una de las leyes"&lt;/em&gt;. Calló, para proferir a continuación una sonrisa maligna acompañada con una profunda respiración. Después añadió: &lt;em&gt;"Mi ayuda consistirá en hacerte la vida imposible. Te vilipendiaré por tus equivocaciones, por aquello que pudiste hacer y lo que no, hasta que te devores por dentro. Taladraré tu mente cuando desees hacer algo en contra de tus principios, y la sembraré con la confusión. Cuando logres ignorarme y hacerme desaparecer, serás un miembro más de nuestra comunidad; si no lo consigues, míralo por el lado bueno: Tendrás carnaza suficiente para publicar, desde la celda, tus vivencias en un weblog"&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No te creo. ¿Quién eres en realidad?"&lt;/em&gt;, volví a preguntar, reticente ante lo que acababa de oír. Ufano, sentenció:&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"¿Acaso lo dudas? Soy tu peor enemigo; soy tu conciencia"&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-1832627698468963081?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/1832627698468963081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/el-enemigo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/1832627698468963081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/1832627698468963081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/el-enemigo.html' title='El enemigo'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-8093523257981333520</id><published>2008-11-21T21:16:00.004+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.640+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Los diez mandamientos</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Una vez que descubre la sociedad, el hereje debe integrarse en ella lo más presto posible. No es recomendable caminar al libre albedrío, porque se corre el riesgo de caer en la desesperación, tal y como estuvo a punto de ocurrirme a mí. Para ello es necesario darse de alta en el Ministerio de Inhibición Herética. Esta institución es la encargada de hacer cumplir satisfactoriamente todas las tareas impuestas al hereje antes de considerarse miembro de pleno derecho en la sociedad, y de velar, a partir de entonces, por el cumplimiento de los Diez Mandamientos de todo individuo social.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Tras inscribirse en el registro del M.I.H., el hereje dispone de un psicólogo que debe orientarle en todo momento, pero ni lo eligen ellos, ni lo elige él: El psicólogo es quien elige al hereje.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Decidí acudir al Ministerio después de dormir a la intemperie durante una fría noche – por suerte, un amable indigente me cedió parte de sus cartones y pude sobrevivir. Sobre la puerta principal rezaba la siguiente letanía:&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;1. Te amarás a ti mismo sobre todas las cosas.&lt;br /&gt;2. Creerás en ti mismo, porque eres Dios.&lt;br /&gt;3. Serás el alma de la fiesta.&lt;br /&gt;4. Honrarás a tu honor.&lt;br /&gt;5. Aplastarás a quien sea necesario para triunfar.&lt;br /&gt;6. Serás un degenerado.&lt;br /&gt;7. Tomarás prestado cuanto desees y, si es necesario, lo robarás.&lt;br /&gt;8. Engañarás e inventarás bulos para ascender hasta la cima.&lt;br /&gt;9. Pensarás mal y acertarás.&lt;br /&gt;10. Envidiarás bienes ajenos y les aplicarás el séptimo mandamiento.&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Bajo el decálogo aparecía un único lema como resumen:&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;"Te amarás a ti mismo sobre todas las cosas,&lt;br/&gt;y a los demás, que les den"&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;No pude sino encogerme de hombros y atravesé la puerta.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;El interior del edificio del Ministerio estaba iluminado por las buenas caras con aparente aire de realización personal de todos sus trabajadores, pero expelían un pequeño olor a emboscada, así que, como no sabía en qué momento se lanzarían por la espalda para rebanarme el gaznate, permanecí alerta. Allí estaba yo, en aquella suntuosa recepción, con el rostro cetrino por no haber descansado bien durante las últimas noches, esperando la llegada de mi psicólogo.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-8093523257981333520?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/8093523257981333520/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/los-diez-mandamientos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8093523257981333520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8093523257981333520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/los-diez-mandamientos.html' title='Los diez mandamientos'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-2584060268757624223</id><published>2008-11-20T21:30:00.006+01:00</published><updated>2011-10-26T09:39:47.286+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amistad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Con dedicatoria'/><title type='text'>El amigo</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Ayer volví a hablar con un viejo amigo. Sucedió después de los disturbios, en un lugar solitario, al amparo de la sombra de los cipreses. Me había acercado hasta allí para poder descansar sentado sobre un banco de piedra mientras leía un periódico gratuito; así pude averiguar al fin en qué día vivía.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Cuando me hallaba absorto en la lectura de una noticia sobre una plaga de ratas, escuché una voz a mi lado:&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"No sabes lo orgulloso que estoy de ti"&lt;/em&gt;, dijo, al tiempo que una leve vaharada golpeaba mi mejilla derecha.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;La sorpresa y la alegría templaron mi sobresalto, quizás porque había deseado con todas mis fuerzas poder hablar con él desde la última vez que nos vimos.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Y me apena verte así"&lt;/em&gt;, continuó. La voz se palpaba cálida, familiar. Era como tenderse, en pleno invierno, sobre una alfombra frente a la lumbre de una chimenea.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Cuando te fuiste, me hice la promesa de lograr todo lo que antes no te pude ofrendar"&lt;/em&gt;, le confesé. &lt;em&gt;"Pero estoy cansado de que nadie me regale nada, de conseguir las cosas, si llego, sólo cuando ya me he sumido en la desesperación. Estoy hastiado de no terminar de encajar en ninguna parte, de equivocarme a cada momento y tener que reconocer mis errores. Me siento forastero"&lt;/em&gt;. Permanecí unos segundos en silencio, midiendo mis palabras. &lt;em&gt;"Siempre que noto cerrarse una puerta a mis espaldas, creo divisar varias abiertas en el horizonte, pero es sólo un espejismo; de cerca se ven todas cerradas excepto una, y eso para mí no es ser libre, sino tomar el camino que me dejan seguir."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;em&gt;"Siempre tuviste el espíritu luchador y el carácter fuerte de la familia"&lt;/em&gt;, dijo mi viejo amigo. &lt;em&gt;"No permitas que te acucien unos momentos de flaqueza en que las cosas no salen como pensabas. Recuerda de dónde vienes y quién eres; jamás nadie nos regaló nada. Si quieres pasar por una puerta cerrada, échala abajo expulsando todo el aire que encierran tus pulmones, como un lobo feroz, y no tengas reparos en volver atrás si lo estimas oportuno"&lt;/em&gt;. Hizo una pausa. &lt;em&gt;"Recuerda que siempre me has tenido y me tendrás a tu lado. Te quiero."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Y su voz se desvaneció.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Cerré el periódico y dejé escapar una sonrisa. Mi ángel de la guarda me hizo ver que fui un estúpido creyendo ser tan desgraciado. Nuestro ímpetu abriría esas puertas que se nos estaban resistiendo desde hacía tiempo.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-2584060268757624223?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/2584060268757624223/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/el-amigo.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/2584060268757624223'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/2584060268757624223'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/el-amigo.html' title='El amigo'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-4702009845953681186</id><published>2008-11-19T17:05:00.003+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.643+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Politiqueo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Así lo pienso'/><title type='text'>El alzamiento</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;El sonido de una turba atrajo mi atención nada más salir del pasaje donde se ubicaba la pastelería. Era una concentración de personas que se estaban manifestando. No soy amigo de expresar mis discordancias con lemas ridículos recitados a garganta partida en mitad de la calle, pero he de reconocer que ese vehemente clamor entró por mis oídos, se recreó en el cerebro, y alentó mis cuerdas vocales para unirme a ellos. Sentí una oleada de orgullo patriota y furia posesiva porque, sin comprender siquiera lo que vociferaban, interiormente sabía que me afectaba de forma directa.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Caminábamos hacia Bolonia con el rigor militar de unos campesinos desterrados de las zonas de cultivo que les daban de comer. La nueva generación aburguesada había comprado todas nuestras tierras después de varios años de sacrificio maltratando la espalda y la vista; la nobleza les había asegurado que con pocos meses de dedicación acabarían convirtiéndose en campesinos de buena alcurnia. Semejante oprobio horadaba nuestro orgullo, pues sabíamos que sus cultivos, abonados con prepotencia, acabarían muriendo antes de dar el fruto, y no encontrarían solución alguna, a no ser llorar y arrojarnos encima su pútrida cosecha.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size: 125%;" align="justify"&gt;Caminábamos hacia Bolonia con el rigor militar de unos desesperados y yo me había unido por despecho, porque aquellos nobles y burgueses habían apoyado la moción de mi encarcelamiento. Me hice campesino porque no tuve las agallas necesarias para hacerme trovador, y por mi falta de coraje me convertí en un hereje sin tierra.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-4702009845953681186?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/4702009845953681186/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/el-alzamiento.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4702009845953681186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/4702009845953681186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/el-alzamiento.html' title='El alzamiento'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-5039519700078079792</id><published>2008-11-18T17:05:00.003+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.644+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Lo que nos hace daño (II)</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Una punzada en el estómago y un olor a hojaldre recién horneado hicieron las veces de despertador. La luna había sido reemplazada por un sol cegador, y el suelo metálico era ahora un acogedor manto de hierba; estaba en un parque repleto de gente, y el aroma procedía de una pastelería cercana. Recuperé la verticalidad, vestido con las prendas que antes de ser encarcelado habían sido habituales en mí, un pantalón vaquero viciado con la forma de mis abultadas rodillas, una camiseta desgastada, y unas zapatillas deportivas compradas en un supermercado barato. Hurgué en los bolsillos del pantalón para buscar unas monedas con que saciar mi atroz apetito a base de hojaldre y chocolate, y conseguí sacar un par de euros; no había ni rastro de los restos de la pastilla.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Antes de dirigirme hacia la pastelería, una fuente en mitad del parque acaparó toda mi atención. Como estatua central había una mujer de mármol blanco sin rostro, con los brazos alzados y una falda lucida con garbo, y el agua brotaba por los puños de su blusa. Me aproximé, obnubilado por su figura, y, a escasos metros, su rostro adquirió facciones muy familiares.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Recordé aquellos días pasados, hundido por culpa del desinterés con que ella premió toda mi entrega. Toda vez que le regalaba un buen gesto, ella lo devolvía con parcas palabras. Sin embargo, no había día en que no regresara a peregrinar a su altar, el cual ganaba altura por cada plegaria que le confiaba, por muy pernicioso que ello fuese. Después de un tiempo, desapareció de mi vida, porque el ser humano se acaba cansando de todo, incluso de sufrir.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Y ahora se había convertido en una resplandeciente fuente henchida de cagadas de palomas.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Permanecí unos instantes contemplándola, los suficientes como para regar con su agua mi atrofiada semilla de resentimiento hacia ella. &lt;em&gt;"Ahí te quedas"&lt;/em&gt;, le dije, dándole la espalda para encaminarme a la pastelería. Pero en realidad yo sabía que volvería a ser atraído por su soga, como oveja a su redil.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-5039519700078079792?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/5039519700078079792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-que-nos-hace-dao-ii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5039519700078079792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/5039519700078079792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-que-nos-hace-dao-ii.html' title='Lo que nos hace daño (II)'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-3614416405322759883</id><published>2008-11-17T17:19:00.004+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.646+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Lo que nos hace daño</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Mentiría si no dijera que me embargó una terrible sensación de soledad en cuanto pisé el suelo del exterior de la prisión. Por momentos mi cabeza dio demasiadas vueltas y temí padecer brotes de agorafobia. Unos árboles cercanos parecían alejarse mientras el cielo se hundía vertiginosamente sobre mí y el suelo quedaba a varios metros bajo mis ojos. En semejante estado estuve vagando durante un tiempo que fui incapaz de determinar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Con un fino pijama de pantalón y mangas largas resultaba imposible disimular el frío que estaba haciendo mella en el interior de mi cuerpo. &lt;em&gt;"¿Adónde pretendo ir?"&lt;/em&gt;, eran las palabras que reverberaban en mi cerebro. No había nada, absolutamente nada, en la adusta llanura iluminada por la tenue fuerza de la luna; el mundo estaba vacío.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Me senté con las piernas cruzadas en el suelo y ni siquiera había tierra; era como una impoluta y fría placa de metal. Encorvé mi espalda y rodeé con fuerza mi estómago con los brazos, de tal forma que cualquier par de ojos, desde la lejanía, me habría apreciado como una solitaria piedra temblorosa.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;El sueño me venció.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Desperté en la misma postura, con los huesos atrofiados. Estirar mi triste figura supuso una dolorosa experiencia. Seguía siendo de noche y reparé en la luna; aún se alzaba en el cielo, exactamente en el mismo lugar que había ocupado desde que escapé de la prisión. Una vaga añoranza hizo que girara sobre mi cuerpo y accidentalmente pisé algo. Aparté el pie y encontré una pastilla, aparentemente como la que ingerí por accidente en la celda días atrás, pero mi pisada la había partido en cientos de pedazos. Mi torpeza me hizo daño. Recogí los pedacitos con sumo cuidado y los guardé en el único bolsillo trasero del pantalón, confiando en recomponerla algún día.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Habiendo perdido la orientación espacial y temporal, y aterido por el frío y la soledad de la llanura, continué la marcha hacia ninguna parte. &lt;em&gt;"Todo está en tu mente"&lt;/em&gt;, pensé, &lt;em&gt;"sólo has de anhelar algo con la suficiente fuerza como para que aparezca ante ti"&lt;/em&gt;. Pero ya no tenía la determinación que me empujó a atravesar las rejas, y los más básicos instintos tomaron el mando de mi rumbo: Hambre, sed, cansancio, frío.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Abatido, me tendí sobre el suelo de cara al cielo, perdido, con los brazos extendidos y desafiando la mirada acusadora que la luna dirigía hacia la única persona presente en todo el universo.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-3614416405322759883?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/3614416405322759883/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-que-nos-hace-dao.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3614416405322759883'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3614416405322759883'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-que-nos-hace-dao.html' title='Lo que nos hace daño'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-7806301556475816066</id><published>2008-11-14T17:02:00.005+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.648+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Lo desconocido (III)</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Cuando el único ruido fluctuante a través del aire era el zumbido del silencio y la única fuente que mostraba interés por iluminar el interior de la prisión era la luna, me levanté de la cama. Obviamente no había pegado ojo; tampoco era mi intención. Había llegado el momento.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Eché un último vistazo a la celda y a los dibujos que aún decoraban las paredes, y caminé firmemente hacia la reja. Probé atravesarla con un dedo, la mano, después el brazo, y por último el cuerpo al completo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Ya estaba fuera.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Mi corazón galopante daba puñetazos contra los pulmones y apenas permitía respirar. La salida estaba situada en el ala derecha, a escasos cincuenta pasos que sin embargo parecían una eternidad. Resulta irónico el hecho de que, cuanto más empeño pones en hacer menos ruido, más crujen las articulaciones de tus huesos y la respiración se hace más entrecortada e intensa. Un paso, un crujido. Dos pasos, un crujido, y de propina un susurro que no había salido de mi garganta. Me quedé paralizado, como si mi sangre se hubiera convertido en una estructura de acero.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;En ese momento pude contemplar desde fuera a mi compañero de la celda contigua. Hablaba en sueños y no paraba de moverse en la cama. Los susurros eran suyos. &lt;em&gt;"Otro hereje que no encuentra la forma de salir de aquí"&lt;/em&gt;, pensé, &lt;em&gt;"sin embargo, no le puedo ayudar; el camino lo debe hallar en soledad"&lt;/em&gt;. La sangré volvió a circular por mi cuerpo y pude proseguir el silencioso camino. Tres, cinco, diez, veinte, cincuenta pasos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Ante mí se interponía la puerta que me separaba del mundo. Estaba cerrada, pero la traspasé sin problemas. Una inmensa planicie negra ocupaba toda mi visión, y sentí vértigo: Ya formaba parte del mundo. Al fin me había convertido, como todos los demás, en un desconocido.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-7806301556475816066?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/7806301556475816066/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-desconocido-parte-tercera.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7806301556475816066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7806301556475816066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-desconocido-parte-tercera.html' title='Lo desconocido (III)'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-8024902570448178514</id><published>2008-11-13T23:31:00.005+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.649+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Lo desconocido (II)</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Lo tengo decidido; esta madrugada llevaré a cabo la evasión. Todo sigue igual, salvo mi nerviosismo, creciente conforme transcurren los segundos. A lo largo de la tarde he dado paseos por la celda y atravesado con mis manos, asegurándome previamente de no ser observado, los barrotes de la reja un número incontable de veces, ansiando el momento en que los traspase completamente. La silla apenas la he catado, y hoy más que nunca he contemplado toda la actividad existente al otro lado de la ventana. No he parado de divagar e imaginar por cada persona que ha aparecido enmarcada en mi tronera.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Una silueta dibujada a contraluz por el sol. Sólo percibo el movimiento de sus cabellos y el grácil vaivén de su cuerpo acompasado con el viento. No es más que un bonito trazo cerrado, dibujado sobre una cegadora fuente de luz y relleno de color negro, pero doy por hecho que en esa nada hay carne, sangre, vida, una persona. Le grito algo surgido de la zona más profunda de mis entrañas: &lt;em&gt;"¡Me perteneces!"&lt;/em&gt;. No me escucha, pero yo ya sabía que todo esfuerzo es inútil, pues nadie es capaz de oírme dentro de esta cárcel.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Aparece otra silueta, más espigada ésta que aquélla. Se aproximan y parecen estar mirándose. El movimiento de sus labios hace pensar que están hablando, y a continuación la silueta que acaba de llegar abraza con toda su envergadura a la otra. Algo me devora por dentro. No conozco a esa mujer, pero siento celos porque quiero que me pertenezca.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Soy únicamente consciente de lo que veo, lo que palpo, oigo, huelo o saboreo. Todo aquello que no excita mis sentidos no existe todavía; sin embargo ejerce atracción sobre mí porque soy capaz de imaginarlo. Las vidas de esas personas que he escrutado me atraen. Siento el magnetismo de lo desconocido.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Las horas han pasado y ya se aproxima la medianoche. Los ruidos se van extinguiendo y la calma paulatinamente va imponiendo su dominio. El mundo está a sólo unas horas y a veinte metros desde la punta de mi nariz.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-8024902570448178514?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/8024902570448178514/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-desconocido-parte-segunda.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8024902570448178514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/8024902570448178514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-desconocido-parte-segunda.html' title='Lo desconocido (II)'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-6382953485541896467</id><published>2008-11-12T18:59:00.007+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.651+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Lo desconocido</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Anoche apenas pude conciliar el sueño. Entre mis pensamientos vagaba el recuerdo de estas manos atravesando las rejas de mi celda y la ineptitud, provocada por una cobardía burbujeante gasificando mi sangre, para salir corriendo en un segundo. Al contrario, con un sobresalto retrocedí y me refugié sentado sobre la silla del revés, apoyando brazos y cabeza sobre el respaldo y no pudiendo dar crédito a lo ocurrido.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Permanecí un tiempo indeterminado observando las rejas y los cables colgantes de la pared de enfrente, y después me tendí sobre la cama, cuyos muelles rechinaban, como siempre, cada vez que giraba sobre mi cuerpo, intentando, en vano, encontrar la postura que mejor acomodase mis pensamientos sobre la almohada. Pero mi cabeza se había convertido en un saco lleno de clavos que se rebelaban contra su contenedor.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Está oscureciendo. Las horas de claridad son cada vez más escasas, y eso me gusta. La dama de la noche va absorbiendo tímidamente toda la luz de que dispone el cielo para concentrarla dentro de su cuerpo. Su egoísmo se traduce en belleza, y hoy se deja ver por mi ventana. Ella hace las cosas a su manera, se cree capaz de alumbrar la senda de los caminantes a través de la negrura, y no advierte la presencia de las luces artificiales que la han suplantado desde hace tiempo. Se ha quedado anticuada, ya no la necesitan, pero todavía oculta una cara desconocida, y eso le da esperanzas de seguir viva y no quedar como refugio inerte de desposeídos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Mi destino parece haber tomado el mismo rumbo que la luna.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Tengo claro que puedo escapar cuando me plazca, pero, ¿me place? ¿Qué atractivo puede tener involucrarse en el flujo de vida que moviliza el mundo? Ya lo hice una vez y acabé aquí, prisionero por no tener, según mis jueces, las ideas adecuadas. También es cierto que las cosas han podido cambiar, para bien o para mal, y ya no sé cómo funciona todo. Lo desconocido despierta curiosidad, e igualmente infunde miedo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Quiero que el mundo me muestre su nueva forma, y entonces yo le descubriré mi cara oculta.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-6382953485541896467?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/6382953485541896467/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-desconocido.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/6382953485541896467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/6382953485541896467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-desconocido.html' title='Lo desconocido'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-1960362336187961804</id><published>2008-11-11T19:53:00.009+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.652+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Lo prohibido (II)</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Escapar de una cárcel como en la que me hallo puede parecer un juego sencillo. Sus rejas carcomidas por efecto del sol, el frío y la humedad, las paredes areniscas y la relativamente escasa seguridad presente en los pasillos son quizás indicios suficientes para llegar a semejante conclusión. Nada más lejos de la realidad: La dificultad para lograr una evasión se debe a una telaraña enorme, etérea, que invade todo el espacio posible, cuyos hilos nacen en la mente de quien intenta escapar, salen por los orificios de la cabeza, y se prolongan hasta donde pretenda llegar.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Una alambrada psicológica es más difícil de abatir que un telón de acero.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;La resaca superada ayer ha dejado latentes en mi cabeza los efectos de la euforia, y ésta, como una aspiradora, me ayudará haciendo desaparecer los molestos hilos que cuelgan por todos los rincones. Sin embargo, debo tener cuidado, soy voluble y mi ánimo puede, en un instante, tornar al pesimismo. No debo precipitarme, he de ser sagaz. No me preocupa volver a ser aprehendido, asumo que regresaré; en cambio, sí me preocupa la consecución del plan.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Violar una norma me hará sentir vivo.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Durante la noche todos duermen. La puerta de salida queda a unos veinte metros desde mi celda, doblando varias esquinas a través de un angosto corredor. Los techos carecen de conductos de ventilación, pero la cobertura eléctrica se extiende a través de las paredes de los pasillos a metro y medio del suelo. Si aguzo la mirada soy capaz de entrever un pequeño cable en la pared opuesta a mi celda que parece tener el aislante hecho trizas junto a un interruptor. Bastaría un chispazo y un salivazo para provocar un incendio que se expandiría con celeridad a ambos lados del pasillo. Ya tengo material para permitirme un festín orgiástico y excitar mis neuronas ávidas de destrucción, pero, ¿cómo salir de la celda? Varias veces he golpeado los hierros con pies, manos y cabeza, y los resultados han sido nulos.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Un momento.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Hace días que no rozo esos barrotes. Pueden formar parte también de la telaraña, esa a cuyos hilos ya no me quedo adherido. Acerco mis manos temblorosas a la reja. Mis dedos acaban de traspasarla como si formaran parte de un ente espectral.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-1960362336187961804?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/1960362336187961804/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-prohibido-parte-segunda.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/1960362336187961804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/1960362336187961804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-prohibido-parte-segunda.html' title='Lo prohibido (II)'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-3445643469779810503</id><published>2008-11-10T17:56:00.004+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.654+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mujeres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Lo prohibido</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Las últimas cuarenta y ocho horas las he pasado con el cuerpo suspendido en mitad del éter y la cabeza anegada en un mar de delirios.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;El sábado por la mañana los guardias de la prisión me suministraron la medicación semanal, según dicen, necesaria para &lt;i&gt;"mantener las ideas frías"&lt;/i&gt;. Como persona sumisa que acepta con resignación su condena, las tomé. Sin embargo, esta vez, entre las cápsulas, se coló una pequeña intrusa que me hizo perder la consciencia y entrar en un estado de euforia alucinógena.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Hoy he despertado con una migraña terrible que ha durado el tiempo empleado en dirigirme hacia la ventana y contemplar a través de ella un cielo azul radiante.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;El viaje realizado durante estos dos días, y la claridad del cielo meridiano, han despertado en este pobre ser deseos de hacer algo diferente, cometer alguna locura. Algo prohibido. Quiero escapar de esta prisión y ser partícipe, al menos durante unos segundos, de la puesta a punto de la maquinaria que hace mover el universo. Demostraré a todos que se confundieron cuando me confinaron en esta celda.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Necesito un plan de fuga.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-3445643469779810503?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/3445643469779810503/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-prohibido.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3445643469779810503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/3445643469779810503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/lo-prohibido.html' title='Lo prohibido'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-6111463607466274142</id><published>2008-11-07T20:38:00.003+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.655+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>Las manchas de humedad</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Esta mañana, tras haber limpiado los rincones de mi celda, me he vuelto a sentar en la silla, pero con cuidado de no poner los pies sobre el suelo mojado.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;La jornada matutina ha sido apacible, a pesar de los zarandeos con que acostumbra a castigar su reja uno de mis compañeros de pasillo. Poco movimiento he podido percibir al otro lado de la ventana, y eso me ha aburrido bastante, por lo que no he tenido más remedio que ponerme en pie y dar un paseo por mi celda.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Aunque en un principio pueda parecer un divertimento carente de atractivo, mirar las paredes exhaustivamente es uno de mis pasatiempos favoritos. Me gusta jugar con las manchas de humedad, unirlas mentalmente, y perfilarlas con mi lápiz. Unas veces surgen grotescas siluetas de hombres con narices enormes, y otras, simpáticas criaturas con ojos saltones. Además, la cambiante climatología del lugar hace que las manchas desaparezcan y cedan su sitio a otras, proporcionándome entretenimiento durante años.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Hoy he conseguido exprimir al máximo las humedades y he obtenido como recompensa un magnífico collage: Un señor enchaquetado con pose triunfante, una mano alzada con los dedos formando el símbolo de la victoria, y un bulto semejante a un Ingeniero Informático yacente bajo el zapato derecho del ejecutivo. El realismo de la composición pone la carne de gallina, y por la intensidad de las manchas todo hace indicar que van a quedar fijadas a la pared de por vida.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Tras esta sesión de expresión artística, me he vuelto a sentar en la silla, exhalando un profundo suspiro.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-6111463607466274142?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/6111463607466274142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/las-manchas-de-humedad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/6111463607466274142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/6111463607466274142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/las-manchas-de-humedad.html' title='Las manchas de humedad'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4939755783759321885.post-7566186149462028327</id><published>2008-11-06T19:22:00.002+01:00</published><updated>2011-05-15T13:16:41.657+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribulaciones de un hereje I'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Neurosis'/><title type='text'>La cama, la silla y la ventana</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:80%;"&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Hoy, tan pronto me he levantado de la cama, me he encontrado sentado en esta asquerosa silla, testigo del olor de los traseros de todos los condenados que han pasado por esta podrida celda. La silla siempre ha estado en el mismo lugar, enfrentada a una ventana de un tamaño poco más grande que mi cabeza, aunque también es cierto que dispongo de un considerable volumen craneal. Tanta masa cerebral para tan poco provecho, así es la vida.&lt;/p&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;A pesar del tiempo que pueda tener, la silla es sorprendentemente adaptable y capaz de sostener mi maltrecha figura, ajada por la poca movilidad de que dispongo entre estas cuatro paredes. No obstante, me basta con la cama, la silla y la ventana, sin olvidar mis amados papel y lápiz, pues no salgo de aquí. Ya ni recuerdo siquiera si soy o me siento prisionero. Lo mismo da; la ventana y la luz que proyecta sobre mi cara lo son todo para mí. Por ese cuadrado retroiluminado se pasea el resto del universo y, qué queréis que os diga, hay veces que es mejor contemplarlo desde aquí, sin implicarse demasiado. Suficiente tengo yo con mi condena a muerte por hastío.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: times new roman; font-size:125%;" align="justify"&gt;Algún día puede que cometa una locura y cambie la silla de posición, terminando por dar definitivamente la espalda al mundo.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4939755783759321885-7566186149462028327?l=www.historiasadestiempo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.historiasadestiempo.com/feeds/7566186149462028327/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/la-cama-la-silla-y-la-ventana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7566186149462028327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4939755783759321885/posts/default/7566186149462028327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.historiasadestiempo.com/2008/11/la-cama-la-silla-y-la-ventana.html' title='La cama, la silla y la ventana'/><author><name>Adrián Santiago</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12045843832129835225</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-AOluhMFjdCM/Tq5usLRaQxI/AAAAAAAAAGg/8H8H0UoT3XE/s220/100_5167.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
